En una de las casas de la calle Rue Bertin, Francia llegó un portafolio de cuero negro antiguo, con los bordes resquebrajados y descoloridos, con los herrajes oxidados y golpeados, desprendía olor a humedad junto con polvo.
Se golpeó contra la puerta cayendo en la alfombra "Bienvenue".
En el primer bolsillo viajaba una foto de Rusell, su canario, el integrante menor de la familia con una nota que decía "factures payées".
