Tres gotas caen y hacen eco en la sombra.
Suenan en un rincón frente a una alfombra roja,
Algo se golpea,
De quiebra el silencio con un susurro,
Un susurro de un adiós marchito.
Luego... Hay un grito.
Silencio.
Se acabó, fue tan simple y tan doloroso como el adiós.
Reflejo de la fragilidad del que parecía ser el menos frágil.
¿Por qué? De aquellos que morirían... Tú
Tú que eras tan inalcanzable como el viento y ahora sólo queda polvo
Y un murmullo que atiza el olvido de una canción.
