Me gustaría que pudieras ver mis actos, oír mis cantos, mi dulce palabrería. O las veces en las que me he ahogado en llanto antes de contestar a tu llamado. Tener que ocultar mi profundo dolor detrás de una voz complaciente y una sonrisa que, aunque no puedes ver, es real; muy a mi pesar.
Eres todo para mí, pero no lo soy para ti. Me he dado cuenta, con cada respiración, cada suspiro.
Sólo me requieres cuando el miedo atenaza tu espalda y la soledad arremete contra las costas de tu conciencia.
Me gustaría que supieras lo que hice, hago y haré por ti. A pesar de amarte detesto tenerte impregnado a mi ser. Que cada vez que veo mi cuerpo en el espejo no vea a una mujer sino a un monstruo, ensangrentado y lleno de cortes que no sanarán a menos que uno de los dos muera. Sé que seré yo, no podría vivir sin ti. Aún y con todo esto, con el dolor y el arrepentimiento. La vergüenza... No me alejaré de tu lado. Me he visto atrapada en una relación en la cual sólo sufre el ser más fuerte, mientras que el otro goza de una calma ignorancia. Esta es mi última palabra, espero alguien la oiga, alguien lea mi testamento. No me sorprendería si fueras tú, para burlarte de mi una vez más.
YOU ARE READING
Sólo un segundo más
PoetrySiempre existe un contra, aún cuando creemos encontrar la perfección en un cuerpo luminiscente o en el interior de nosotros mismos. Habrá quien nos hable, y nos diga que somos impuros y estamos podridos.
