Capítulo uno

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    –100.000 no está mal Liz– habló el chico a mi lado que ni recuerdo como conocí.

–Si claro– respondo seca.

    Es bastante pedante pero pasa, mi último revolcón se creía el centro de mi universo. Su deuda conmigo es tan grande que el cabrón debe haberse cambiado hasta el sexo.

–¿Quieres ir a mi casa, me siento solito?– me susurró al oído.

–No gracias– lo aparté– Te llamo cuando tenga ganas– di media vuelta saliendo del casino...

    Llegué al departamento después de unos veinte minutos en coche. Todo estaba obscuro y en silencio, al ser las tres de la mañana no esperaba que mi hermana estuviera despierta para sermones así que subí las escaleras lo más silenciosamente posible...

....................

–¡¡Cadiz!!, el desayuno– ignoré completamente a mi hermana– ¡¡Cadiz!!

–Joder– murmuré tomando el celular a mi lado para ver la hora– ¡Son las malditas ocho de la mañana!

Liz golpeó la puerta de mi habitación haciendo que toda mi paz interior– nótese el sarcasmo– desapareciera como la Atlántida.
Arrastré mis pies hasta la puerta.

–¿Qué quieres Liz?– contesté cansada.

–¡¿Se puede saber a qué hora llegaste ayer?!– "preguntó" mi gemela.

–Si puidi sabir qui ti impirti– la imité– Déjame dormir, bajo cuando despierte.

–¿Por qué haces esto?

La miré haciéndole dar un paso atrás– Tú mejor que nadie sabes porque.

PókerWhere stories live. Discover now