Aun Aquí...
"¿Saben qué es lo mejor? Aún estoy ahí, de pie frente a las rejas, "tal como guardia de palacio" esperando a que vuelvan a abrirse, para poder marcharme en paz y no tener miedo de ti."
Aquí empieza nuevamente; es sábado de mañana, y esta semana quien está a cargo de relatarnos una historia es Don Francisco, un poco avanzado de edad, diría que unos 73 o 74 años por lo que puedo ver– Eh preparado la mejor historia de todas- Me dice mientras lo acompaño a la sala de conferencias donde más ancianos se reúnen a esta hora para compartir sus "Maravillosas historias" que preparan durante toda una semana.
-- Y esta vez ¿De qué se trata francisco?, algún robo en un banco, un sueño frustrado, o esas mujeres de su adolescencia de la que tanto me habla—Respondo de manera pícara.
- Nada de eso joven, esta vez hablare de algo que quizás a tu edad no hayas experimentado; te mostraré un lugar al que llegaras, y te daré consejos de vida.
-- Así fueron las últimas dos Don Francisco, y créame, ya soy todo un hombre – menciono mientras mi risa aguarda al terminar la frase; su risa tampoco se hace esperar.
Me gusta pasar tiempo con ellos, con aquellas personas quienes la sociedad olvidan y aparta; me gusta escuchar sus historias, poder brindarles aquello que alguna vez tuvieron. Cada persona aquí es un mundo diferente, una nueva historia; Las hay de guerra, de esclavitud, de supervivencia, también las hay de amor, de felicidad; existen los reencuentros, despedidas, incluso confesiones; por eso poder apoyar durante mi tiempo libre esta Casa de reposo es un placer.
Al llegar a la sala nos espera Felicia, quizás la más joven dentro de todos lo que aquí se encuentran, por lo que sé no tiene hijos, y está soltera, así que aprovecho cada situación para recordárselo a Don Francisco, y poder reírnos frente a la sola idea de imaginarlos juntos; en cuanto a él lo conozco hace mucho, Solía ser mi vecino antes de perder a su familia, Recuerdo poder ir a su casa y ayudarle en los quehaceres del hogar cuando su hija no estaba. Durante esos momentos supe de su aventura por Inglaterra, su paso en las filas del ejército Norteamericano, pude ver fotos de su difunta esposa quien tenía un escalofriante parecido a su hija; todo esto lo supe a mis 14 años, cuando aún tenía a mi familia al lado de mí.
--- Buenos Días Don Francisco --- Saluda Felicia tan esplendida y cariñosa como siempre.
- Buenos Días mi Rosa – Responde Francisco quien desde la silla de ruedas le pide la mano para saludarla de la forma más elegante que he conocido, un beso.
-- Buenos Días Señora Felicia, ¿Cómo ha dormido ayer? –Mi turno de saludar-
--- Muy bien mi querido Matthew, me duele un poco la espalda, pero ya pasará.
-- Me alegra escucharla; Con permiso, hoy llevo la "historia del siglo en mis manos" –menciono con sarcasmo mientras me alejo al llevar a Don Francisco sobre la pequeña plataforma donde empezará su historia en contados minutos.
- ¿Podrías esta vez quedarte a escucharla? Esta la hice para ti – Me pide Francisco al oído.
-- Sabe que tengo cosas que hacer Don Francisco, este lugar no se limpia solo.
- Solo un momento, te aseguro que te gustará.
-- Bueno, solo si usted invita a tomar un café a Felicia –Con una sonrisa en el rostro señalando el lugar donde esta se encuentra.
- Vaaa, ¿Por 2 Minutos?, está bien, ¡Pero tu invitas!
-- ¡Claro que sí! – Respondo mientras bajo de la pequeña plataforma y busco con la mirada un buen lugar para escuchar el inicio de la historia de esta semana.
¿Saben qué es lo mejor? Que aún sigo ahí, de pie frente a las rejas, "tal como guardia de palacio" esperando a que vuelvan a abrirse, para poder marcharme en paz y no tener miedo de ti nunca más. No sé cuándo inició todo, conozco poco los hechos concretos, recuerdo sólo una vez durante mi de ambulante vida ver pasar frente a mí una sombra, llamativa, peculiarmente interesante, no llevaba forma alguna, la silueta de una mujer se dibujaba en ella a cada pasó delante, y de repente desaparecer antes de verla lúcidamente. Como todo investigador seguí las pistas, dibuje el recorrido que hizo de puerta en puerta, siempre detrás de ella en silencio, mirando al piso en busca de una "moneda pérdida" acelerando y bajando velocidad para no perderte de vista. No se alarmen, no la perseguía, no la acosaba, sólo se trata de la primera impresión realizada en media cuadra de distancia, media cuadra dirigida a un portón enrejado, donde te desvanecías. Siempre me llamó la atención por qué te ibas, eras casi igual a mí, nadie notaba mi presencia, sin embargo te escondías aún más, ¿de qué?
Ha sido un poco corta, pero así son estas historias, sólo hablan 30 segundos, y el resto de hora transcurre entre Té y Galletas, charlas minuciosas; risas y juegos. Por ahora cumplí mi parte del trato, Iré a sacar la basura, y mientras salgo compraré los cafés para esta "Cita" – Me causa gracia pensarlo –
El día no está frio, puedo sentir el calor del sol en mi rostro; es probable que nieve por la tarde, así que estaré preparado para tal ocasión. Las calles están vacías, así que no será un problema ir a la cafetería de en frente y Ordenar; será rápido.
- ¡Hey Matt! – Escucho una voz al fondo de la cafetería al entrar, una chica, Jessica; solía ayudarnos en la Casa de reposo, pero su nuevo trabajo la absorbió y no la vimos nunca más.
-- ¡Jess! Que alegría volverte a ver -- Me acerco a su mesa donde tal parece estar trabajando desde su computadora, un Capuchino la acompaña es su jornada laboral.
- Lo mismo digo, mírate, como estas de guapo! ¿Has perdido alguna apuesta?
No amo el café, todos lo saben, prefiero bebidas frías
-- Francisco invitó hoy a Felicia a un gran café de este lugar, creo que es un cita – Respondo es voz baja sonriendo.
- Fantástico! –Inmediatamente suena su Celular y se disculpa por no poder seguir halando, es hora de irse, el trabajo la espera.
La despido, y termino de realizar mi deber, el café.
De regreso a la Casa de refugio a quien me gusta llamarla "Hogar" los recuerdos vuelven a mi mente al encontrarme a una persona de frente en la puerta, un hombre, cabello oscuro, quien por su apariencia oscila entre los 40 y 43 años de edad. Una sensación indescriptible recorre dentro de mí , mi piel se erizo como la de un gato, pero no entendía por qué, solo veo en mi memoria fotos de cuando era joven, del día que decidí quedarme en casa jugando en la Play; de repente ruidos ensordecedores, hay humo por todas partes, al quitarme los cascos escucho llanto y desesperación, mi cuerpo está inmóvil frente a la TV escuchando cada disparo dentro, cada copa de vidrio caer en la cocina, Uno más, otro disparo seguido de un grito desesperado de un mujer, quien pronunciaba mi nombre con fuerza. Estaba asustado, pero no entendía que estaba pasando, así que decidí voltear a mirar a la cocina; me levante sin realizar algún ruido y en mi segundo paso todo se tornó en silencio, ya no habían más gritos, sólo quedaban sonidos de vidrios resquebrajándose con las pisadas de este señor, quien ahora pasa a mi lado en la puerta. -Debo estar loco- pensé; lo veo alejarse del Hogar en un taxi, no recuerdo haberlo visto aquí jamás, ¿Quién será su familiar? Quizás el señor López, no me sorprendería saber de algún otro hijo a quien no logra recordar.
- Matt! Llama a una ambulancia! – Grita mi jefa viéndome entrar.
Se escucha alterada, así que tomo mi Teléfono tan pronto puedo y realizo la llamada.
- Francisco necesitaba ir al baño, Karen lo acompañó hasta la entrada, pero se estaba demorando en salir, así que entró a ver cómo estaba y lo encontró tirado en el piso con una herida de bala en el pecho – Dice Stefany (La jefa) mientras las manos están sobre su rostro lloroso-
Al igual que yo se encuentra atónita frente a lo que acaba de suceder, no puedo dejar de imaginarme una corta escena de esto. La ambulancia llega a los 5 minutos del llamado, también llega la policía. Hasta ahora no he visto el cuerpo de Francisco, pero mi corazón está alterado; mi última conexión a lo que podría llamar "Familia" yace tendido sobre el suelo del baño con un hoyo en su pecho, uno que siento ahora por saber que está ahí.
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Aún aquí.
Romance¿Qué es lo mejor que te ha pasado en la vida? Sueños, objetivos, personas; hay quienes pierden todo y hacen lo mejor ellos mismos. Pero aveces no es suficiente, necesitas a alguien; si quieres que te dé un consejo, no hagas de ese alguien tu vida, p...
