Capitulo 1 | El cristal hecho añicos, se vuelve polvo de estrella

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-¡Mañana mismo te vas en el primer vuelo a Chile, Valerio! - Escucho los gritos de mi padre provenientes del comedor.

Ay no, ahora si que la regó, y feo. ¿Será posible que otra vez nos veamos en el mismo escenario en el que nos encontrábamos el verano pasado? Joder, Valerio.

-¿Pa? - me asomo tímidamente por el pasillo, sonrío y río nerviosa, me aclaro la garganta al ver la mirada gélida que me está lanzando mi padre. De todas formas no dejo que eso me intimide y hablo con confianza.

-Perdona que interrumpa, pero... ¿No será un poco abrupta la decisión? digo, el siguiente curso empieza en poco menos de un mes, y yo se que por más inútil que pueda ser Valerio - lo miro, y ahora soy yo la de la mirada gélida- creo que, tal vez, es mejor tenerlo de cerca, para que no haga más tonterías.

Le sonrío a papá con la mejor sonrisa ensayada existente dentro de mi repertorio, esperando una respuesta positiva a mi comentario. Spoiler. Esa respuesta nunca llega.

-Lu... ¿Que carajos crees que estás haciendo? -dice con voz serena, un contraste muy fuerte en comparación a la forma en la que me observa.

-Pe... ¿Perdón? - Río de nuevo, y yo misma escucho la inseguridad en mis palabras. Me sobresalto al sentir el golpe de mi padre en la mesa.

-¡Que que carajos crees que estas haciendo, Lucrecia! - me mira y suspira-. El problema no es contigo hija, es con el. Ve, llama a Carla e invítala a la fiesta benéfica que tendremos mañana por la tarde.

Lo miro, aburrida, claramente se le olvido.

-Papá, ya te dije que Carla está en Santorini con Polo, y no vuelven hasta en una semana-.¿Cuando será que me escuche cuando le hablo?

-Pues te vas a Santorini a buscarla, o invitas a alguien más, a tu clase entera si quieres, me da igual, pero ahora me dejas a mi y a Valerio solos -voy a protestar al respecto cuando me mira y me da la orden concreta-. Ahora, Lucrecia.

Le sonrió a papá y miro mal a Valerio, que en todo este rato no se ha dignado siquiera en mirarnos, pues está muy ocupado observando sus pies, buscando alguna solución a su inminente "ejecución". Agh, que agradezca que la pena de muerte, por estos días, ya no corre. Camino en dirección a las escaleras que dan a nuestras habitaciones, pero sin que se den cuenta doblo un poco más adelante, donde hay una pared que me permite escuchar lo que continua de discusión sin que logren verme.

-¿Tu sabes lo inútil que eres en comparación a tu hermana?

-¿Y eso que? No creo que ella venga al caso, sinceramente.

Cierro los ojos, me agarro la frente y suspiro. Este idiota claramente no entiende cómo es que hay que tratar con papá cuando está enojado. Es por eso que siempre estoy yo mediando las discusiones familiares, todo para salvarlo de sus propios errores, pero no puedo estar siempre detrás de él solucionando sus meteduras de pata.

-Viene al caso hijo, viene al caso por que ella es una estrella, tiene luz propia, al que se le cruce lo encandila por que es brillante... Y tú no estás ni remotamente cerca de ser algo parecido, es mas...-siento como hace una pausa y escupe las palabras -Tu ciclo vital es igual al de un parásito.

-Pues te cuento, viejo, que las estrellas después de un tiempo explotan y dejan de brillar, mueren y no hay nada que las pueda salvar. Mientras que un parásito -suspira y ríe -en tanto tenga hospedaje, no le pasa nada... es más, se vuelve mas fuerte.

-¿Tu crees que tienes todo bajo control? Se te olvida Valerio, que yo con chasquear los dedos te dejo en la calle, y no consigues como existir mientras yo viva, ¿O acaso se te olvida quien soy y todos los contactos que tengo?...

No somos ordinarios | Lu & ValerioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora