Y entre todo lo que tenía planificado para hoy, nunca estuvo ir al banco a retirar los cheques cómo es posible esto, dije en voz alta a mi padre ¿por que no se puede encargar mi hermana? - pregunté frustrado. Deja de quejarte tanto Joseph y vete ya. - respondió
Tome las llaves, encendí el auto y fui en dirección al banco como es de costumbre fui al más cercano, pero ¡joder! no podía todo emporar, lo cerraron por mantenimiento.- molesto conduje hasta el que queda dentro del centro comercial, el lugar que menos me agrada ir, mucha gente, lentitud absoluta, parqueaderos repletos, día perdido es todo lo que pensé, sin imaginar el impacto que tendría.
En efecto el banco estaba repleto, la fila recorría totalmente lenta y ni siquiera podía revisar mi teléfono por las absurdas normativas del lugar, empecé a observar a las personas, unas con más prisa que yo, otras leían. - que aburrido, pensé, otras solo esperaban, incluso la fila preferencial tenía demasiadas personas esperando, en mis pensamientos iba quemando el tiempo, cuando de repente una voz me desconcentro. -Oh claro, lo entiendo. -escuche, el guardia señalo un sillón de la sala de espera, pero negaste, estabas de espalda, usabas un vestido rosa que te llegaba a las rodillas, formando de forma increíble la silueta de tu cuerpo, llevabas unos tiernos zapatos de muñeca y tu cabello, tu cabello seguía siendo largo pero esta vez estaba ondulado, acomodabas tus gafas sobre tu cabeza y sonreías mientras hablabas con él, finalmente te escuche decir. – Por supuesto, regreso en un momento, usted es muy amable. Curvaste y alcance a verte, a ver tu barriguita, estabas embarazada y lucias hermosa, te veías hermosa tal como siempre te imagine... sin esperarlo un golpe en el pecho me dejo alterado, un dolor inexplicable me alcanzo porque alguna vez yo creí verte así, estando así, pero conmigo, esperando un hijo mío, fruto de nuestro loco e incomprensible amor.
Katie, eras tu o solo era mi loca imaginación que de pronto te confundió con alguien muy similar, son tantos años que no se nada de ti...
Y si eres tú, ¿Qué puedo hacer? nada, eso es lo lógico, además saliste de aquí. No podía quitarte de mi mente, no podía, no quería al instante miles de recuerdos tuyos, míos, nuestros llegaron a mi mente.
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Un final feliz
PoetryPara todos aquellos primeros amores que merecían tener un final feliz.
