Decidí subirla en esta plataforma corregida espero la disfruten y una disculpa por la demora pero estaba corrigiendo cada capítulo y me quedé sin computadora espero que ahorita por la cuarentena sea más relajado para que pueda subir capitulo tanto aquí como en fanfiction, muchas gracias y perdón por la demora.
Iré subiendo cada 3 días por el momento ya que tengo varios corregidos, aún trabajo en las actualizaciones y no voy a actualizar en fanfiction hasta que llegue al capítulo 14 pero no sé preocupen terminaré está historia ya estoy de vuelta solo estaba buscando la manera de hacer un blog pero sinceramente no supe jaja así que lo subí aquí gracias y espero aún quieran leer la historia.
Los personajes no me pertenecen solo la historia.
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-¿Qué tal te fue?- preguntaba una joven de ojos verdes a la chica que se acercaba con el mismo tono de color de cabello a ella, la recibía con una sonrisa, esperando que trajera buenas noticias y la hubieran contratado en esa agencia privada de seguridad.
-bueno- suspiro rascándose la nuca. -seguramente me estarán demandando por haber golpeado al capacitador por proponerme acostarme con el- contesto con decepción en su voz, la menor ojiverde miraba con tristeza a su hermana, sin embargo su mirada se llenó de coraje al por qué el capacitador intento sobrepasarse con ella.
-¿Qué has dicho?- preguntó con burla. -¡demonios!, ¿Qué es lo que tienes que provocas en todos los hombres que quieren una noche contigo? Korra Jones- Replicó la pequeña y su hermana solo levantaba los hombros sin saber que decirle, miro el rostro de la menor podía observar la tristeza y preocupación que tenía ante la situación pero era algo sin tanta importancia, tomo su mano y le sonrió.
- No tengo la menor idea- contesto risueña, arqueo su ceja y continuo. -solo no quiero que el mundo me vea- contesto golpeando ligeramente el hombro de la ojiverde sonriendo de lado, la pequeña entendió el mensaje y continuo su frase con una sonrisa.
- jaja cuando todo está hecho para estar roto Jones- continuo y Korra abrazo a su hermana caminando por la calle esperando solucionar su problema
-solo quiero que sepas quien soy yo querida Opal- y sin más ambas se iban caminando por las calles de California, en busca de que le dieran trabajo para poder seguir manteniendo la universidad de su hermana y aquella casa que tenían por alguna de las calles de California en Oakland.
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-¡por favor señorita Sato!, necesito el empleo…yo, yo tendré cuidado le juro que no volverá a pasar si tan solo- los gritos desesperados suplicantes de aquel hombre sonaban ante las puertas enormes color ocre de esa mansión mientras una mujer de piel pálida y ojos verdes con un lunar en la mejilla derecha lo sacaban a la calle por aquellas puertas, torpemente rodando por las escaleras al tratar de caminar sin mirar hacia atrás a los pies de la mansión Sato.
-¡La próxima vez!- grito aquella mujer tratando de calmar su ira. -No habrá próxima vez para mi hermana si dejo que tú la protejas, no sirves por tu culpa hoy casi la atropellan, ¡LARGATE!, si no quieres que te encarcele, ¡Seguridad!- dijo con desprecio en su tono al llamar a dos hombres más altos y fuertes que de inmediato tomaban a ese pobre hombre llevándoselo de ahí, la mujer veía triunfante sonriendo aquel escena humillante, mañana temprano llevaría el reporte a todas las agencias de seguridad y guardaespaldas para que nunca más lo volvieran a contratar.
Entro a la mansión encontrándose con un joven atractivo con los mismos rasgos que ella ojos verdes, cabello negro azabache, piel blanca, etc.
Aquel chico estaba recargado en una de las paredes de la mansión jugando con unas bolas de imán, miraba a la pelinegra ojiverde y le sonreía.
-Muy bien Kuvira- el tono de la voz del joven sonaba sarcástica. -has vuelto a echar otro guardaespaldas, papá no creo que este contento y menos Asami- comento advirtiendo a la pelinegra mientras se enderezaba y caminaba hacía ella sin dejar de jugar con aquellos imanes. La pelinegra lo miraba con desprecio y bufaba riéndose.
-Jahh- bufo sin dejar de verlo con desprecio. -nunca me ha importado lo que piense mi padre querido Bolín, necesito asegurarme de que a Asami nunca…le suceda algo, debe a ver alguien quien quiera dar la vida por ella, que no le pese protegerla y sobre todo, que no le quite la mirada de encima, ella Bolín- suspiro con un poco de tristeza en su voz. -es el mismo retrato de mamá y nuestro deber de hermanos mayores, es protegerla a costa de todo- comento aquella mujer de mirada perdida, su hermano le sonreía tomando su hombro y asentía ante lo dicho.
El perfil de la familia Sato y pieza importante eran sus tres hijos y la fortuna de las grandes empresas que tenían cada uno y por supuesto su progenitor, el mundo quería ir tras el dinero de los Sato y todo el mundo quería, tener la mano de alguno de los herederos pero según los rumores se decía que no había ser en la tierra quien pudiera lograr que aquellos corazones se descongelaran tras la muerte de la Señora Sato.
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Día 01
7:30 A.M. 18 de Junio de 2013, 61st Street, Oakland, CA, EE. UU.
-Korra…- aquel jadeo mandaba a la morena en un mar de sensaciones que provocaba una mujer desconocida que estaba sentada en su regazo lamiendo su oreja y acariciando con fervor sus hombros tonificados.
-Nnhh- jadeó - ¿Quién eres, dime tu nombre por favor?- pregunto con la voz en un hilo excitada ante la imagen tan espléndida que tenía enfrente, Korra tomaba a esa mujer entre sus brazos mirando a aquellos ojos brillantes de color verde, aquella mujer tenía una sonrisa tan brillante y cálida que cuando iba a responderle, el rostro de esta mujer cambio a uno de enfado y la voz de ella ya no era ronca, si no chillona como la de…
-¡KORRA DESPIERTA JODER!-el grito de Opal se escuchó en todo el ser de Korra, la morena abría sus ojos de golpe, su respiración estaba agitada y sentía su corazón salirse del susto, se levantó de la cama desesperada, tanto que callo al suelo a los pies de la dueña de esa voz agresiva.
-Auch- exclamo y miro a la morena. -Opal, pero que- no pudo terminar su oración ya que sintió el ardo del golpe de su camisa que Opal le arrojó al rostro. Korra se la quitó dándose la vuelta quedando boca arriba, su hermana quien tenía las manos a la cadera y estaba furiosa por que aún la morena mayor seguía en el suelo dormitando.
-¿Por qué estás tan enojada?- pregunto esperando no hacerla enojar más pero Korra no estaba del todo al cien, ya que unos minutos atrás se encontraba haciendo el amor con una mujer hermosa quien ni siquiera supo quién era, ya que ni el nombre ni el rostro pudo verle pero sabía que era hermosa y era dueña de unos ojos color verde esmeralda.
-Por el amor de dios Korra, son las 7:30 de la mañana tenia que ir a la uní a las 8 y no voy a poder llegar cuando sabes que la uní queda a una hora de donde vivimos, demonios no debí dejarme influenciar de ti durmiéndonos tan noche para- La pequeña morena no termino su reclamo cuando su hermana ya la estaba jalando del brazo mientras se ponía su camisa y salía por las llaves de ese viejo cooper que tenía para llevarla de inmediato a la uní, se había quedado dormida tarde con ella viendo videos antiguos de sus padres y la vida que tuvo en Alaska hace mucho tiempo, rápidamente tomo su mochila y su sudadera azul, Opal iba detrás de ella con una cara de frustración y cansancio, otra vez llegaría tarde, ambas se metieron en el auto y Korra estaría en marcha para tomar todos los atajos que conocía con tal de que su hermana llegara a lo mejor 15 minutos tarde, pero no más.
-Ponte el cinturón, ya veras que llegaremos pronto- decía Korra arrancando el auto y ya saliendo de su estacionamiento, Opal se ponía su cinturón y miro fulminante a su hermana, Korra iba por aquellas calles sin decir nada y manejando como una loca, de por si no sabía manejar bien y cuando pasaba esto Opal le rezaba a su dios de la tribu para que no les pasara nada, Korra la miraba de reojo le daba gracia.
-¿Por qué me miras así?- decía Korra mirando de reojo a su hermana, sin embargo Opal suspiro y le coloco el cinturón a la ojiazul, Korra sonrío.
-gracias- agradecía el gesto pero no recibió ninguna respuesta de su hermana, pudo ver de reojo que la menor saco de su bolsa su iPod, se colocó sus earpods y se recargo sobre el asiento esperando a llegar a la uní.
-Ok- suspiro. -puedes ignorarme como siempre- dijo Korra mordiendo su labio en desesperación buscando rutas rápidas para llegar lo menos tarde.
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Universidad de California Berkeley.
30 minutos después.
Habían pasado alrededor de 30 minutos desde que habían salido de su casa y por obra del espíritu de la luz de la tribu agua del sur, Korra se encontraba afuera de aquellas puertas enormes de la Universidad de California en Berkeley, se había hecho de Oakland a Berkeley 30 minutos un tiempo récord, al parecer Opal se había quedado dormida, miro su celular y vio que eran las 8:10 a.m. por lo menos solo 10 minutos de retraso, rápidamente se quito su cinturón y el de su hermana, le quito un audífono y movió su hombro despacio con ternura.
-Opal, ya llegamos- musitó la morena y vio como la pequeña Opal despertó mirando a su hermana y respirando hondo, Korra sonrío y le enseño el reloj y le dijo. – solo llegaste diez minutos tarde ¿ves?- seguía sonriéndole.
-gracias- contesto Opal.
Rápidamente se quitaba sus audífonos y los guardaba en su mochila.
- ¿Vendrás por mi o te veré en casa?- pregunto mientras se quitaba el cinturón la ojiverde miraba a la morena mayor.
-No, esta vez ve sola a casa, buscare trabajo por Santa Clara, en la Alameda, tengo entendido que haya hay una agencia de guardaespaldas y bueno, necesitamos dinero para el día 25 para tu inscripción si no, no te dejaran presentar tus exámenes Opal, así que estaré muy lejos de Oakland – contesto la morena mayor mirando a su hermana quien se veía preocupada, aunque estuviera molesta por haberla hecho llegar tarde se aventó sobre ella abrazándola, no pudo evitar empezar a sollozar, Korra la abrazo con fuerza sonriendo.
-Lamento ser una carga para ti- musitó entre sus sollozos Opal pero Korra abría sus ojos y alejaba un poco a su hermana tomándola del rostro, le limpiaba sus lagrimas con los pulgares y sonreía.
-No, tu no eres una carga, eres lo único que tengo en esta vida, no por que mamá y papá hayan muerto significa que me siento en la obligación de seguir tras de ti, lo hago por que te amo y por que quiero que logres todo, no quiero que trunques como yo- le decía a Opal quien seguía viéndola sin parar de llorar.
-Tu no terminaste tu carrera de cinematografía por todo lo que ha pasado, ahora debes trabajar para ayudarme y darnos de comer, si tan solo me dejaras- y Korra la sacudía un poco sin dejar que terminara de hablar.
-¡escúchame bien Opal Jones!- le decía con un tono agresivo. - tu… ¡no tienes necesidad de trabajar!, con esfuerzo, te eh dado todo y no me ha pesado, no quiero, escúchame bien, no quiero que vuelvas a sugerirme que debes trabajar, yo puedo darte todo, no lo necesitas ¿entendido?- Korra la miraba con el ceño fruncido y apretando un poco sus mejillas, Opal solo movía la cabeza en afirmación y Korra suavizo su agarre, le sonrío y le dio un beso en la frente, soltó sus mejillas y de su cartera saco 50 dólares, quedándose ella como solo 10, se los dio a su hermana.
-Korra, no me des tanto yo- Korra no la dejó terminar de nuevo y los metió a su mochila, le sonrío guiñándole el ojo.
-Tu debes tomar taxi, no bus, recuerda que no quiero que te suceda algo, además debes comer algo, en casa haré los fideos que nos hacia mamá, que te parece, ¿te agrada comer hoy fideos?- le decía con entusiasmo esperando que la pequeña agarrara ánimos, Opal sonreía limpiándose el rostro y asintiendo, sin mas Korra veía su reloj y abría sus ojos.
-¡OPAL A CLASE AHORA!- grita sobresaltado a la niña por el repentino cambio de humor de su hermana, rápidamente veía su reloj “oh cielos”, se había quedado 10 minutos más, ahora si había llegado tarde, sin más se metió y Korra solo la miro triste, arranco el auto y siguió su curso, pasaron 5 minutos y sonó su Smartphone, lo saco de su bolsa y leyó el WhatsApp que le había llegado, al principio sonrío pero después paro el carro y las lagrimas comenzaron a caer, se tapo el rostro mientras lloro, hace tiempo que no lo hacia y ya necesitaba sacar lo que desde hace un mes no había podido por que no quería que su hermana viera que se estaba cansando, ella era su apoyo y como muchas veces le dijo su hermanita, era su ejemplo y su héroe favorito, sin más se limpió el rostro y siguió su marcha pues tendría que pasar por todo Oakland y pasar por uno de los puentes de California para llegar a su destino, el mensaje la había hecho soltar todo, iba limpia gracias a su hermana que le había dicho…
“gracias por ser mi héroe recuerda que cuando todo parece estar roto… solo queremos que sepan quienes somos”
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7:30 A.M. 18 de Junio de 2013, 750 Howard St, San Francisco, Mansión Sato.
Día 01
-Buenos días mi dulce Jazmín, ¿Quieres que te prepare tu late y tu ensalada de fruta con yogurt? - La voz de una mujer de media edad sonaba mirando con una amplia sonrisa hacia la puerta de esa enorme cocina, ya que entraba una delicada joven de complexión delgada.
-Si nana, muchas gracias, estaré en la cocina, hoy no deseo estar en el comedor con los demás, no después de lo que hicieron hace una semana- decía la chica con los mismos rasgos de los Sato, su cabellera azabache y sus ojos verde esmeralda lo único que la hacía diferente a ellos es que su piel era más pálida, se sentaba en la mesa auxiliar de dicha habitación, con las piernas ligeramente colocadas a un lado sin cruzarlas, ella era alta de buen cuerpo, más delicada que su hermana, tenía gracia y dominancia más que su hermano, era la menor de ellos y a sus 25 años era todo un éxito en los negocios y en la última tecnología en autos, la más pequeña de los Sato, seguía los pasos de su padre, era una mujer tan joven y a tan solos 6 meses iba a hacer nombrada Directora General de dicha empresa “Industrias Futuro”, dedicada a la venta de autos y otras tecnologías militares de última generación, la historia de los Sato había sido todo un triunfo, sin mencionar la pérdida que habían tenido alrededor de 5 años cuando la señora Yasuko Sato dueña de las boutiques egofug, la última moda del siglo, había fallecido en un incendio de una de sus boutiques, los tres herederos de tan exagerada herencia habían cambiado, su personalidad y eran los solteros mas codiciados en todo el mundo, en especial por aquella chica de ojos verde esmeralda.
-Buenos días querida hermanita- otra voz sonaba en la cocina haciendo que Asami suspirara con desgano, se habían quedado en la cocina para no tener que verle la cara principalmente a…
-Kuvira buenos días- contestaba secamente mientras le daba un sorbo seguía a su café sin dirigirle la palabra.
-“Au por dios”- suspiro con desgano y exclamo Kuvira.- -¿Sigues molesta por lo que le hice al tal Rogelio?- su pregunta ofendía a la menor Sato, se acercaba lentamente a ella sin dejar de mirarla, por alguna razón los verde esmeralda de Kuvira no tenían el mismo brillo de Asami podría decirse que eran un poco más oscuros, la pequeña ojiverde no tenía ganas de mirar a su vástago.
-se llama Roberto- inhala con fuerza mirando de reojo con enfado. -era un buen hombre, nunca iban atropellarme, yo ya me había fijado, en algún momento debo tener libertad, no puedo tener a todo el mundo vigilándome las 24 horas del día 365 días del año Kuvira Sato, hazme el favor de irte, disfruto mi late- contesto regalándole una mirada fría de un gran desprecio por las acciones de la Sato mayor quien sintió un escalofrío al ver dicha mirada, pero Kuvira no iba a dejar las cosas así.
-hmm… jah- se bufo colocándose enfrente de la mesa donde Asami desayunaba. -Como sea, no necesito a alguien incompetente que no sepa para que se le paga, ¡oye no cualquiera recibe a la semana 1500 dólares por cuidarte!, ósea si te das cuenta estas personas ganan 6,000 dólares al mes, nadie gana eso, lo único que se les pide es que mantengan a salvo a nuestra jazmín por- No termino de hablar cuando Asami se levantó con firmeza y colocando sus manos en la mesa con fuerza haciendo que los trastes sonarán y su late se derramará en la mesa de mármol, Kuvira suspiro sabiendo que ya había conseguido hacerla enojar, la miro y pudo ver esos ojos verde esmeralda encendidos de ira y desprecio.
-¡Ese es el punto Kuvira! – exclamo. -no soy algo que tengan que proteger, no por que sea la que más se parezca a mi madre, deben ustedes creer que no puedo seguir en el negocio de la ropa de mamá o no deba salir, permití que mi padre no me incluyera en alguna boutique de madre, pero no voy a permitir que me sigan ignorando solo por que crean que saldré y alguien intentara matarme, ya basta de eso ¡estoy cansada!, gracias por el desayuno Kuvira Sato, ahora me retiro ¡sin guardaespaldas!, mínimo hasta que me consigan otro, como siempre- exhaló dejando su servilleta en la mesa quito el banco para salir de ahí, Kuvira quedó sin palabras con los puños fuertemente cerrados, ella tenia miedo de perder a su hermanita, de hecho tenia miedo de perder a cualquiera de su familia, no lo hacia para molestarla, solo no quería volver a experimentar el dolor interno por la perdida de alguien cercano.
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Despacho de Hiroshi Sato
-Buenos días padre ¿puedo pasar?- era la voz de Asami, en el despacho de su padre, ella se asomaba por la puerta viendo a aquel hombre quien estaba sentado en su escritorio y fumando su abanó.
Su padre además de fumar quien estaba tomando su café matutino revisando como siempre sus documentos y archivos de su empresa, miraba con gran emoción a la más pequeña de sus hijos, el señor se paro y camino enfrente de su escritorio extendiendo sus brazos.
-Ven mi cielo, buenos días- contesto el señor y la chica se acerco sin dejar de sonreírle, corrió a los brazos de su padre y se recostó en el pecho de dicho señor canoso, sonreía al sentir a su hija, Asami se separo de el y acomodo su corbata que había desordenado un poco.
- Papá, tenemos que hablar sobre lo que hace Kuvira, es muy protectora conmigo al grado de que hace daño- ante lo dicho de la joven, el anciano sonrío y de la mano llevo a su hija al sillón rojo que tenia en esa dicha oficina, ambos se sentaron y se miraron.
-dime ¿que hizo ahora?- decia el señor sonriendo, Asami en ese momento exploto y se paro de ahí caminando por todo lo largo del sofá enfrente de su padre con los brazos cruzados.
-es que Kuvira despidió a Roberto y lo peor de todo, mando una carta a todas las agencias para que no lo volvieran a contratar, hoy no me dejo desayunar a gusto, me había quedado en la cocina con nana, por que no quería verle la cara a Kuvira ni a Bolín, papá no soy una niña ya, tengo 25 años por dios, yo se cuidarme sola, se supone que tome mis clases de karate y kick boxing para defensa personal, son ágil, astuta, inteligente y sobre todo casi directora de Industrias Futuro, eso no lo hace cualquiera, ellos me atosigan y dicen que tu participas con ellos por que no quieren que me pase lo de mamá, se que aun duele solo han pasado 5 años y la extraño, pero por dios padre, no necesito que todo el tiempo me estén protegiendo, te aseguro que serian capaz de hasta mandarme a alguien que me cuide cuando voy al tocador- exclamo con euforia y suspiro aliviada de haber sacado todo ese malestar que guardaba pero la saco de quicio la reacción del señor Sato ya que este soltó una enorme carcajada, antela reacción de su padre Asami enfureció no la estaba tomando enserio por lo que tuvo que inhalar fuerte y gritarle.
-¡ACASO ES GRACIOSO TODO ESTO PADRE!- grito la joven Sato.
El señor al escuchar la desesperación de su hija la miro sonriendo y la tomo de la mano indicándole que se sentara junto a el, lo cual hizo de mala gana, el señor la tomo del rostro y la giro para que lo viera.
-Mi niña, tus hermanos solo quieren lo mejor para ti, tal vez sus acciones son exageradas, pero oye, ¿tu crees que no tengo miedo de perder no solo a ti, sino alguno de ustedes tres?- contestaba el Anciano.
Asami lo miro triste iba a contestar pero su padre siguió hablando tomando con su mano una de sus mejillas.
-Perdí al amor de mi vida, la única mujer que me dio el significado de la paz interior y el amor verdadero, me regalo a tres maravillosos hijos, que son mi orgullo, les he dado la libertad que siempre han deseado, Kuvira es dueña de la mejor agencia de seguridad privada de San Francisco y tiene a los mejores guardaespaldas trabajando a su mando y hasta la fecha no hemos tenido problemas con eso, tu hermano se encarga de las boutiques de tu madre y durante estos 5 años, tengo entendido que la ropa es la numero uno en la moda y se vende en más de 75 países hija y tu, mi flor de Jazmín, te has ido en el negocio más grande del mundo en Industrias Futuro eres una excelente administradora de empresas y relaciones internacionales, sin mencionar que eres la mejor ingeniera y que has logrado más de 25 modelos de autos y motocicletas que ha llevado a Industrias Futuro al siglo 21 con la ultima tecnología de punta cariño, son mis mayores logros y no por el dinero, si no que todos tienen una cosa de su madre, son mi único recuerdo y mi esfuerzo, si se protegen entre si Asami, yo apoyo todo, con tal de que ustedes sigan conmigo, claro que supe de Roberto, para ti no es nada pero para mi es todo, pude perderte, no quiero hacerlo no estoy listo para perderte, yo le dije a Kuvira que lo sacara de la agencia y que no dejara que volviera a trabajar- Ante lo dicho Asami se sorprendió pensó que había sido Kuvira pero en realidad era su padre, el señor la miro con ternura y beso su frente y continuo.
-Sin embargo antes de que te enojes le darán trabajo en una agencia de transporte con mi colega en Industrias Varrick, así que tranquila tal vez no gane 6,000 dólares pero ganara lo conveniente para mantener y darle diversión a su familia, te lo aseguro, no te enojes con tus hermanos, solo no quieren volver a pasar por otra perdida, ni yo tampoco ¿entiendes Asami?- concluyó el señor mirándola fijamente con ternura, su hija no podía discutir con su padre, al final su padre solo lo hacia por amor, y no quería lastimarlo, aunque ella no le parecía la situación sabía que con el no podía contar por qué el era el principal en querer protegerla, sin más suspiro con decepción sin que viera su padre y le beso ambas manos asintiendo ante lo que le dijo.
El señor sonrió y le pregunto. -¿Te iras tan temprano a la oficina?- el señor acariciaba sus mejillas.
-No, iré a mi practica de equitación, el 25 de este mes es mi torneo, así que debo estar lista para ello-contesto parándose con una sonrisa a su padre dirigiéndose a la puerta para poder irse, el señor se dirigió a si escritorio sin dejar de ver a su hija le contesto.
-Kuvira ira entonces al hipódromo, a presentarte a tu nuevo guardaespaldas, te prometo que cuando consigamos a uno que se dedique a cuidarte, las cosas cambiaran, entrena duro que cuando vaya, quiero que ganes mi querida jazmín- finalizo con una sonrisa y continuo trabajando mientras Asami asentía con la cabeza, salía del despacho de su padre y se dirigía a su habitación iba a bañarse y a ponerse la ropa de equitación, hoy se daría el día en la empresa y en el taller, puesto que no tenia guardaespaldas y seguramente Kuvira querría protegerla todo el día y lo mejor era esperar, no podía discutir con ellos, por más que quisiera, si Asami se había hecho tan fría y cortante había sido por la sobreprotección de ellos, en el único lugar donde se sentía a gusto era cuando estaba con su caballo, en ese momento no había nadie que le dijera que debía hacer.
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Día 01 Santa Clara Avenue, Alameda. 18 de Junio 11:00 a.m. Agencia privada Reino tierra.
-Hola, mi nombre es Korra y ammm, hace una semana vine a pedir una cita para alguna agencia privada de guardaespaldas o seguridad- dijo Korra sonriéndole a la bella secretaria de ese lugar tan elegante, aquella chica la examino rápido y le sonrío tomado sus papeles, Korra mientras tanto miraba a su alrededor, estaba en la zona de ricos de ese lugar, había intentado probar suerte ahí, necesitaba con urgencia el trabajo y no iba a dejar de insistir por nada en el mundo.
-Muy bien tu eres Korra Jones, si aquí esta tu cita de hecho tenias una a las 10: 30 de la mañana y tu llegaste a las 11, supongo que por el largo viaje, en fin se te removió dicha cita y la tendrás a la 1 ok- comento la secretaria, Korra suspiraba pesadamente cerraba sus ojos y volvía a mirarla con su sonrisa de lado esperando convencerla.
-Se que es tarde, pero tu lo has dicho yo vivo hasta Oakland y no es fácil llegar hasta Santa Clara, ¿no podrías hacer una excepción cariño?- contesto la morena coquetamente esperando la reacción de la secretaria quien se ruborizó ante los coqueteos de la morena y sobre todo por la sonrisa torcida de Korra pero se había equivocado de chica.
-hmm… jah- bufo la secretaria mirando a Korra. -Lo siento cariño, tengo novio y no puedo hacer nada, la cita la tienes a la una de la tarde, si no vienes se anulara y tendrás que esperar “seis meses” más, ¡siguiente!- gritaba la secretaria empujando a Korra quien se quedaba paralizada y roja de la vergüenza lo bueno era que nadie estaba ahí, sin más se dio la vuelta y salió de las puertas.
Santa Clara era bellísimo y sobre todo muy ruidoso con todos esos edificios y centros comerciales, Korra termino dándose una vuelta era aun las 11:30 de la mañana y no había nada de malo que fuera a conocer el lugar, camino por un rato topándose con los puentes largos que se conectaban con Santa Clara y hacia San francisco, Korra se quedo admirando dicho lugar, el mar y la vista era maravillosa, San francisco quedaba muy retirado de ahí, decían que era el lugar de las oportunidades, tal vez cuando Opal terminara su carrera de fotógrafa ambas se irían a vivir haya con Naga, su perra, “esperen un momento”...
-¡JODER NAGA!- exclamo golpeando su cabeza se había salido de su casa sin darle de comer a su perra y no la había sacado al baño. maldita sea seguramente llegare a limpiar y a recibir un regaño de Opal- se dijo a si misma imaginando todo lo que pasara cuando llegue, le dio risa pues Opal con tan solo 19 años parecía su madre, Korra solo era la que administraba el dinero a sus 24 casi 25, sin más termino por despreocuparse no podía hacer nada, volvió a caminar por un rato más, al parecer se había alejado bastante de la agencia aun eran las 12:30 de la tarde, así que tenia chance de llegar sin problema, iba pasando por unas calles donde habían edificios tan altos que no podía tras pasar la luz del sol, todo estaba oscuro y frío, pero eso si, el trafico era insoportable, sonrío y también sintió fastidio esperando que cuando saliera de su entrevista, no hubiera ese trafico, en ese momento sus pensamientos la llevaron a ponerse en alerta cuando vio una limosina negra siendo atacada por dos sujetos y que al parecer los guardaespaldas habían sido noqueados con tanta facilidad, escucho a una mujer gritar pero no de temor, su grito era de enfado y estaba rehusándose a salir o eso escucho, sin más se acerco de prisa tomando desprevenido a uno de los asaltantes por la espalda.
-¡ESCUCHA ESTUPIDA SAL O TE JURO QUE TE DOY UN PLOMA- el asaltante no alcanzo a terminar cuando ya se hacía desplomándose en el suelo, el otro sujeto que estaba de la otra puerta rápidamente subió el arma y miro al agresor, Korra tenia una sonrisa torcida y tenia aquella arma del ladrón apuntándole.
-Hola, oye te sugiero que sueltes esa arma- le indico al sujeto que estaba nervioso pero se hizo el valiente.
-¡Como te atreves a golpear a mi amigo!, suelta el arma o matare a la tipa alzada- contesto pero Korra se burlaba, la sonrisa de la morena hacia que el sujeto se pusiera mas nervioso, esta mujer no era cualquiera.
-Mira amigo te diré las razones que tienes para perder este combate… la primera tu amigo está muy dormido, la segunda tengo un arma debajo de la puerta apuntando hacia tu estómago y la tercera en cualquier momento con cualquier arma puedo dispararte legalmente disfrutando de inmunidad por más de 20 países, así que puedo tirar tu trasero al carajo si así lo deseo, tienes estas opciones, me das el arma y perdono tu vida o te mato, así de simple- las palabras de Korra sonaban una y otra vez en la cabeza del ladrón este lo pensó detenidamente, no tenia idea de si tenia una arma o no, pero no quiso averiguarlo sin mas le aventó el arma por el techo y korra apunto con ambas armas acercándose lentamente a el, el chico había sido engañado Korra rápidamente lo volteo contra el auto y lo tomo de las manos, no tenia esposas así que no le quedaba otra opción que noquearlo.
-Me mentiste no tienes inmunidad verdad, ni siquiera un arma- le exclamo el ladrón pero Korra sonreía antes de noquearlo le contesto.
-Claro que tengo inmunidad, solo que mi arma no la traje conmigo- sin más golpeaba al chico cayendo al suelo, dejándolo inconsciente como el otro, rápidamente se metió en el auto y vio a una mujer de cabellera negra y un lunar en el rostro con la boca tapada y las manos atadas, traía su navaja sin mas le quito la venda que tenia y la cuerda cortándola.
-¿Estas bien?- decia Korra, mirando a aquella mujer tan hermosa.
-¡Por que platicaste con el, lo hubieras matado y ya!- grito en el rostro de Korra a pesar de ser tan hermosa su carácter era horrible ni siquiera un gracias y ya le estaba regañando, no tenia tiempo para esto Korra solo sonrío y le entrego las dichas armas.
-De nada, si me permites llegara en un minuto la policía, les dices lo que paso y que los sujetos fueron golpeados por debajo de la nuca, así que ellos estarán durmiendo por lo menos 7 horas, permiso y ten un lindo día- contesto Korra de manera educada le guiñaba el ojo y salía de ahí, iba a seguir caminando cuando escucho de nuevo la voz de dicha mujer pero más calmada.
-Espera…- suspiro e inhaló aire. -perdón se que debí agradecer, pero se me hizo desesperante que hablaras con el, pero fue inteligente lo que hiciste, déjame compensarte por favor- termino de decir esa hermosa mujer Korra la miraba suspirando ¿ella que podría darle a Korra?, la morena lo analizo y no hubo nada, al final que podría hacer, ella no podría darle el trabajo que necesitaba.
-Lo que yo busco no puedes dármelo tu, así que me conformo con tu disculpa y con tu sonrisa- contesto la morena y aquella mujer se ponía rígida y se sonrojaba al escuchar eso, Korra sonrío y volvió a decirle que tuviera un excelente día, sin más Korra se iba caminando, vio su teléfono y se maldijo de nuevo eran las 12:50 y aun le faltaba caminar, sin más termino corriendo lo más que pudo, llego pero vio el reloj solo habían pasado 5 minutos de retraso, se acerco a la secretaria y la miro agitada con su sonrisa, la mujer le sonrío hipócritamente.
-te dije a la “una” y tu llegas a la “una y cinco” lo lamento, mis jefes son muy estrictos puedo darte una cita- no la dejó terminar Korra se desesperaba al oír eso.
-¡No puedes estar jugando!; solo han sido cinco minutos- contesto Korra haciendo ademanes con las manos.
-Lo lamento, de hecho, ellos tardan eso en sus entrevistas, por lo general los estudian rápido y si no les agrada adiós, tu impuntualidad es algo que no podrías controlar- le contesto la secretaria riéndose de ella.
-Hubo un accidente a unas cuadras de aquí por favor tienes- Korra trato de dialogar con ella pero en ese momento otra voz se escuchaba.
-Déjala pasar- detrás de ella sonaba otra voz, ambas volteaban sorprendidas, pero más Korra.
-Señorita Kuvira, ha llegado por favor pase la esta esperando el subdirector- decía la secretaria parándose y dando su mejor sonrisa.
-Esta bien, ven conmigo- le decia con su mano a Korra, la morena sonrío e iba detrás de ella, pero la secretaria.
-¡No!, espere es que señorita Kuvira, la joven no llego a su cita, se le había dicho a la una en punto y llego 5 minutos después y- Kuvira no la dejó hablar con desprecio la callo.
-shhh, en primer lugar para ti soy Gran Unificadora, no Kuvira hablare con mi amigo para que despida a tan incompetente empleada y segundo si la señorita llego 5 minutos tarde que no tiene nada de malo, ni mueve nada en la sucursal, fue por que me salvo la vida hace unos 5 minutos, así que ella pasara conmigo, sin no mal recuerdas estoy haciendo audiciones para guardaespaldas y estás hablando con tu jefa, tu directora así que disfruta tus minutos aquí y recoge tus cosas solo duraras el tiempo que me encuentre en la audición, tu… ven conmigo- finalizo Kuvira.
Sin más aquella chica de ojos verde esmeralda caminaba por el ascensor, Korra volteaba a ver a la chica y como esta estaba llorando, no le había gustado eso, pero gracias a Kuvira, así es su nombre ella podría ser entrevistada sin ningún problema, cuando ambas estaban en el ascensor, Kuvira la miro de reojo sonriéndole.
-Así que, ¿vienes a pedir trabajo huh?- pregunto y Korra trago saliva esperando que la pelinegra no recordara lo que le había dicho.
-Si- contesto la morena y Kuvira sonrío un poco.
-Así que… al final de todo necesitas algo ¿no es así?- Kuvira miro a Korra de una manera burlona pero coqueta y Korra se maldijo y no contesto, rápidamente cuando el ascensor llego Kuvira salió y Korra detrás de ella, caminaron por un pasillo largo y la ojiverde abrió de golpe dicha puerta, la morena entro siguiéndola, había un joven en un escritorio de lentes sonriéndole a gran unificadora la mujer se fue hacia donde estaba aquel hombre y le dio un beso en la mejilla tras sentarse a lado de el, ambos miraron a peli castaño.
-Siéntate- le decía Kuvira, Korra sin mas obedeció y se sentó enfrente.
-Baatar, ya no quiero que sigas buscando guardaespaldas- la voz de la CEO sonó con tanta emoción y aquel hombre la miraba sin entender.
-¿Cuál es la razón?- contesto Bastar y Kuvira sonreía con picardía.
-La razón la tienes enfrente- contesto Kuvira- con seducción y Baatar pudo sentir el tono de la voz de la pelinegra este miro a Korra y la analizaba de pies a cabeza.
-Kuvira, ¿estas segura?, ni siquiera sabemos su nombre- Baatar trataba de entender la decisión de la CEO pero Korra carraspeo la garganta.
-Korra Jones, mi nombre es Korra Jones- dijo Korra y Kuvira volvió a mirar a Baatar sonriendo, el joven suspiro y junto sus manos para interrogar rápidamente.
-¿Tú sabes la razón del por que mi socia, te ha escogido sin entrevista y aparte tarde?- pregunto Baatar con severidad pero Korra hizo su sonrisa torcida y se acerco con tanta seguridad mirando fijamente a Kuvira.
-jah… - se rio coquetamente. -Le salve la vida hace seis minutos-
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San Francisco, CA. Hipódromo
18 de Junio 5:30 p.m.
-¡Vamos Asami, sube más tu cadera y muévete suave, quiero que montes a Yue- la voz de un hombre sonaba en ese lugar ordenado a Asami quien estaba saltando en unos obstáculos encima de su Yegua blanca, olvidándose de todos sus problemas y concentrándose en la voz de su maestro y mejor amigo, desde que inicio el día hasta en la tarde se quedó en el hipódromo, no quería irse a casa y no quería dejar a Yue, la yegua quería disfrutar de la compañía de su dueña y Asami igual, no habían parado, solo faltaba unos pocos días para su competencia de equitación profesional, ya iba a las ligas mayores y si lograba calificar seria reconocida en el mundo de la equitación.
-¡MUY BIEN REGRESA, TRAE A YUE A DESCANSAR ASAMI!- grito el joven, sin más Asami saltaba el ultimo obstáculo con agua, demostrando con la facilidad del mundo que no había salpicado, dándole seguridad y suavidad a su caballo, fue con su amigo trotando, cuando llego, bajo con facilidad de la yegua y acaricio el hocico del animal sonriendo.
-buena chica, te veo el próximo viernes, te amo- dijo Asami besando a su yegua y viendo como se la llevaban, Asami se quitaba el casco de montar moviendo su cabello que estaba amarrado en una cola de caballo baja, dejando caer sus mechones de su fleco, se veía tan hermosa, el traje de Asami era un pantalón de montar de color rojo vino entallado haciendo que el trasero de la pelinegra resaltara, tenia unas botas de color negro de montar, la blusa era blanca entallada aunque en la parte del cuello, la tenia ligeramente abierta y su cuello era italiano solo que lo tenia abierto haciendo que este se quedara parado dando una buena vista de ese cuello y piel nívea de la hermosa pelinegra.
-Me sorprende la dedicación con la que has logrado tomar estos obstáculos sin ninguna falta Asami, realmente se ve tu desempeño mi amor- la voz del mismo joven un poco más grande que Asami de cabello negro y ojos ámbar la abrazaba con fuerza, la pelinegra sonreía.
-Lo se, realmente amo hacer esto, es lo único que me saca de mi triste realidad de hecho- contesto con euforia, se quitaba los guantes de montar dejando a la vista unas muñequeras largas de cuero.
-Oh ¿acaso nuevamente vuelven a decirte que eres la bebe de la familia?- pregunto en burla el ojiambar quien se reía, Asami reacciono golpeando su brazo.
-No se por que te burlas, no me gusta que me traten así, puesto que estoy a 6 meses de heredar la compañía de mi familia y soy la mujer que llevo a lo autos al futuro, no entiendo su actitud conmigo sin mencionar las herramientas y tecnología militar que ha hecho posible nuevos métodos de salvamento, arg maldición ya ni se que digo- bufo desesperada ante lo que decía Asami golpeando la cerca y recargándose en ella, soplando un mechón de su cabello que cayó en su rostro, el joven se acercaba detrás de ella y le volvía a sonreír.
-Tranquila, se quién eres, pero deberías entender a tu padre, aun no es fácil entender que tu madre- el joven respiraba hondo y pausado. -ya no esta con ustedes cariño- finalizo con tristeza en su voz y Asami suspiraba, en todo el dia no habia logrado sentirse mal, pero ese momento la derribo, con la mirada triste recargo su cabeza en el hombro de su amigo y dejo que una lágrima corriera por su mejilla.
-Yo aún no olvido a mi madre- decía en un hilo de voz y respirando con dificultad.
-Lo se, conmigo no tienes que ser fuerte, yo te quiero y lo sabes, si pudiera seria todo para ti y te haría la mujer más feliz del mundo- contestaba el pelinegro, Asami sonrío limpiándose las lagrimas para mirarlo.
-Si claro, y yo seria la mujer más afortunada y amada, lastima que seas gay- le decía riéndose y aquel chico sonreía y le daba un beso en la frente.
-Daría mi vida por que tu volvieras hacer como antes Asami- ante esas palabras Asami suspiraba apartándose de el, aparentando de nuevo esa imagen fría.
-Esa mujer Mako, ya no existe- contesto de manera seca, giro para verlo a los ojos con los brazos cruzados- y no hay nada, ni nadie que pueda hacerla volver- finalizo Asami alzando su ceja volviendo a ese tono sombrío y con la mirada sin sentimiento alguno.
En ese momento a lo lejos Kuvira venia con una sonrisa, Asami suspiraba pesadamente y agarraba su fuete, Mako volteó y sonrío al ver a la Sato mayor.
-Mira quien viene a visitarnos- dijo Mako mirando a Asami con sarcasmo. -una celebridad- Kuvira miraba al joven con una sonrisa sarcástica.-el mismo diablo en persona no va a hacer fácil que me crean los admiradores- decía Mako riéndose del rostro de la Sato mayor, Asami sonreía y se acercaba a ella moviendo su cadera con seducción regalándole una mirada fría.
-La única razón por la cual tu vendrías aquí es por que has conseguido a tu peón para seguir vigilándome y darme ordenes- contestana Asami dando un golpe con el fuete hacia su entrepierna con fuerza, Kuvira trago saliva, eso le había dolido a ella pero al parecer a Asami no le había hecho ni cosquillas.
-dios bendito, estas enferma, el estar con caballos te ha hecho masoquista, y bueno tienes razón- Kuvira se ponía enfrente de su hermana y veía de reojo a Mako. -Hola marica-, me alegra saber que entiendes que algún día vendré por tu asquerosa alma pero hoy no es el momento ni el día- Mako se acercaba a Kuvira saludándola de beso y sonriéndole.
-hola primor, en verdad me siento honrado al saber que no me condenaras a tu prostíbulo sidoso aún, realmente quiero vivir mi vida sin prejuicios- Kuvira sonreía hipócritamente.
- ¿Acaso tienes vida? Yo ni enterada pero da igual, como sea- contesto la pelinegra mayor y el joven se empezó a reír. -en fin necesito que vengas esta persona realmente es la indicada para ti, además- Kuvira se mordía los labios acercándose a la oreja de su hermana.- es una chica-
Asami la miraba con la ceja alzada.- Y a mi ¿que me interesa que sea una chica?- pregunto la pelinegra menor.
Kuvira suspiro poniendo sus ojos en blanco por la frustración del carácter de su hermana, no dijo más y se regreso hacia el club del hipódromo mientras le advertía a su hermana.
-Te espero en la sala del hipódromo, te la tengo que presentar y hay que decirle las condiciones y los beneficios, así que muévete si te vas a cambiar aunque para mi ya estas bien-
Asami exhalo profundamente en desesperación por la insistencia de su hermana miro a Mako pero prosiguió a su locker para ponerse perfume y arreglarse el cabello, se había quedado con su misma ropa, en realidad ella le encantaba vestir así, tomo unos lentes oscuros ya que aún seguía fuerte el sol y seguramente estarían afuera de la estancia, se acercó buscando a su hermana por dentro, sonrío al darse cuenta que efectivamente estarían en los sillones del jardín, fue directamente con paso firme, cuando llego vio a su hermana con aquella chica de espaldas, Kuvira rápidamente se paro y grito su nombre, Asami se fue acercando con firmeza, pero todo fallo cuando aquella mujer en cámara lenta se paro para mirarla, Asami se paralizo por alguna razón había olvidado que estaba caminando, su verde mirada se había colocado en aquella mirada celeste, en esa piel y sobre todo en esos labios tan carnosos, ¿Qué demonios había pasado?, dio un vistazo de aquella mujer por lo menos la cabeza, el cabello largo suelto, pero curiosamente con dos colitas enfrente tiradas en su frente con unas ligas bastantes llamativas de color azul y unos símbolos, aquella mujer traía una camisa blanca sin mangas dejando a la vista unos brazos hermosamente tonificados y bellos, cuando se acerco pudo visualizar aquel pantalón ajustado, dejando ver sus piernas largas y tonificadas igual, había podido ver mejor su cuerpo podía ver ahora que su espalda estaba igual de fuerte y el abdomen la blusa le quedaba ajustada y se podía transparentar el abdomen tonificado, esa mujer era una gladiadora sexy, regreso de su perdición cuando su hermana le chasqueo los dedos.
-Heee, Asami, por favor regresa- dijo Kuvira- y Asami miro a su hermana se quito sus lentes dejando ver sus orbes verdes.
-Perdón, es que venia pensando en unas cosas- contesto la pelinegra y Kuvira alzaba la ceja ante la respuesta innecesaria.
-Si… como sea en fin, mira ella es Korra Jones, Korra ella es Asami Sato, la pequeña de la familia- habían empezado mal y Asami miro a Kuvira con desprecio, la morena extendió su brazo y la saludo con seriedad.
-Es un placer conocer a la futura presidenta de Industrias Futuro, soy una admiradora de su trabajo- Dijo Korra con una sonrisa y con la mano estirada, Asami miraba su mano y miraba de nuevo aquel rostro tan rígido, por alguna razón la había impactado pero las personas que empezaban con fan, admirador o encanto, a Asami no le caían nada bien, dejo a Korra con la mano estirada y alzo la ceja sentándose en una de las sillas, Korra se quedo paralizada al rechazo de esa mujer.
-¿A si?, y ¿de que estas admirada sobre mi?- interrogó Asami de manera grosera había cruzado sus piernas con delicadeza y con seducción mientras reposaba su barbilla en su mano que reposaba en el brazo del sillón mirando a Korra, la morena a pesar de estar seria estaba nerviosa por esa mirada.
-Bueno... hace 3 años usted saco la Satino una bellísima motocicleta con el motor de 3 Cilindros en línea de 4 tiempos, 4 válvulas por doble árbol de levas en culata, con el balance de contraeje, la refrigeración es liquida claro pero el diámetro es de 88X62 mm bastante cómoda sin mencionar la capacidad de compresión de 11,6:1 y cilindrada por 1.131cc, eh visto su potencia que es de 125 CV (92 kW) / 9.000 rpm, sin mencionar la alimentación de Inyección electrónica con tres cuerpos de mariposa de 53 mm e diámetro, el cuidado debe ser con baño de aceite con comando hidráulico cárter húmedo con 6 cambios de velocidades, me gustaría seguir diciéndole más de sus materiales y los mim que tiene pero bueno, no creo que haya venido aquí para hablar de esto, sin embargo ha sido una de mis mejores inversiones que tengo, por desgracia solo un recuerdo- finalizo Korra con la mirada llena de nostalgia, Asami la miraba sorprendida aunque no lo expresaba, a ella también era una de las motos que más le había gustado en fabricar.
-¿Cuál es la razón del que sea un recuerdo?- pregunto con curiosidad Asami.
-Bueno, tuve que vendérsela a un conocido puesto que necesitaba dinero- contesto Korra, sin más Asami dejo de mirarla, esa mujer no le daba buena espina.
-Vaya, es la primera vez que veo a mi hermana interesada en alguien- contesto Kuvira- con una sonrisa pero ese comentario rompió todo, Asami la miro fulminante.
-No querida, solo quería callarle lo lambiscona, pero hizo su trabajo al informarse de alguna inversión que tuviéramos- exclamo Asami con desprecio por lo que Korra sonrió sin decir más.
Asami miraba aquella torcida sonrisa, por un momento creyó desfallecer, pero algo dentro de ella le decia que no quería a esa mujer como guardaespaldas y a la vez si.
-Bueno, mira Korra, este es el trato- Contesto Kuvira- tratando de cambiar el tema. -mi querida hermana es una mujer muy rebelde para todo lo que ha logrado, sigue siendo una pequeña adolescente ¿de acuerdo?, entonces el trabajo que se te pide es simple, serás su guardaespaldas y la vigilaras en todo momento, no puedes quitarle la mirada de encima por que siendo los Sato por desgracia tenemos enemigos y no es la primera vez que hayan querido hacernos algo, mi madre fue víctima de ellos y- no termino cuando…
-¡No!, Kuvira fue un accidente lo de mi madre- decia Asami sin mirarla, Kuvira se tocaba su sien.
-No voy a discutir esto ahora Asami- decia Kuvira seria.
-Pues no digas que fue alguien, fue un accidente- decia Asami con más fuerza, Korra solo miraba a ambas.
-No fue una accidente te lo comprobé y- en ese momento Asami se paraba alejándose de ahí, Kuvira salía detrás de ella.
-¡Que demonios haces!; deja de comportarte como niña tonta- decia Kuvira tomando la mano de su hermana quien la quito de golpe mirándola con rencor.
-Mira, no me interesa tener a esa mujer de guardaespaldas, ya déjame tranquila haz lo que quieras, solo ya déjame tranquila- dijo con frustración en su voz Asami y se fue corriendo por el hipódromo Kuvira se jalaba el cabello enojada por la actitud de su hermana, regresaba donde estaba la morena por suerte Korra seguía ahí.
-Perdona la actitud de mi hermana, no ha sido fácil lo de nuestra madre- decía Kuvira- tratando de explicar lo sucedido y Korra miraba a Kuvira sonriéndole.
-No se preocupe, entiendo eso yo también pase por algo así hace un año- contesto Korra para calmar la situación, Kuvira iba a hacer grosera pero no al escuchar eso solo sonrío un poco y sin más cambio de tema.
-En fin, mira se te pagara 1500 dólares a la semana, tienes descanso los días viernes y vacaciones tendrás después de cumplir 6 meses con esto, tienes que vigilar todo el tiempo a mi hermana, si ella quiere ir a algún lugar debes avisar ya sea a mi o a mi otro hermano, por ninguna razón puede irse sin avisar, todo movimiento que haga debes informar, y también vivirás en la mansión durante todos los días incluyendo los días que te toque descansar ¿entendido?- escuchaba atentamente a la Sato mayor Korra quien suspiró, se paro y le extendió la mano.
-Aprecio tu ayuda y más por lo que te sucedió, pero me temo que no puedo aceptar esto- sorprendió a Kuvira oír eso de la morena, ¿Qué había pasado?
-¿Por qué no?, todo esta bien que es lo que no te gusto- pregunto intentando llegar a un acuerdo pero Korra se mordió el labio sonriendo para poder contestarle.
-No me molestaría aceptar todo a excepción de irme a vivir a san francisco y quedarme todos los días en una mansión, tengo obligaciones de hecho, por eso necesito el empleo con urgencia- dijo Korra tratando de ser convincente y que tal vez Kuvira pudiera cambiar esas clausulas pero la Sato arqueo su ceja.
-Acaso ¿eres casada?, ¿tienes un hijo?- pregunto insistente quería saber el motivo que haría que perdiera a Korra.
-Mi hermana aún estudia, tenemos una casa en Oakland, va en 7to semestre de la carrera de fotografía, no puedo simplemente irme y dejarla sola, como te dije apenas hace un año perdimos a nuestros padres y yo eh perdido mis trabajos por que no puedo aceptar un trabajo así, sin verla, lo siento agradezco todo realmente el trabajo es genial y el sueldo igual, me resolvería la vida pero no puedo dejar a lo único que tengo, gracias Gran Unificadora y lamento haber hecho perder su tiempo- dijo Korra haciendo un gesto de despido con la cabeza y camino hacia la salida, Kuvira solo se dedico a observar había pensado que esa mujer era la indicaba, pero no podía haber una distracción y su hermana lo era, Asami iba caminando y a lo lejos vio a Korra irse caminando por los jardines, esa mujer le caía gorda pero a su vez le daba curiosidad, por alguna razón Korra volteó y se encontró con la mirada de Asami, ambas cruzando miradas azules y verdes se habían cautivado, Korra no entendía la actitud de la millonaria, sabia que había perdido a su madre, pero ¿Por que amargarse por ello?, ella no lo había hecho a pesar de que solo llevaba un año ante su perdida, sin más sonrío y estiro su mano para despedirse, pero Asami simplemente se volteó ignorando a la morena marchándose, Korra se empezó a reír, metió sus manos a su pantalón y se dirigió a su Cooper, había gastado gasolina a lo idiota, ya no le quedaba más remedio que aceptar trabajar de mesera, debía pagar la escuela de su hermana y no iba a dejarla por nada del mundo, debía seguir luchando por sobrevivir.
De igual forma iba a hacer un dolor de cabeza cuidar a una niña mimada rica y grosera.
“Aunque fuera muy bella la rosa, las espinas la hacían ver peligrosa”.
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Bodyguard
Fanfiction-Sabias que esto pasaría algún día y aun asi lo hiciste- Mako miraba a la pelinegra -si te dieran la oportunidad de cambiarlo ¿lo volverías hacer?- la pelinegra miro al joven con sus ojos verdes perdidos en llanto, contesto -prefiero haber tenido un...
