« Querido diario:
Siempre me he considerado una buena persona. Más bien, creo que hay algo bueno dentro todo del mundo, pero últimamente, miro a mi alrededor y solo veo... Idiotas.»
Una rodilla golpeó mi espalda, haciendo que dejara de escribir. Cerré rápidamente mi libreta y la guardé en la mochila. Cuando fui a decirle a mi agresor que tuviera más cuidado, me tapé la boca para no decir nada. ¿Cómo iba a encararme con uno de los jugadores del equipo de baloncesto? Eso solo implicaría una gran cantidad de insultos contra mí y no me apetecía empezar así el último curso.
Todo había cambiado desde que entramos en el instituto y por muchas vueltas que le diera al tema, no sabía el motivo. La gran mayoría de los alumnos del instituto, habíamos compartido clase en el colegio. Habíamos jugado juntos en el recreo, habíamos ido viajado de excursión, e incluso habíamos sido invitados a merendar a nuestras respectivas casas. Sin embargo, todos formaron distintos grupos cuando entramos en el instituto. Y yo... Me había quedado sin ninguno. O más bien, no encajaba en ninguno.
Por un lado, estaban los deportistas. Los escuché gritar desde los escalones en los que estaba sentada. Ryan acababa de empujar a Brad contra una de las taquillas mientras se reían como cavernícolas. Ryan era el capitán del equipo de baloncesto y uno de los mayores capullos del instituto. Todo había que decirlo. Su cuerpo fornido, su pelo castaño despeinado y sus ojos claros, dejaban de ser atributos atractivos en cuanto comenzabas a ver cómo actuaba y cómo hablaba. El hecho de ser el capitán lo hacía sentirse superior a los demás, no solo al equipo, sino al resto del universo. Brad, el chico al que acababa de empujar, era su mejor amigo. Obviamente, también formaba parte del equipo de baloncesto. Todos parecían estar cortados por el mismo patrón. Todos tenían un aspecto físico similar, y por desgracia, también una manera parecida de comportarse con los demás.
Cerca de ellos, estaban los cerebritos. Quizás yo podía pertenecer a ese grupo, aunque realmente mis notas eran aceptables, no destacables. Digamos, que a ellos, sacar sobresalientes les salía de manera natural, pero yo tenía que echarles incontables horas de estudio. Probablemente, por eso tampoco encajaba con ellos. Tampoco podías dejarte llevar por las apariencias. Parecían inofensivos, simpáticos y un pelín tímidos, pero nada más lejos de la verdad. Cuando entablabas una simple conversación con ellos, uno se daba cuenta de que eran más bien desagradables, cínicos y con unos aires de superioridad equiparables a los del equipo de baloncesto.
Por los pasillos podías toparte también con el grupo de los gamers. También había intentado acercarme a ellos, a fin de cuentas, me había llevado bien en el colegio con muchos de ellos durante el colegio, pero todos parecían haber cambiado al ingresar en el instituto. Solían estar al grupo de todos los videojuegos actuales, aunque también de los más antiguos, y te tachaban de falso cuando fallabas en algún pequeño detalle acerca de alguno de sus videojuegos favoritos. Incluso, llegaron a señalarme y a reírse de mí cuando me equivoqué de consola.
En la puerta del instituto, siempre había un grupo fumando o con pinta de llevar una resaca de un par de narices. Me gustaba salir de fiesta, como cualquier otro estudiante, pero no alcanzaba el nivel de ellos.
No, realmente, no encajaba en ningún lugar. Mis ojos se detuvieron en Beth. Había sido mi amiga desde que tenía memoria. Compartíamos los mismos gustos y aficiones. Solíamos ir juntas al cine todos los viernes para ver algún estreno e hincharnos a comer palomitas. Nos tomábamos siempre un refresco enorme de Coca—cola que nos dejaba despiertas prácticamente toda la noche. Éramos inseparables. Aunque al final, también nos acabamos distanciando... O más bien, yo me fui separando de su lado este verano y todo porque...
— Ahí vienen.— El pasillo enmudeció por completo y eso solo podía significar una cosa. Venían las Rubias. Me levanté lentamente de las escaleras. Eran las tres chicas más populares del instituto. Si me hubieran dicho que eran hermanas, me lo hubiera creído por completo.
KAMU SEDANG MEMBACA
Loca por un psicópata.
Fiksi Penggemar«Querido diario, siempre he pensado que soy una buena persona. Más bien, que hay algo bueno dentro de cada uno, pero desde hace tiempo... Veo que estoy rodeada de idiotas.» Basada en la película y en el musical Heathers, nos encontramos con una nuev...
