*>Capítulo II: DESPERTANDO DE MI SUEÑO DE NIÑEZ<*

26 2 0
                                        

Wook había llegado hasta donde yo estaba y dándome un casto abrazo, sonrió dejándo un dulce beso en mi mejilla. Beso que me dejó felíz de la vida. -Te extrañé mi niña-, dijo él mientras no separaba su cuerpo del mío, mi infantil pijama estaba a la vista de él y del idiota de su hermano menor que seguía mirándome con burla desde el quicio de la puerta. -Bien yo les dejo solos-, Sandara debía volver a los queháceres, en la noche habría tertulía por lo cual eso significaba trabajo, pero a mi no me importaba, jamás me importaría pasar una noche completa sobre tacones, si mi recompensa era poder ver a Dong Wook durante todo ese tiempo -si quieren también me voy-, el idiota de Hyun estaba aún en mi alcoba molestando con su voz de mafioso. -Seung Hyun, te dije que pararás de molestar a Min, ella es como si fuera nuestra hermana-, eish nuevamente un golpe bajo en mi corazón. -Hyung, para ti será una hermana. Para mi es una chica más, aunque está fea eso si-. El maldito se había acercado hasta nosotros para seguir molestándome, se apoyó en el hombro de su hermano mayor y guiñándome un ojo intentó ser coqueto conmigo, eso no le funcionaría, en el pasado, muy en el pasado cuando llegué a esta casa, cada vez que quería molestarme hacía aquellos gestos y una vez había caído ante ellos, de eso poco recordaba y estaba segura que él con su estúpido cerebro ya lo había olvidado hace mucho. Después de todo un beso para un chico de veinte años ¿qué significaría? Para mi debo admitir que había sido quien me dio mi primer beso. Hubiera sido perfecto, si luego el maldito no me hubiese lanzado un puñado de gusanos sobre la cabeza. Recuerdo que lloré toda la tarde y que Wook me había consolado limpiando y posteriormente lavando mi cabello. -Bueno preciosa, yo debo irme por ahora, debo ir a buscar a una persona al aeropuerto, pero más tarde nos véremos. Ponte guapa, aún más de lo que eres-. Aquél chico sabía como hacerme sentir bien, besándo otra vez mi mejilla y apartándose de su hermano, salió rumbo a la puerta dejándome sola con el patán de Hyun.

-Ponte guapa, aún más de lo que eres-, dijo el menor de los Choi en tono burlón, para luego agregar -como si los monos pudieran ser hermosos, nuestra Min ha crecido bien-. Esto era imposible, cerré rápidamente mi boca, cuando me di cuenta de que este maldito me estaba mirando el culo mientras hablaba. -Y veo que ya crecieron-, a no, este me las pagaba, porque me las pagaba. Levanté una mano al hilo ante su rostro, él seguía mirando mi cuerpo a través de la pijama -¿Quién demonios te crees para andar escalteándome así?-, molesta repliqué dispuesta a defenderme a golpes si era posible. -Soo, pequeña gatita. No te conviene estar de malas conmigo. Yo sé que te gusta mi hermano mayor, te gusta desde que eras a penas una cría, pero lamento decirte herm..., lamento decirte Minzy, que ahí perderás tu tiempo y terminaras sufriendo-, pese a la estúpidez y sarcasmo en su forma de hablar dejaba notar una leve cuota de sinceridad. -¿De dónde sacas tanta idiotez junta Seung Hyun?, vienes recién volviéndome a ver, y ya me estás inventado cosas, ¿ácaso no tienes más que hacer que molestarme?, anda sal de mi cuarto que debo cambiarme para ayudar a Dara-. Molesta le encaré para que saliera en el instante mismo de mi cuarto, pero él por el contrario se dirigió hasta la puerta echándo el cerrojo para lanzase a la cama dejándome bajo su peso. -¿Q... qué haces Seung Hyun?-, algo nerviosa intenté quitármelo de encima, pero su peso y porte erán mayores al mío. -Tranquila y guarda silencio-, en un susurro habló mirándome fijo a los ojos mientras sus labios se acercaban peligrosamente a los míos. -Sal de encima mio ahora mismo- dije en tono de enojo -no saldré, no antes de que escuches lo que deseo platicarte-. Su nariz rosaba con la mía, ¿qué se traía este imbécil? -Min, quiero decirte... que... Min yo creo.. que tú...- ya me tenía nerviosa este mendigo animal. -¿Qué tú crees qué? -en un pequeño susurro hablé correspondiendo a su mirada, mis manos estaban comenzando a sudar, mis pupilas no podían dejar de mirar la suyas, me estaba embrujando este mal nácido. -Min yo creo... yo creo que tú deberías lavarte los dientes-, dijo riendo de mi. -Tú aliento apesta fea, ¿acaso creías que quería algo más de tu parte?, por favor- sonriendo se levantó de mi cuerpo y fue hasta la puerta, saliendo de una vez por todas de mi alcoba.

-Idiota-, grité con fuerza una vez este se había alejado. Comencé a vestirme con mi uniforme de empleada doméstica y luego de hacer mi lecho, bajé a ayudar a Dara en la cocina. Linda sorpresa me encontré al verla besándose con ternura con Jiyong, ambos erán el uno para la otra y prontamente se casarían, yo estaba escogida como la dama de honor, perdida en mis pensamientos mientras les dejaba su privacidad, sentí un frío aire en mi espalda. -¿Así que ahora te dedicas a espiar a las parejas?-. ¿Quién más sino él?, me voltié quedando a centímetros de su rostro, había estado a cinco centímetros de pegar mi boca a la de él, por suerte no había pasado. Tomando mi mano me arrastró hasta la bodega de vinos para sin pudor alguno clavar un beso en mis labios. Por supuesto me negué, no tenía ningún interés en involucrarme con una persona como Choi Seung Hyun, intentando de manera inútil zafarme, comencé a quedarme sin aire. Le empujaba, pero sus labios seguían pegados moviéndose sobre los míos ¿qué hago?, me preguntaba en mi subconsciente. Algo mareada por la falta de aire abrí mi boca, dejando pasar la lengua del mayor, recorrió mi boca en toda su amplitud marcando cada lugar de ella. Correspondí al beso, estúvimos de aquella forma por un tiempo considerable. -Minji, él no te gusta ¿por qué estás besándote con este idiota?-. Mi cabeza me regañaba por estar correspondiendo al ardiente beso de Seung Hyun, sus manos bajaban lentamente desde mi cintura, posándo una en mi muslo derecho, la otra dejó de bajar y se alzó de manera pronta hasta llegar a tocar mi mejilla. -Conmigo nadie juega-, pensé mientras él seguía tocando mi pierna, era la primera vez que un chico me besaba de esta forma y que más aún me tocaba como este idiota lo estaba asiendo. Su mano fue descendiendo aún más, levantó mi falda haciéndome temblar ante su contacto, estó no podía seguir así. Si seguía dejándome este maldito terminaría arrebatando mi virginidad y eso era algo que yo no podía permitir. Alcé sin que se percatara mi rodilla, y cuando estuve a la altura de sus partes blandas, mandé un rodillazo con toda la fuerza que tenía. -Minzy, maldita pendeja-, dijo mientras agachado se agarraba su bulto, el cual ya estaba visible. -Ahí tienes para que aprendas que conmigo nadie juega ¿entendiste?-.

Enojada, es más furiosa salí de aquella habitación, me sentía acalorada, mis mejillas posiblemente estaban del color del chile, sin recordar que Dara y Jiyong estaban en la cocina me dirigí hasta allá. Ambos me quedaron mirando con cara de asustados -Pequeña ¿te sientes bien, hermosa?-, Jiyong era como un hermano para mi, siempre desde hace cuatro años que nos conocíamos había sido un fundamental apoyo para mi. -Si lo estoy Tabla-, dije con una sonrisa ladina al llamarle así, ya se había acostumbrado y sonreía cuando yo le ponía mis raros apodos. -Culona, no me estés molestando, Amor mira dile algo a la deforme esta-, con un puchero y simulando un berrinche de niño pequeño, tomó con fuerza a mi prima dejándola caer sobre sus piernas. -Minzy, no le digas así, aparte yo también soy una tablita-, mi Sandy era tan hermosa, la mejor chica del mundo, por eso sólo se merecía lo mejor. Y por supuesto yo estaba segura de que Kwon lo era.

Transcurriendo la tarde, ambas habíamos estado preparando todo los entremeses que se ofrecerían a los invitados, la casa estaba radiante y a Hyun no le había vuelto ver, lo que para mi era una fantástica experiencia, nada más había llegado de su viaje y ya me tenía estresada. Los invitados comenzaron a llegar, Wook como siempre se veía espléndido, la música comenzó y todos quienes estábamos a cargo de que todo saliera a la perfección, servíamos bebidas, postres o cualquiera fuera la cosa que desearan comer. El señor Choi y su mujer, estában muy felices ambos tómados del brazo, con una hermosa sonrisa ambos en los labios. Wook se veía nervioso, de un momento a otro salió corriendo hasta la puerta y tomándo el brazo de una elegante y hermosa mujer. Ambos caminaron con paso firme hasta donde los señores Choi y otras personas estaban charlando. Wook aclaró un poco su garganta y abrío su corazón-, Omma, Appa, todos los presentes, hermano... les presento a la mujer con la que me voy a casar-, arrodillándose ante la chica que estaba junto a él sacó una pequeña caja azul del bolsillo de su chaqueta. -Park Han Byul, aquí delante de nuestras familias y amigos, te pido que seas mi esposa-. Sentí mi corazón derrumbarse a pedazos, ¿qué estaba pasando? ¿No se supone que los sueños son para cumplirse? Había encontrado la verdad, no... salí de la estancia lo más rápido que pude llegando hasta la cocina, donde Hyun estaba junto a una botella de vodka bebiendo un poco. -¿Pasó algo?-, su rostro al mirarme denotó que mi semblante no era nada bueno. -Sácame de aquí-, respondí comenzando a llorar entrecortada, él asintió y tomándo mi mano me guió hasta una pequeña plaza en el exterior, no había pasado nada, sólo mi corazón que caía en mil pedazos.

Simplemente eras tú.Where stories live. Discover now