Me sentía muy mareado, el cuerpo me pesaba y mi vista era muy borrosa, trate de levantarme, no sabía dónde estaba, me caía nuevamente sin siquiera ponerme de pie, mi cuerpo estaba entumecido, me quede un momento recostado boca abajo, todo me seguía dando vueltas, como subir a una montaña rusa más de una vez y bajarte para seguir con la experiencia de adrenalina. Vomité y comencé a sentirme más estable después de eso.
Cuando mi visión se restableció, vi que estaba en una especie de parcela de agricultura, había algunos vegetales mucha variedad de plantas, algunos animales como de granja, cerdos, vacas y pollos de diferentes colores en sus plumas, me arrastre hasta el árbol que vi más cercano, me recosté bajo su sombra, el sol se sentía tan abrasador que me quemaba la piel, acomode mi cabeza sobre una raíz que salía de la tierra muy gruesa y me desmaye.
Tuve un sueño extraño, demonios de humo me perseguían, mientras el aire me jalaba hacia atrás y sentía el aliento de una de estas bestias sobre mi rostro, las lágrimas se evaporaban en mis mejillas, todo en cámara lenta y escuchaba esa voz que me llamaba una y otra vez, hasta entrar al infierno por medio de un enorme portal.
- ¿Se encuentra bien? ¿Joven, se encuentra bien? - decía una voz muy dulce, volví a abrir los ojos, todavía la cabeza me daba vueltas, seguía recostado bajo la sombra de aquel gran árbol, no recordaba nada, me sentía como si hubiera tomado demasiado la noche anterior, una de esas noches donde alguien ponía la casa, alguien las bebidas y todos la música por turnos.
De repente volví a abrir los ojos, me percate que estaba dentro de una casa, una muy pequeña, con una decoración extraña, las cortinas eran color café, muy gruesas, los muebles eran de madera, pero rústicos y sin barnizar, el piso era de tierra, había mucho polvo y me costaba trabajo mantener los ojos abiertos por el calor de las velas que había encendidas dentro, era de noche, la chimenea estaba puesta, había pinturas en las paredes, algunas muy extrañas de paisajes y frutas, junto a mí, había una joven que me miraba fijamente.
Ella traía un vestido muy peculiar, largo color marrón con rojo, como la tela de las cortinas de la casa, portaba también una especie de velo en la cabeza, era rubia, de ojos color miel, su piel era suave a la vista, de mejillas rosadas, sin maquillaje evidente y un peinado muy relajado y cómodo, era una chica hermosa.
Luego tuve una especie de visión, estaba conduciendo un coche, para estrellarlo contra una pared en una fábrica abandonada, era una mina, había alguien a mi lado, otra chica rubia que me llamaba por mi nombre una y otra vez, hasta escuchar el sonido del claxon sin parar.
- ¿Dónde estoy? - dije en cuanto la visión termino, había sido como un recuerdo muy brusco, si es que era un recuerdo de verdad, pero no podía unir las piezas en mi mente, traía un pedazo de tela húmedo en mi cabeza, al parecer para la fiebre, tenía una camisa muy holgada puesta, de algodón que olía a vainilla, y solo estaba en ropa interior.
- ¡Qué extraña ropa tan ajustada porta joven forajido! - dijo la joven que está a mi lado mientras se ponía de pie y se sonrojaba viendo mi ropa interior, traía puesto un bóxer blanco, la camisa que traía, que evidentemente no era mía, me quedaba muy pequeña del largo, pero grande de ancho. Seguía algo mareado.
- ¡Brigitte, déjale en paz y sube a tu alcoba ahora mismo! ¡Condenada jovencita! ¿Qué clase de modales está dando a demostrar de nuestra familia? ¡Lo lamento mucho señor, mi hija no conocen el sentido de la hospitalidad, decencia y por lo visto la prudencia! - se escuchó otra voz de una mujer un poco más madura que entraba a la habitación donde estaba acostado, traía una tina de agua caliente y varias toallas, era la madre de aquella chica rubia de mejillas rosas.
-Lamento mucho el comportamiento tan imprudente de mi hija Brigitte, ella no está acostumbrada a ver muchos hombres apuestos por esta zona joven...- dijo la señora esperando a que le diera un nombre, pero no podía recordarlo, tenía pequeños recuerdos de cosas que no sabía si habían pasado o solo era mi imaginación, si eran sueños o solo alucinaciones de algún evento que me causara amnesia, recordaba a una chica levantar muros de tierra y hielo, su cabello era castaño y muy largo, mis manos se estaban quemando, no entendía, podía sentir el calor, pero no el dolor o ardor de las llamas consumiendo mi piel, y de nuevo esa chica castaña que me pedía ayuda.
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Épsilon y el Vórtice del tiempo.
Ciencia FicciónEpsilon y el vórtice del tiempo es el tercer libro, continuación de "Epsilon y el conjuro de la estrella" en esta tercera parte, se revela el origen e inicios del clan, así como antepasados e historias olvidadas que se entrelazan con el futuro del...
