Mini Relato

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Estaba sentado al lado del fuego. Contemplándolo. Aun así, hacía mucho frio. La mansión Malfoy era demasiado grande para calentarse con una sola chimenea. Me puse a pensar que habría sido de mí si Voldemort no me hubiera elegido, si no hubiera hecho que por esa época todos me consideraran un monstruo, si hubiera seguido a Voldemort y mis padres no hubieran muerto cruelmente delante de mis ojos... si la gente no pensara que soy un imbécil y un cobarde.

Quizá tuviera una vida completamente distinta. Probablemente viviría en una casa acogedora, daba igual el tamaño de esta, con jardines, muy luminosa y con mucha alegría en toda ella. Probablemente esa alegría me la darían mi mujer y mis hijos. Me imaginaba a mi hijo mayor en Slytherin, exactamente igual que yo, rubio y con los ojos color plata. Un gran jugador de quidich. Me imaginaba también a mi hija pequeña. Mi princesita sería la viva imagen de su madre, pelo castaño alborotado, ojos color miel y, para mi desgracia, una Gryffindor. Aunque eso me daba igual porque me habría acabado acostumbrando.

Luego...luego la recordé a ella. Tan perfecta como era en realidad. Mi niña de pelo enmarañado, mi Gryffindor, mi sabelotodo... mi Hermione. Estaba enamorado de ella desde tercer curso pero, como no me hacía caso, me enrollaba con todas las chicas de Hogwarts para darle celos. No tuvo efecto hasta la batalla final, hacía ya casi un año. Cuando nosotros... bueno... nosotros nos enrollam...

Un timbre interrumpió mi locura.

- Winki! Abre la puerta por favor!- le dije a mi elfa domestica.

A los pocos minutos Winki entró en el gran salón.

- Señorito Draco, tiene visita- dijo educadamente.

- Winki, no quiero ver a nadie, por favor, dile que el señor no está disponible.

- Pero es que yo si te quiero ver a ti- dijo una cálida voz a mi espalda.

Me giré y como caída del cielo allí estaba mi ángel de navidad.

- Hermione, ¿pero que...?

- He pensado que no querrías pasar la navidad solo.

En ese momento la callé con un beso. Probablemente el mejor beso de mi vida.

- No sabes cuanto te he echado de menos.

- Yo también te he echado de menos- dijo pegándose más a mi.

- Por fin podremos estar solos sin nadie que nos moleste- dije volviéndola a besar.

- Bueno, respecto a eso...- de pronto Winki entró donde estábamos con un carrito de bebé- Feliz navidad Draco.

Me asomé al carrito y vi un niño de poco más de un mes durmiendo plácidamente. Hermione me miró con cara de desesperación pensando que no me haría cargo del niño. Yo me abalancé sobre ella de nuevo.

- Granger me acabas de hacer el hombre más feliz de mundo- exclamé mirando a nuestro hijo, que era idéntico a mi- ¿Cómo se llama?

- Scorpius- añadió- Scorpius Lucius Malfoy Granger.

La miré sonriendo, cogí a mi hijo en brazos y me senté en un gran sofá. Hermione se sentó a mi lado. Puedo decir que en ese momento tenía a cada lado de mi lo más importante en mi vida y lo único por lo que merecía seguir viviendo.  

Una Navidad para recordar (One short)Stories to obsess over. Discover now