Capítulo 1

33 1 0
                                        

Siempre estuve consciente de que la suerte no está de mi lado. Digamos que a lo largo de mi vida no he tenido muchas situaciones que festejar. 

En este momento me encuentro sentada esperando un taxi que se supone llegaba en 10 minutos, al menos eso dijeron hace media hora. Creo que debería caminar hasta mi casa pero es de noche y soy mujer. Tal vez, si mis padres se preocuparan podrían venir a buscarme, pero no. Después de un par de reflexiones más al fin llegó el maldito taxi. Es de noche y hace frío, amo que sea así.

-¡Llegué!- Claro, como si a alguien le importara. Llegué a  casa y  es todo tan igual, cada quién en sus asuntos. Nadie pregunta quién llegó, ni de dónde, a nadie le importa. Al menos no, desde que perdimos a mi hermano. Parece que el era el lazo que nos unía, después de el no quedó nada. Ni charlas, ni momentos, nada. 

Dejé todo lo que traía en el sillón de mi habitación y me recosté, tal vez debería dormir sin cenar. Tuve unas clases bastante aburridas, amo filosofía pero algunas clases suelen ser agobiantes. Sin darme cuenta me quedé dormida, hace mucho que no soñaba o al menos no lo recordaba. Pero esta vez fue tan nítido el sueño, que casi creí que era real. 

*En el sueño*

Por alguna razón desperté en un campo lleno de flores, habían de todos colores. Era hermoso, aunque de pronto se sintió demasiado frío, traía puesta la misma ropa con la que me quedé dormida. Un jean y una remera, olvidé el abrigo en el sillón. 

Caminé por varios minutos buscando una casa o algo para poder refugiarme, cuando me di cuenta de que me encontraba en un sueño, traté de imaginar un refugio pero no pude. Es raro, recuerdo veces en las que podía controlar las situaciones en mis sueños. 

Minutos después empezó a llover, genial. Pude ver a unos cuantos pasos una cabaña o algo así, la verdad la buena vista no es lo mío. Corrí  hasta llegar, no parecía que hubiera alguien. Había una mesa vieja con una vela ya consumida y una silla. Por un momento creí que iba a morir de hipotermia, pero es imposible, es un sueño. Creo que siento frío porque quedé dormida encima de las colchas (cobijas), mi mamá solía decir que si sentimos frío cuando soñamos seguro es porque estamos pasando frío mientras dormimos, la realidad se manifiesta en tus sueños para que nos demos cuenta y despertemos. 

Creo que debería despertar, no me está gustando mucho el sueño. Intenté varias veces pero fue inútil. Mientras me concentraba en despertarme escuché ruidos de personas corriendo. Me acerqué a la ventana y vi como unos hombres vestidos de negro hablaban, no puedo escuchar que dicen pero creo que buscan algo, o tal vez a alguien. Entre ellos hay uno solo vestido de blanco, parece ser el que dirige.

Traté de hacer el menor ruido posible, no quiero que sepan que estoy aquí. Pero como les comenté, la suerte rara vez me acompaña. Y esta no es una de esas veces. Intenté alejarme de la ventana pero tropecé con la silla detrás de mi. Ahora sí, quiero despertar. Cerré los ojos, pero no ayudó.

-Aquí hay alguien, entremos- Maldición.

Abrí los ojos y me encontré con siete personas viéndome de una forma muy extraña, como si nunca hubiesen visto alguien como yo. Después de todo, ellos son los raros con esos trajes. 

-¿Qué eres?-

-¿Perdón? Soy un quién, no un qué-

-Bien ¿Quién eres?-

-No tengo porque decirlo-

-Debes acompañarnos-

-No-

-No es pregunta, es una orden-

-No pienso ir con extraños-

-Aquí la única extraña eres tú- Creo que tiene razón, además es el único que me dirige la palabra, los demás solo me ven con ¿miedo? 

¿Y si los acompaño? ¿Qué me puede suceder? Esto es sólo un sueño. 

-¿Y bien?-

-Bien! Iré- Caminamos demasiado, creo que no siento las piernas. Durante la caminata moría de frío y creo que les di lástima porque la persona con la que había discutido me dio su abrigo. No volteó a verme en ningún momento, podría haber escapado con facilidad. 

-Llegamos-

Debo haber despertado un poder de imaginación increíble, no puedo creer lo que veo. Pasamos una entrada custodiada por dos guardias vestidos de negro, con algo que creo son armas. Estoy frente a una fortaleza, es como un castillo espejado. Todo se ve demasiado pulcro, no hay forma alguna de encontrar una mínima irregularidad, todo parece perfecto. Hay un par de personas caminando junto a niños, todos visten de colores neutros. Algunos de gris, otros de negro, muy pocos de blanco. Jamás me había sentido tan marginada como ahora, desentono mucho entre estas personas. Seguimos caminando y cuando los demás se dieron cuenta de mi presencia, me miraban aturdidos. Yo debería ser la que siente miedo, no ellos.

-Hasta aquí, pueden retirarse- las personas que nos acompañaban se dispersaron. Entramos al gran castillo, por dentro todo era de color blanco o transparente. Es hermoso. Caminamos por un pasillo alfombrado ¿gris? que aburridos, a sus alrededores hay solo puertas y ventanas, algunas escaleras y creo que dos ascensores. 

-Sígueme- Creo que no piensa volver a dirigirme la mirada, me evita en todo momento.

-¿Dónde estamos?- No parece querer contestar. 

Llegamos hasta el final del pasillo y nos detuvimos en una puerta blanca con detalles dorados.

-Señor ¿Puedo entrar?- Ni siquiera golpeó, no creo que lo escuche. Una luz verde se encendió y el precedió  a entrar. Esto es demasiada tecnología.

Entramos y había un  escritorio de cristal con una lámpara y un lapicero. Una persona de espaldas, viendo a través de los ventanales. 

-¿Lo encontraron?- 

-No señor, perdimos cualquier tipo de rastro pero no descansaremos-

-Bien-

-Sin embargo, encontramos otra cosa- ¿Cosa? ¿Otra vez? ya le dije que soy una persona no una cosa.

El hombre de espaldas giró y me vio, al principio sorprendido y después ¿asustado? No, no es eso. Creo que esta mirada es ¿Nostalgia? 

-Se encontraba en la cabaña cerca de la frontera-

-¿Quién eres?- 

No puedo contestar, simplemente me dedico a verlo. Es rubio, alto. Tiene una mirada hermosa pero refleja dolor, es como si sufriera por sólo existir.

-Te hicieron una pregunta responde-

-P-perdón- Balbuceo un poco, pero logro responder.

-Y bien ¿Quién eres?-

-Mi nombre es-

Abrí los ojos, estoy en mi habitación. Bien ¡desperté! Miré alrededor, efectivamente había despertado. 

-¿Qué fue eso? Nunca pensé que tenía tanta habilidad para soñar-

Termino de entender que estoy nuevamente en la realidad y me digno a ver la hora, es hora de ir a la facultad. ¿Cuánto tiempo he dormido? Son las 10, tengo exactamente media hora para bañarme, cambiarme y organizar lo que tengo que llevar hoy. 




You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Sep 20, 2020 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

No Soy EllaStories to obsess over. Discover now