Todo estaba medianamente obscuro, me encontraba en un pueblo bastante retirado de la ciudad, estaba algo vacío, neblinoso y silencioso.
A lo lejos logro divisar una mancha borrosa moviéndose a toda velocidad hacia lo que parecía un bosque, decidí seguirla.
Corrí tras lo que ahora logré divisar como una niña de al rededor unos 12 años de edad, quien corría cada vez más y con pánico.
En la inmensidad de aquel bosque no podía divisar más que árboles, arbustos y hierba por lo que se supondría que sería difícil para mi correr por ahí, pero no lo era, aquellas ramas pasaban sin ningún problema por en medio de mi y fue allí cuando finalmente comprendí que no estaba ahí realmente y que aquello solo podría ser alguna especie de visión, sin embargo a pesar de no estar físicamente junto a aquella pequeña, podía ver cómo de a ratos su mirada se centraba en mí mientras corría desesperadamente.
Luego de correr al rededor de una media hora la chica se cansó, y disminuyó su trote, todo parecía estar a salvo, todo parecía estar en orden, se sentó en una roca plana y ambas suspiramos. Grave error.
Sentí como un escalofrío recorrió mi espalda y vi como la chica se sobresaltó y emprendió de nuevo su huida.
Apenas tuve tiempo de levantar mi mirada y ver hacia a donde se dirigía ¿Un risco? ¿Un acantilado? ¡No saltes, por favor! ¡No—.
Tarde, la chica no había encontrado mejor remedio que saltar a lo que parecía un inmenso vacío.
Corrí lo más rápido que pude para asomar mi cabeza, la sorpresa fue grande al ver que no era un risco o un acantilado terminado en tierra, sino una poza o un pequeño cuerpo de agua. La chica estaba bien.
Mi felicidad al ver que estaba bien fue tan grande que olvidé por completo que ella huía de algo o alguien, por lo que lo único que pude decir fue: «nada hasta la orilla, te sacaré» pero, de la nada, cuando la chica empezó a nadar fue halada hacia el fondo, como reflejo, me lancé a aquel cuerpo de agua sumergiéndome en un intento desesperado de alcanzar a aquella chica que extendía su brazo hacia mi.
---------------- 10 años más tarde --------------
Me desperté algo mareada y me di cuenta que todo aquello solo había sido un muy extraño sueño.
Me preparé como de costumbre para el nuevo día y mientras desayunaba, posé mi vista hacia la nada e intenté olvidar aquello con lo que había soñado, ese día tenía una importante salida pedagógica y debía llegar temprano.
Tomé el bus y llegué al lugar destinado, un pequeño pueblito, con muchas personas de rostros amables, cada una en lo suyo.
Junto a mi grupo, dirigidos por una amable mujer de unos 36 años, nos dirigimos hacia nuestro destino principal una pequeña casita que contenía piezas de historia de aquel pueblo. Muy interesados en aprender (o al menos yo) nos dirigimos hacia aquel lugar en donde aprendimos algo de la cultura de aquel pueblo, de sus costumbres, creencias y leyendas. ¿A quién no le gusta una buena leyenda?
Luego de contarnos algunas de sus leyendas hubo una que llamó mi atención pues se titulaba «la laguna sin fondo» y hablaba de cómo los antepasados de aquel pueblo contaban que en una laguna aledaña al mismo, donde acostumbraban a pescar, bañarse y practicar con sus canoas, era muy famosa por tener agua cristalina, tanto que parecía que su fondo se veía cerca y confiados muchos entraban a sus aguas a tocar aquel cercano fondo pero, nadie salía.
No me gustan las historias que son muy siniestras o terroríficas, por eso no continúe oyendo y esperé a que pasásemos a la siguiente parte del recorrido.
Es aquí donde la joven mujer a nuestro cargo decide darnos un paseo por la tan famosa laguna, luego de asegurarnos que las leyendas escuchadas eran solo eso, leyendas.
Ella nos mostró como ahora la laguna se había vuelto popular gracias a que la pesca se había incrementado debido al uso de pequeñas lanchas pesqueras y por ser un lugar turístico, pues gracias a un sistema bastante avanzado se había podido dar con el fondo de la "laguna sin fondo" y que ver aquella preciosa agua en vivo era de las experiencias más encantadoras que el lugar podía ofrecer.
Siguiendo en orden a nuestra guía, nos encontramos con lo que parecía ser un elevador a la orilla de aquella laguna.
-Las cosas no son como parecen, muchachos.- susurró de repente un hombre de unos 45 años que portaba una gorra y chaleco distintivos del lugar -Aunque muchos piensen que la orilla de esta laguna es poco profunda, la realidad es que es bastante honda, unos 5 o 6 metros de profundidad.- calculó -Es por eso que en tiempos pasados muchos caían en esa trampa ¡Por esto diseñamos esto!- dijo señalando aquel extraño elevador. -Así podemos ver sin ningún problema el fondo de el mar, con paredes de vidrio y un tubo submarino de 3m cúbicos y un grosor de 10cm lo hace completamente seguro ¡Vamos!- finalizó y, con esto todos nos adentramos a aquella cabina.
Efectivamente todo estaba hecho en vidrio, el techo, las paredes, el gran tubo por el que bajaríamos y subiríamos, el piso... Lo único que no era de vidrio eran los soportes de aquel extraño invento.
Con cuidado entramos en la cabina, éramos 8 personas, la joven mujer, el hombre guía de aquella atracción, mi persona y 5 chicos más.
Luego de asegurar todo y cerrar herméticamente las compuertas, el elevador nos permitió descender y ver la inmensidad del lago, maravillosos peces y lo cristalina del agua. Llegamos al fondo y una vez quieto el elevador, cada uno comenzó a ver a su alrededor y por un instante y pese a mi inseguridad de estar casi 6 metros bajo el agua, empecé a disfrutarlo, cuando de pronto, en una de las esquinas del elevador divisé una niña sentada y dando la espalda a todos mientras se abrazaba a sí misma.
«Pobre chica, ha de estar asustada así como yo hace unos instantes» pensé y me acerqué a ella con la esperanza de tranquilizarla y pedirle que disfrutara el bello paisaje.
Cuando estaba a de tocar su hombro, volteó repentinamente hacia mi clavando sus profundos ojos, ojos que no tardé en reconocer, era ella, era la chica de aquel sueño que me había obligado a olvidar. El miedo me invadió y retrocedí bruscamente chocando con la mujer guía, quien no entendía qué pasaba.
-¡Debemos subir ahora!- grité intentando contener mis nervios.
-Hey, nena, tranquila, estás tan pálida que parece que has visto un fantasma.- dijo el hombre encargado de la atracción.
-¿Qué acaso creíste que la leyenda era cierta? ¿Acaso viste a Anastasia?- preguntó uno de mis compañeros.
-¿Q-quién?- pregunté con dificultad, pues sentía que el aire de mis pulmones se escapaba.
-¿No prestaste atención a la leyenda? Se rumora que de todas las personas que no han regresado del rio, Anastasia, una niña de unos 11 u 12 años fue perseguida y arrojada y ahora su alma divaga buscando al responsable de su muerte, sumergiéndolo hasta el fondo del lago.- contestó una de mis compañeras.
Hubo un silencio horrible irrumpido por el hombre.
-Ustedes no creen esa historia ¿Verdad?- preguntó algo nervioso.
-Pude no haberla creído hasta que vi a aquella chica de allá que nunca entró con nosotros.- mencioné señalando al lugar donde se encontraba la niña, que, para mi sorpresa, ahora estaba completamente vacío.
Todos centraron su vista hacia el lugar vacío y regresaron su mirada hacia una de las paredes al sentir como fue golpeada desde afuera.
-Yo... Debo confesar que nunca me había subido aquí desde que esto fue creado.- dijo el hombre. -Lo lamento mucho, no quería hacerlo no quería que ella saltara, no hay nada más que hacer tan solo... Rueguen por sus vidas.- y tan solo con esa espeluznante frase todo estuvo claro, mi sueño tuvo entonces sentido, todas las dudas fueron resultas y nuestro silencio debido a la sorpresa fue irrumpido por el sonido de vidrio rompiéndose, agua entrando a montones y una inmensa obscuridad.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
¡Hola! No sé si alguien llegue a leer esto alguna vez. xD
Lamento si fué algo aterrador este sueño, a mi realmente no me gustan este tipo de relatos, pero fué lo que soñé. n.nU
Gracias por leer. ✨
