1.- VACACIONES.

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POV MONTSERRAT:

Hace dos meses que mi papá nos avisó de las vacaciones familiares. Toda mi familia, o sea, mis padres, mi hermano mayor con su esposa y su hija, mi hermana melliza y su hijo y obvio yo, ¡nos vamos de vacaciones durante todo un maldito mes en el medio del maldito océano!

No me sentía así de emocionada desde que supe que papá nos llevó a llevar a Disney a los 10 años.

Mejores vacaciones de mi vida.

Culpo a ese señor, Eric Fisher, de que a mí, su segunda hija Montserrat Fisher, me encante andar viajando tanto como se pueda.

Sí, soy la segunda aunque tengo una melliza. Soy mayor que Mayte por 3 minutos y 38 segundos contados con reloj.

Y por si no se nota aún, soy muy dispersa.

Es que las únicas veces en que realmente estoy al 100 concentrada es cuando bailo.

Bailando se me olvida el mundo, se me vacía la cabeza y me dejo el corazón. Es la mejor sensación del mundo... Mover tu cuerpo, tu mente y tu alma al ritmo de un buen compás.

Mi hermana y yo nos dedicábamos juntas al clásico hasta que Mayte se quedó embarazada de mi sobrino, amo a Eddie con todo mi corazón, es como si fuese mi hijo. Pero mierda que nos arruinó. Mayte ya no baila conmigo, me dirige mientras yo soy la solista. Antes era ella la que tenía ese papel siempre. No voy a mentir con algo evidente. Mayte es muchísimo más talentosa que yo con el clásico. Baila precioso. Yo soy más a fin otros ritmos. Bailo de todo. Música que suene yo la bailo, mi familia suele reírse de mí porque bailo hasta cuando pasan los comerciales en televisión. Mi fuerte es el moderno y contemporáneo. Pero muero por aprender Street. Bailes de calle. Hip Hop. Me gustan esos ritmos urbanos. Me gusta sacar acrobacias.

¿Quién me interrumpe mientras hago mi maleta?

¡Ni siquiera sé en dónde está mi maldito teléfono!

Ah... Aquí.

-Montse, ¿hiciste tu maleta?

-Me interrumpiste, Mayte.

-¿Cuánto rato llevas sentada en tu cama pensando en la nada?

¿Cómo mierda sabe que estaba haciendo eso?

A veces me da miedo cuando me lee la mente. Suele hacerlo.

-Diría que mucho. ¿Lograste poner algo en tu maleta?

-Sí... – si no hubiese titubeado me cree, pero se está riendo.

-Montse. Te amo, pero nos vamos mañana hermana. ¿Necesitas ayuda? ¿Quieres que vaya a ayudarte?

-¿Lo harías?

-¡Claro que sí! Ya tengo listas mis cosas y las de mi bailarín miniatura.

-¿Cómo lo haces?

-No me distraigo. Y voy subiendo el ascensor. Ábreme.

¿Subiendo? Genial. No tengo que hacer mi maleta. Odio hacer maletas y siempre espero hasta el último y May viene a ayudarme. Es perfecto. Solo tengo seleccionados mis trajes de baños más pequeños y los vestidos de fiesta que mejor me quedan. Pretendo aunque sea levantar algún marinero. O eventualmente un tripulante. Lo que sea me viene bien para estas vacaciones. Necesito distraerme de mi vida normal, un momento de felicidad. Espero encontrar algo que me llene el alma en ese crucero. Así que...

¡¡Nos vamos a recorrer el Mediterráneo!!

Bailando al marHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora