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Soobin siempre ha sido el orgullo de su familia. Un chico estudioso, amable y generoso con el prójimo. Sus padres como buenos cristianos han sabido criarlo como se debe, desde que él era muy pequeño, comenzaron a guiarlo por el camino del bien, la iglesia, al llegar a su adolescencia, Soobin no era igual que el resto de sus compañeros, él destacaba entre todos ahí, él era apegado a su religión, al estudio y a su disciplina. Sin embargo, como todo niño crece, era el tiempo de Soobin de asistir a la universidad, la cual, le quedaba muy lejos de su hogar, por lo que tuvo que mudarse a Seúl para poder continuar con sus estudios.
Rentaba un pequeño departamento a una media hora de su colegio, vivía solo y trabajaba por las noches en un bar cercano de la zona, tenía que subsistir de algo para poder pagar la matrícula de su universidad y no morirse de hambre en el intento. La facultad de psicología no era difícil, sin embargo, tenía que pagar el alquiler, su matrícula, el transporte y su comida. Todos los días, servía las bebidas y limpiaba las mesas, se ganaba unos cuantos centavos entre propinas, pero era algo suficiente, con el dinero que le mandaba su familia también se mantenía.
Esa noche no sería excepción el ir a trabajar, todo iba normal, servía copas tras copas, limpiaba mesa tras mesa, y se estaba llegando la hora de cerrar.
Ya había muy poca gente en el bar, pero a Soobin le llamo la atención que una chica estuviera sola sentada en una mesa fumando un cigarrillo. Cuando de pronto un tipo con la cara cubierta entro por la puerta, dirigiéndose a la mesa donde estaba la chica sentada, comenzando a gritarle y esta simplemente se quedaba callada. Cuando desvío un poco su mirada de la escena, la chica le había golpeado al tipo que había entrado y ahora era ella la que salía del lugar. Intercambiaron puestos, pronto el tipo cubierto estaba en la mesa, cubriendo su rostro, aún más, con sus manos, parecía frustrado.
Se llegó la hora de cerrar las puertas del bar, Soobin fue a limpiar las mesas, entre la oscuridad encontrándose con el tipo de hace algunos momentos. Lo miro bien, aún estaba respirando, así que lo movió un poco, el tipo despertó.
—hey— habló suavemente moviéndolo. —hm. déjame dormir.— el sujeto volvió a acomodarse. — ah.. disculpa, estamos apunto de cerrar el bar, no puedes quedarte aquí.
El sujeto suspiro, y se levantó, Soobin creyó que sería un hombre feo y grotesco. Pero era todo lo contrario, tenía un rostro angelical. Soobin quedó anonadado por su belleza, se quedó callado un rato para poder admirar lo guapo que era el sujeto frente a él. Su cabello castaño, sus ojos almendrados, sus lunares adornando su rostro y sus delgados labios rosados que por alguna extraña razón le daban ganas de probar. —... si me permites, voy a limpiar la mesa..
El chico asintió, levantándose de ahí y cuando Soobin termino de limpiar volvió a acomodarse. Soobin no tomó importancia alguna, y se fue de ahí, dirigiéndose a la oficina de su jefe. — señor..
Soobin tocó la puerta, y al no recibir respuesta entro. ㅡpasa Choi— aquí está tu pago de la semana.— le entrego un pequeño fajo de billetes envueltos en una bolsa de celofán. Soobin tomó su pago correspondiente algo tímido, tenía que comentarle a su jefe sobre el chico de la mesa. —hay un hombre en una de las mesas, no quiere salir..
—¿y eso es algo con lo que yo deba lidiar, Choi?, quiero que saques a ese tipo de aquí, y si no logras hacer que se vaya, ten por seguro de que estás despedido.— amenazó el mayor. Soobin asintió nervioso, su jefe no era amable y era muy exigente, pero tenía que aguantarlo. Tomó el dinero sobre la mesa, se despidió con una reverencia y salió de la oficina, tomo sus cosas y se dirigió a dónde estaba el sujeto roncando.
—oye.. debes irte de aquí.— Soobin movía con cuidado el cuerpo del chico. Este no se veía cuando se levantaría. —Dios, no puedo dejarlo aquí pero tampoco se ve que está muy dispuesto a irse.
Soobin pensó, ¿por qué no llevarlo consigo?, Sí, era una idea demasiado estúpida por ser un completo desconocido, pero era eso o perder su empleo.
—hey, no puedes quedarte aquí, pero si me permites, puedo ayudarte.— dijo, pero lo único que recibió como respuesta fue un gruñido. Quizá eso era un sí.
—no tengo a donde ir, si me das dinero para un hotel, me iré.— fue lo único que dijo antes de volver a azotar su frente en la mesa y amargando con volver a quedarse ahí un buen rato. —está bien.. pero debes salir de aquí, no quiero que me despidan, bien?
Soobin lo ayudo a levantarse, tenía un cuerpo fornido, por lo cual los brazos del tipo pesaban un poco en los hombros de Soobin, lo cargo casi a rastras hasta su auto, un pedazo de basura que ha venido siento herencia familiar, menuda mierda por cierto. Su acción, más que por su empleo, estaban sus principios, pues en la iglesia le habían enseñado que debía ayudar al prójimo por más jodido que esté.
Soobin lo pensó por un momento, ¿Y si estaría llevando a un posible violador con él?, quizá muy en el fondo de su ser solamente no quería ser bondadoso y lo único que le importaba era su trabajo.
Pero lo pensó, no creía que aquel chico fuera un peligroso mafioso con cara de bebé.
Llegaron por fin al auto, y Soobin acomodo al sujeto en el asiento del copiloto, lo llevaría a su casa, no tenía otra alternativa.
—¿estás viendo esto, Dios?, sí o sí tienes que recibirme en tu santa gloria.— Soobin suspiró, y condujo hacia su casa, el chico roncaba terriblemente ruidoso, era molesto. Sin embargo Soobin no dejaba de mirarlo, su rostro era tan lindo, su perfecto perfil, a él le parecía realmente atractivo. ¿pero que cosas pensaba? Tal vez solamente le atraía un poco, o tal vez quisiera ser igual de atractivo que él, no pensaba esas cosas porque fuera gay o algo por el estilo. En la biblia eso es un pecado terrible. Ha vivido con el prejuicio toda su vida.
Pronto, las mediocres palabras de su madre llegaron a su mente.
"nunca pienses en enamorarte de un hombre, es malo, no irás al cielo con Dios, irás al infierno."
"nos darás nietos, tendrás una linda esposa, si piensas ser homosexual, olvídate de que somos tus padres"
Suspiró, pero el hecho de que un chico le pareciera lindo.. ¿No era ser gay, verdad?
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Cuando HueningKai despertó, no sabía en dónde demonios se encontraba.
Una habitación blanca y muy iluminada, estaba recostado en la acolchonada cama de aquella habitación, por un momento creyó que estaba en el hospital, en la morgue o en cualquier lugar catastrófico donde su vida llegaría a su fin. O tal vez lo habían secuestrado y el ni siquiera se había dado cuenta.
Lo único que recordaba era que había peleado con Yuubi y que ella lo había golpeado, después ella salió corriendo y no volvió a saber de ella. También recordó haberse quedado dormido en la mesa del bar, pero.. ¿cómo había llegado ahí?
—oh, ya despertaste. — de pronto un chico se asomó por la puerta, mirándolo fijamente. —¿dónde estoy?— fue su primer pregunta al verlo.
—tuve que traerte a mi casa, el bar estaba a punto de cerrar y si no te sacaba de ahí me correrían. No soy ningún secuestrador si eso te pone tranquilo, solamente no me quedaba suficiente dinero para pagarte un hospedaje en algún hotel.— dijo un poco incómodo —soy Soobin. ¿Cuál es tu nombre?
El extraño sonrió, fue una sonrisa sincera, mostrando unos curiosos hoyuelos en sus mejillas.
—soy HueningKai.— respondió. HueningKai lo tomo bien, y se convenció en quedarse, no todos los días un chico lindo con bonito cuerpo te ofrecía un techo por una noche.
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holi, ando acá editando esto pq lo escribí hace mucho y pues no estaba tan bien de mis facultades mentales vdd 🧘🏻 k vergüenza, pero cuando lo subí recibió mucho apoyo, así q por eso estoy haciendo lo posible por hacerlo más lindo. Bueno los amo, denle amorcito porfis, besos.
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pecado
Fanfiction"tú eres tan peligroso, cariño, me haces sentir como un pecador" tomorrow x together kaibin religión y contenido sexual sb bottom hk top
