El frio viento de la noche golpeaba su cara de forma violenta, logrando que su nariz se tornara de un color rosado y que sus manos temblaran levemente. La chaqueta de su camisa se movía con el viento, y su pelo empezaba a desordenarse.
Desde allí podía observar parte de la ciudad, iluminada por la luz de la luna y las farolas de la misma. Era un paisaje bonito para morir aquélla noche.
Unos pasos acelerados lo alertaron, haciendo que girara su cabeza levemente hacía la izquierda. Pudo ver a Gustabo a unos metros de el, observándolo con total miedo en su cara.
-¡Conway, baja de ahí!-Suplicó el recién llegado, sin saber como reaccionar. El de traje simplemente giró su mirada hacía el frente.
-Hace una bonita noche, ¿verdad, Gustabo?-
-Conway, porfavor.-Dió un temeroso paso hacía el.-¿Qué va a hacer?-
-¿No es obvio? Suicidarme de una puta vez.-El de chaquetón rojo pudo notar un fuerte dolor en su pecho ante las palabras de aquel hombre.
-No, no lo voy a permitir.-Conway rio.
-Esto no lo decides tu, capullo.-Tragó saliva.-Es una salida en la que llevo pensando desde hace mucho, pero lo de hoy fue la gota que derramó el vaso.-
-¡El suicidio no es una salida!-
-¡Si lo es!-Se giró hacía Gustabo, con sus ojos llenos de lágrimas que amenazaban con salir de sus ojos.-¡Soy una escoria, ¿es qué no te das cuenta?!-
Gustabo tragó saliva, al mismo tiempo que miraba hacía su derecha. Volkov trataba de mantener despierto a un herido Horacio, quién había recibido cinco disparos y se debatía entre la vida y la muerte. De mientras Torrente terminaba de rematar a los cinco atracadores que les habían disparado a matar.
-El no va a vivir.-Las palabras del superintendente hicieron que Gustabo girara su cabeza hacía el.-Y es mi culpa.-No pudo evitar soltar un sollozo por las duras pero reales palabras de aquel hombre, dejando caer dos lágrimas por sus mejillas.
-No, no lo es.-
-Claro que si, no debí traeros. Ahora tenemos a cinco cadáveres y a Horacio medio muerto.-Dejó caer otra lágrima.-Deberías odiarme.-
-¡Esto no fue tu puta culpa!-El grito desgarrado de Gustabo hizo que la respiración del superintendente se cortara por unos segundos.-¡Si mi mejor amigo esta así es por culpa de esos putos imbéciles que dispararon a matar!-
Se quedaron en silencio durante un momento. Conway tenía la mirada perdida, sin una pizca de esperanzas. Lo tenía totalmente claro, no quería seguir con aquello.
-Lo siento.-Volvió a mirar al contrario, dejando salir una lágrima que cayó por su mejilla.-Lo siento por todo el daño que te he hecho, debo pagar por el.-
-Conway, si te tiras me vas a terminar de matar.-
-Portate bien, Gustabin.-El mencionado negó con su cabeza.-Te quiero.-
El tiempo pareció ir a cámara lenta. El cuerpo del superintendente empezó a caer hacía atras, quién mantenía sus ojos cerrados. Gustabo empezó a correr hacía el, con su mano derecha extendida hacía el cuerpo del contrario. Juraría haber podido agarrar parte de la chaqueta de este, la cual se escapó de sus dedos.
-¡JACK!-Un grito desgarrador se escucho en todo el lugar, seguido del llanto desesperado de una persona que acababa de perder a las dos personas mas importantes de su vida en aquel puente.
