Prólogo.

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"Aquel que no conoce su historia, está condenado a repetirla".

-Varios autores.

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Aquella desgraciada noche el cielo estaba completamente nublado, el viento aullaba con intensidad y la luna cuyo resplandor siempre estaba presente en esa tierra esta vez permanecía tras las nubes.
Aparentemente oculta, como si no soportara mirar la desgracia que estaba a punto de azotar con fuerza las tierras del Oeste.

A pesar del cambio dramático en el clima, era una guardia tranquila para los pocos soldados que se quedaron atrás custodiando el palacio. Al menos fue así hasta que la primera flecha en llamas cayó en la muralla que rodeaba el palacio.
El estruendoso e intimidante grito de la legión samurai hizo que los pobres soldados se sobresaltaran y mirarán incrédulos al enemigo que se lanzaba contra ellos sin piedad alguna.

Estaban estupefactos, apenas podían creer lo que estaba pasando era completamente imposible que estuviesen allí frente a ellos, y más cuando el implacable señor de aquel palacio había salido a enfrentarlos apenas unas horas atrás, ahora se encontraba marchando hacia las puertas de su palacio con intenciones asesinas.

Las señales de alarma fueron encendidas y el enorme gong que anunciaba peligro, fue tocado con efusividad después de siglos de estar en silencio, en el momento que el estruendo se esparció por el palacio todos los criados y las tropas se reunieron rápidamente en la armería, se dispusieron a repartir las armas que estaban disponibles para la defensa del palacio. Nadie se explicaba como habían eludido a las tropas del oeste, jamás habrían podido matar a la legión de su señor asi que esa era la única respueta posible. Pero no era el momento de pensar en esa respuesta, era el momento de actuar.

Las pocas tropas yōkai que estaban disponibles para defender el palacio del Oeste se reubicaron en la puerta de la muralla. Sabían que nada podrían r palacio.
Los criados no dejaban de correr buscando suministros y preparando barricada, los soldados no daban abasto, los heridos por las fechas comenzaban a llegar sin cesar al salón principal donde se había improvisado una enfermería para todo el frente.

El palacio estaba en caos total y no conformes con todo lo que ya tenían encima, un terrible estruendo se escuchó en todo el lugar y creo un momento de silencio sepulcral, los soldados apenas tuvieron tiempo de reaccionar... La puerta de la muralla había caído.
Un eufórico grito de parte de las tropas de samuráis se escuchó con tanta fuerza que por primera vez en la longeva vida de los seres que habitaban el lugar se sintieron aterrados por los humanos.

Las horas pasaban y a pesar de toda la sobrenatural fuerza de los yōkai, las terribles tropas samurai de los 3 clanes rivales los azotaban con demasiada fuerza. En aquel momento ni todo el poder demoníaco en la tierra los ayudaría a menguar las numerosas tropas del enemigo.
Peron aun así luchaban con toda su fuerza por defender aquello que era suyo por derecho divino y no por la palabra sin valor de los hombres.
Habían sido vilmente traicionados por los humanos, una vez más rencores pasados llenaron de odio el débil y voluble corazón de los humanos.

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Empezamos fuerte, espero dejar el bastón lo suficientemente alto para captar su interés en este proyecto una vez más.

Espero que lo disfrutarán tanto como yo y relájese este fuerte conflicto aún no ha de llegar, pero llegara~

¿Que ha pasado con los samuráis?
¿Sesshōmaru fue engañado?
¿Cómo lograron burlar el olfato de el Lord del oeste y sus tropas?

Y la pregunta del millón.

¿Que papel juega la perla?

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