Disfruto
del dominio pleno de mis facultades.
Es decir me examino,
Es decir me pienso,
Es decir me observo.
Una costumbre impuesta no es un hábito, sino un impuesto
Una obligación
Y ninguna obligación puede ser buena para la paz que hallo en el dominio pleno de mis facultades.
Me cuestiono,
Y me cuestiono
Pero más me altera,
Más me cansa,
Más me niega
El impuesto, que se me mantiene al margen
Que conmigo vive,
Que por su cólera
en mi desazón recae.
Y la cólera maldita
nunca vista, ante mi, en estado más puro.
Y lo demás... eso ya ni sé cómo describirlo.
Pues cómo describir a quien quiere describirme?
Osado, intrépido,
me desgano
Otro atentado,
Contra el dominio pleno de mis facultades.
