Taller

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Los gritos que escuchaba a mi alrededor segundos atrás se han esfumado, solo soy capaz de concentrarme en la escena que tengo ante mi. Miro mis manos y las descubro llenas de sangre, de un rojo brillante y oscuro, y me doy cuenta de lo horrible que se tiene que ver esto desde la perspectiva de mis compañeros, que me rodean paralizados mientras visualizan lo mismo que yo.

Reviso nuevamente el color, queriendo comprobar si realmente se trata de sangre, de su sangre, buscando diferentes excusas para quitar el temor a lo que siento que he hecho.

Mi cuerpo entero palpita al ritmo de los latidos de mi corazón, como si el flujo de sangre estuviera fallando y en cualquier instante mi cuerpo fuera a explotar.

Una silueta familiar se pone delante mía, aunque no puedo reconocerla porque mi cerebro me obliga a seguir mirando el líquido rojizo. La silueta me zarandea con cuidado y al fin despierto.

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14 horas antes

"Los científicos están tratando de descifrar si el lugar es lo suficientemente seguro como para que el ser humano pueda estar en él sin efectos secundarios, pero por el momento apenas tienen información sobre...."

-Apaga la tele- ordena mi madre mosqueada cuando ve que aún no hemos puesto la mesa.

Mi hermana me mira con total desinterés y se encoge de hombros, indicándome con la mirada que la pongamos entre las dos. Me fijo levemente en sus ojos, lleva varios días rara, y gracias a los rayos de luz de hoy puedo ver el reflejo de dolor en ellos, acompañado de un color algo rojizo que me recuerda a la típica escena de película en la que la adolescente ha llorado por horas y cuando su amiga va a ver que le pasa le lanza la típica mirada triste con esos ojos tan afectados, apagados y rojos.

- No le hagas mucho caso a lo del descubrimiento- empieza a hablar Rachel cuando ve que sigo callada, sacándome de mi mundo. Su mirada se desvía unos instantes hacia mi madre, como buscando comprobar su estado. La buena de Rachel preocupándose por los comunes delirios de mamá - No creo que sea nada, esto es como esa noticia que leíste de un feto de bebé alien que resultó ser de un niño con problemas genéticos o mierdas de esas- ruedo los ojos y niego, aunque mentalmente acepto que lleva algo de razón, y que siempre pillo estas noticias con algo de dramatismo innecesario.

-No es lo mismo, están descubriendo algo nuevo- argumento mientras coloco los platos.

- Ya, lo que quiero decir es que no creo que encuentren nada especial- termina el mini debate mientras pone el último cubierto.

Comemos con total tranquilidad, sin ser conscientes de lo que iba a pasar en las próximas horas.

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Minutos antes

Cojo la sierra y me dispongo a cortar la madera que nos toca y terminar al fin con el proyecto de tecnología. Pero, antes de llegar siquiera a la mesa, una morena muy pesada me alcanza y frena mi trayectoria.

-¡Oye yo quería cortar!- reniega la chica. Le saco la lengua de forma infantil y alzo la herramienta a modo de victoria. Como respuesta escucho una especie de gruñido de parte del profesor, que me mira firmemente, retándome a seguir con mi juego. Bajo la sierra y me disculpo con la mirada, esperando que esto no me repercute en el futuro.

-Esta vez me toca a mi Sara, en el trabajo del trimestre pasado me lo pedí- le susurro para no llamar más la atención y que el profesor no nos quite créditos. Analizo mis palabras y me doy cuenta de que, efectivamente, suena muy infantil.

ComienzosWhere stories live. Discover now