Audrey: El sueño de Shizuku.

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Años habían pasado desde el inicio de la trayectoria de ser school idol para la joven de rasgos finos y delicados. La joven castaña acomodaba su flequillo frente a un gran espejo enmarcado por una serie de luces doradas, de esas luces que solo le son puestas en aquellos objetos a las grandes estrellas. El acomodar su cabello, verificar que aquel característico moño rojo que siempre estaba presente en la parte trasera de su cabeza y que contribuía en la formación de aquel peinado que era tan parte de la personalidad de la joven se había convertido una especie de ritual obligatorio antes de salir a escena. Los golpeteos de la puerta interrumpieron la mirada ilusionada con la que Shizuku miraba su reflejo sintiéndose orgullosa de su progreso.

—¡5 minutos para entrar en escena! — se escuchó desde afuera de la habitación proveniente de la voz de una mujer, de aquellas que se encargan de organizar los programas de los eventos.

—Es hora, todo por lo que he trabajado, las noches de desvelo, los años de estudio y todas las lagrimas y sudor derramado son parte de este gran momento también— se susurraba para sí misma. Era bien sabido para cualquier persona que conociera que la proveniente de aquel sitio rodeado por vistosas montañas al suroeste de Tokio amaba pocas cosas más que al teatro y actuar, tal vez quizás solo a Ofelia, su Golden Retriever quien la había acompañado a lo largo de los años; por ende, cuando pudo pisar por primera vez un escenario de teatro profesional se prometió no parar, no parar nunca hasta alcanzar cada una de sus metas.

Antes de salir a pisar aquella nueva duela donde la gente la esperaba expectante se acerco estirando su mano hacía aquel espejo del cual retiro una fotografía la cual había sido su motivación para alcanzar una de las cosas que más anhelaba. Ella misma era consciente de que anhelaba demasiadas cosas, ¿casarse? ¿tener hijos? Claro que lo deseaba, más su primer amor siempre se encontró en aquella atracción que le despertó la idea que cruzó su mente la primera vez que sus ojos repasaron las líneas de una novela; aquel momento donde su corazón se conectó con la imaginación por primera vez haciéndole vivir una realidad adversa y paralela a su propio mundo. Aquella fotografía que la joven admiraba desde que pudo comprender que la actuación es meramente un escape y a la vez un regreso, un viaje externo que transcurre mientras también se realiza un recorrido interno, fue nada más y nada menos que un retrato de Audrey Kathleen Ruston mejor conocida en el mundo artístico como Audrey Hepburn una actriz, cantante, bailarina, activista británica y una guerrera de la vida a quién ella había mencionado en uno de sus solos. Muchas veces la ojiazul se había cuestionado: "¿Qué haría Hepburn?" cuando algo le parecía imposible de lograr, entonces su respuesta siempre era la misma: "Hepburn jamás se rindió aun cuando difícil eran los tiempos de elegir ser artista mientras transcurría la segunda guerra mundial habiéndolo perdido todo."

Incluso su propia lucha había sido dura y lo sabía, pero hoy había llegado a ser la heroína para muchos que había deseado ser desde que tuvo su elección hacía el futuro de presentar a personalidades que a su vez transmitirían mensajes a otros. Todo esto siempre estaba presente en su mente. Estaba lista para un logro más, un suspiro escapo de sus labios y sus ojos se cerraron mientras caminaba a la puerta poniendo la foto en el bolsillo de su gabardina roja como si de un amuleto se tratase; abrió la puerta con delicadeza y salió de aquel camerino. Sus parpados no se separaron, estuvieron cerrados hasta llegar al centro del escenario donde la luz del reflector la iluminaba. Tardó unos segundos y comenzó a ejecutar ambos solos con tal precisión y con un brillo propio que eran aún de mayor excelencia que cuando pudo cantarlos por primera vez. Alguno entre el público se sintió tocado por sus interpretaciones y dejo caer una lágrima del rostro, y otros más quedaron: conmovidos, motivados y cautivados.

Apenas terminó dichas ejecuciones, las palmas del público comenzaron a chocar unas contra otras causando que el lugar se inundara por aquel efecto sonoro al que llamamos aplausos, ese era el momento que más amaba la castaña en el teatro, cuando el público ovaciona al actor al que no conoce pero que a través de su capacidad le ha llegado a atrapar; eso significaba la capacidad de transportar a la gente siendo su guía totalmente desconocido por mundos diversos sin necesidad de moverse de su asiento. Excelentes habilidades las de los actores de entrar en tu mente sin ser psicólogos, porque el actor es un conocedor del mundo interior.

Shizuku estaba pisando un escenario que solo los mejores pisan; aquel en el que se llevan a cabo los premios para los mejores artistas del teatro y donde han llegado muchos destacados de Broadway, lugar donde había vivido los últimos años de su carrera y aprendido a perfeccionar sus técnicas. Bajó del escenario y disfruto de aquella ceremonia en la cual poco tiempo pasó para que su nombre fuese mencionado como la ganadora de un premio “Tony”, que recibía su nombre en honor a Antoinette "Tony" Perry, quien tenía como responsabilidad crear entretenimiento para los soldados aliados en la Segunda Guerra Mundial.

Justo así sus ojos se llenaron de lágrimas y subió al escenario, en su discurso de agradecimiento estaban obviamente sus compañeras con las que había compartido tiempo como school idol, sus padres y mentores a lo largo de su carrera, sin embargo el discurso más largo fue dirigido a Ofelia por ser su amiga más leal y estar por tanto tiempo en su vida como solo los perros saben hacer, la amiga más leal.
Abrazo su premio con todo el esmero que reflejaba lo que le había costado a lo largo de su vida, ahora era una de las ganadoras a “Mejor actriz principal en una obra de teatro”.

Todos estaban completamente emocionados por la nueva heroína del teatro, todos excepto Emma que en aquel momento dejo escapar algunos sonidos de nerviosismo y se puso a temblar, movimiento que despertó a Shizuku de aquel maravilloso sueño para darse cuenta que se había quedado dormida y en su emoción de abrazar aquel premio que anhelaba a quien abrazo con tal euforia y termino besando en la mejilla casi cerca de los labios fue a la chica proveniente de Suiza; algo que causo en la peliroja un nerviosismo total y en la castaña un sonrojo por la vergüenza que sentía.

Pobre Shizuku pero algún día será.

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⏰ Última actualización: Apr 04, 2020 ⏰

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