4 de Mayo, 1974. Angola
Escribiría la hora, pero he perdido la noción del tiempo hace unos días. Creo que es por la guerra. Mi anterior diario fue destrozado resultado de mi mudanza. Diego es mi nombre, lo escribo para que cuando la locura de la guerra me alcance, no olvide quien soy. He reflexionado durante varios años, 23 aproximadamente, acerca de las filosofías que han pasado a través del mundo y no encuentro una explicación razonable para la guerra. Solo trae tragedia a todas las familias, nadie queda excluido. Hace un par de días murió mi padre Luis en un intento por crear un arma biológica, un patógeno que causaría nuestra victoria en la guerra. Claro, no era la primera vez que se intentaba. Se mezclaron varios compuestos extremadamente tóxicos para el cuerpo humano: arsénico, mercurio, etc., y estos se mezclaron con lo que alguna vez fue la gripe española. El virus era demasiado potente, y desafortunadamente, el tiro le salió por la culata y el patógeno escapó del laboratorio, sin cura conocida. Eso causó muchas bajas, tanto amigos, como desconocidos fueron afectados, en cuestión de segundos morían. Recuerdo una mujer moviendo de un lado a otro la bandera bicolor y segundos después tirada en el suelo con su cuerpo frio alado. Era un indicador, que el final de la guerra estaba cerca, que el sufrimiento acabaría, y que, a mi forma de ver, al mismo tiempo empezaría otra. Algo similar a la revolución rusa, donde cuando acabó una dictadura empezó un régimen totémico y totalitario.
Mi casa, (no podía referirme a ella como un hogar), eran solo ladrillos y fuera de ella hay barricadas para evitar que pasen los carros o personas, incluyendo la prensa, la cual era totalmente criticada porque la información siempre eran especulaciones y nunca daban algo por sentado. Esta tarde vino mi amigo, Matias, y me comentó que muy pronto lo enviarían a las líneas delanteras a pelear por el país.
- Esta guerra está de largo amigo. Espero no morir allá.
- ¡Cállate! que si tú mueres, yo iría contigo, te vengaría. Además no creo que la guerra dure tanto. Parece que el clímax de esta historia está llegando a su fin.
Fue una noticia deprimente, dado que en las líneas delanteras era donde más se concentró el patógeno por la mala higiene. Sabía que pasaría en un momento determinado, el hecho que me quedaría solo, pero nunca creí que sería tan doloroso.
[Par de horas después]
Esta noche fume un tabaco en el que ahogué mis penas. Recuerdo haber bebido un poco y encendí la televisión dado que no había nada mejor que hacer. Entre esas horas nocturnas, recuerdo dos noticias, que marcarían mi vida. Las primeras que no estaban basadas en especulaciones: la guerra había terminado con nuestra victoria, y el virus había adquirido un nombre, AP-1, o la peste angolana. Transmitida por el aire, causa severos mareos, dolor estomacal, sangrado ocular, y un profundo dolor que torturaba a su víctima hasta su muerte. En ese momento pensé, este podría ser el hecho del fin de la humanidad, y sabía que mi padre había sido la primera víctima, el causante de uno de los peores fenómenos que azotaría al mundo.
Lamento que mis palabras se hayan quedado cortas comparadas a lo que realmente fue... Maldigo el no haber hecho nada en ese tiempo.
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AP-1
AdventureLa armas biológicas fueron creadas con el propósito de ganar una guerra. Nadie se esperó que uno de los patógenos, AP-1, lograse escapar. Han pasado 12 años desde esa tragedia, y un grupo de ocho sobrevivientes, entre ellos Diego, hijo del que comen...
