Me encontré con 4 jóvenes súper inteligentes, sabios y llenos de conocimiento.
Tristemente ellos me relataron que fueron llevados fuera de su nación en medio de una invasión, pero por su capacidad les permitieron estar sirviendo en la casa de gobierno en el lugar donde fueron llevados.
Ellos tenían todo: comida al antojo, hasta el idioma estaban aprendiendo y recibieron como recompensa de su esfuerzo la administración de cargos públicos. Eran casi "jefes" en el extrajero.
Pero hay 2 detalles que superan todo lo anterior y constituye la fuente de toda la opulencia, la capacidad administrativa y la sabiduria de la que ellos fueron dotados y que a pesar de estar exiliados, eso no fue excusa para que cambiarán sus valores y principios, ni pusieron a un lado su compromiso:
1) Ellos prefirieron comer y hacer cosas diferentes a la multitud, pues entendían que no debían contaminarse en costumbres extrañas.
A pesar de que la mayoría marcaba la tendencia a hacer lo aparentemente lógico y común, ellos tenían una postura firme.
2) Ellos llegaron al punto de ser convertidos en ciudadanos de las nuevas tierras. Tan drástico fue el cambio que recibieron nuevos nombres y nuevo idioma, pero con esto jamás pudieron cambiar la esencia de su verdadera identidad.
Esos 4 jóvenes de los cuales escribo tenían por nombre Daniel, Misael, Ananías y Azarías. Dios puso gracia y buena voluntad sobre ellos, pues estuvieron dispuestos a honrar el compromiso y no doblar sus rodillas ante los ataques que pretendían debilitar su fe.
¿Y tú, estarías dispuesto a honrar el compromiso con Dios y mantener tu identidad en cualquier lugar en que te encuentres?
En medio de la presión social y las corrientes de este mundo, Dios sigue llamando al corazón de los Daniel de esta generación para que mantengan su identidad como verdaderos hijos de Dios.
Que sean luz, aún en medio del entorno que les ha tocado vivir.
Que sus vidas no se adapten a los deseos de este siglo.
Que sean ejemplo en palabra, conducta, amor, fe y pureza.
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Identidad
SpiritualEn medio de la presión social y las corrientes de este mundo, Dios sigue llamando al corazón de los Daniel de esta generación para que mantengan su identidad como verdaderos hijos de Dios.
