Era primavera, y el niño contento
Veía las flores crecer sin tormento
Regaba jazmines y lirios del huerto
Hasta que observó el rosal muerto.
El niño triste, susurro con el viento
"Perdónenme rosas, cuanto lo siento."
Sabía que la vida eran momentos
Y que no podía viajar en el tiempo.
Observó de pronto a una rosa cantar
En aquel rosal seco, triste y singular
La rosa era tan bella y rojiza
Y el niño la contemplaba sin prisa.
De pronto la rosa comenzó a callar
Su color rojizo se comenzaba a apagar
El niño muy triste, solo repetía
Que aún en la muerte, el la amaría.
