Sacrificio

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    La luz de la luna asomaba por la ventana abierta. La cortina oscilando mientras el aire helado de la madrugada invadía la pequeña habitación. Dentro, una sombra inmóvil. Con las manos extendidas y juntas formando un pozo con ellas, las rodillas semiflexionadas y su mente concentrada en una cosa: Reunir toda su energía. Lo intentaba cada día, cada noche que no lograba conciliar el sueño; funcionó en una ocasión pero le era imposible controlarlo. Se sentró aún más. Pasó un minuto; nada sucedió y luego...en sus manos fue creciendo del tamaño de una pequeña bola de béisbol de color blanco, casi desapareciendo en el borde. De pronto delgados rayos brotaron del centro de sus manos azotando con fuerza. Estática recorrió el cuerpo de la niñita haciendo que saltara asustada. Cansada y derrotada la niña se deja caer en la cama.

                                      ... 

- Abuelo, de verdad lo intento. Pero no puedo.
- Tu problema es mental. Tienes que poner a disposición tu mente - con el dedo índice tocó su cabeza - y tu corazón - se acercó a la niñita - pero a ti te hace falta entregar tu corazón. Te falta creer en ti misma y lo que puedes hacer.
- Es que...solo tengo diez años.
- ¡Oh! - el anciano retrocedió - ¡Solo tienes diez años! Que mal, entonces tampoco puedes soñar.
- Si puedo, abuelo - río - cuando duermo.
- Tú no controlas los sueños estando dormida ¿O sí?
- No.
- Entonces ¿Qué te hace pensar que no puedes controlar lo que sea cuando estás despierta? - la niña dudó un momento - recuerda: si lo imaginas, puedes hacerlo - aún dudosa la niña asintió entusiasta.

    Una mujer esbelta abrió la puerta de la habitación.
- Disculpen el retraso. El doctor estaba un poco ocupado pero logré hablar con él y dijo que estás en perfectas condiciones para salir. Además, dice que un poco de aire fresco de las montañas te hará bien.
- Genial - dijo el viejo renegando.
- Vamos papá, anímate.
- Si, si.

    El camino rocoso hacía saltar la camioneta. El sol en perfecto equilibrio con el clima.
- ¿Ya llegamos? Porque me está empezando a doler el hígado - reclamó el viejo.
- Falta poco, papá.

    El auto se detuvo en el borde de un claro y todos los pasajeros se dispusieron a estirar las piernas. Primero ayudaron a poner la carpa y a montar el pequeño campamento. Larissa, la hermana mayor, elevaba su celular en busca de red disponible; Frank, el mellizo de Larissa, escuchaba música en su iPod. Sus padres instalando la parrilla. Samantha y su abuelo decidieron dar un paseo por un sendero que se adentra en el bosque.
- Abuelo, cuéntame la historia - rogó Samantha.
- ¿De nuevo?
- Por favor, quizá pueda encontrar una pista o algo que me ayude.
- Está bien. En el comienzo de los tiempos la maldad era el pan de cada día, la injusticia no se asia esperar. La naturaleza estaba preocupada, así que se dispuso a buscar una persona con el corazón puro. Fue difícil pero lo encontraron y a este le fue concebida la energía que se encuentra oculta, oculta bajo las rocas. La persona a quien se le obsequie este poder deberá ser valiente y tener luz en su corazón. Este poder, la naturaleza lo obsequia cada tres mil años y con él vendría también la oscuridad.
- Eso quiere decir: la maldad del mundo ¿Verdad? - el abuelo asintió - ¿No me ocultas alguna otra parte de la historia?
- Ah, que lista. En aquellos tiempos los nativos cantaban una canción: El guerrero vendrá y nos defenderá de la temible oscuridad, a sus contemporáneos salvará. En tu interior está. Solo cierra los ojos que la verás. Con tu luz otras almas atraerás, que complementen tu poder y con ellos vencerás.
- Parece un poema.
- Si, cierto.
- Adelante - Samantha adoptó su posición con las rodillas semiflexionadas. Esta vez Sam intentó algo diferente; al principio en su mente visualizó la primera vez que se enteró de su poder: unas niñas de la escuela la empujaban lo que ocasionó que Sam se molestara y algo transparente salió de ella como una ola golpeando a las niñas a su alrededor; una de ellas golpeó contra el casillero otra contra la pared y las demás cayeron de espalda al suelo. Recordó el sentimiento que la embargó ese día. Escuchó a su abuelo decir:- Increíble.

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⏰ Last updated: May 18, 2020 ⏰

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SamanthaWhere stories live. Discover now