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Era domingo por la mañana y como cada domingo la joven Suzi Q se encontraba tomando té con su amiga de antaño Lisa Lisa que, a pesar de ser ahora su suegra, pues era la madre de Joseph, su esposo, antes había sido su amiga, así que su relación más que ser nuera-suegra era más como mejores amigas.

Ésta vez en peculiar Lisa Lisa notó que su joven amiga se comportaba de forma inusual, era más distraída que de costumbre además de que no prestaba atención a nada de lo que ella quería contarle.

-¿Pasa algo Suzi?- preguntó Lisa Lisa mientras baja su taza de té- has estado bastante distante, ¿tienes algún problema?

-Algo así, aunque no sé bien si contarte- respondió la rubia algo avergonzada- es sobre Joseph.

-Ya veo- decía la mujer mientras le daba un sorbo a su té- pues quiero que recuerdes que antes de que tu si quiera le conocieras a él tú y yo eramos muy buenas amigas, y sabes que puedes contarme todo independientemente si se trata de mi propio hijo.

-Pues, verás, creo que en algún lado alguien me dijo que los Joestar solo aman una vez en su vida, ¿no es así?

-Si, me parece haberlo escuchado también.

-Bien, pues creo que Joseph no me amó a mi en realidad...

-¿De que estás hablando? Desde que la primera vez que se conocieron él empezó a coquetear contigo, no digas tonterías Suzi- decía Elizabeth mientras ocultaba su nerviosismo sorbiendo un poco de té, en realidad, ella ya se había dado cuenta de eso desde hace ya un tiempo-.

-Lisa, sé que esto puede resultar incómodo para ti, pues hablo de tu propio hijo, pero quiero que saber si me puedes escuchar, por favor.

Lisa Lisa solo optó por asentir con su cabeza, ésta sería una inusual e incomoda tarde de té.

Desde que Joseph conoció a Suzi se dio cuenta de lo buena y atractiva mujer que podía llegar a ser, sabía que esa mujer sería un excelente prospecto a esposa y madre, por lo cual no tuvo ningún inconveniente a coquetear le, sin embargo, conforme se dieron dando los acontecimientos que todos ya conocemos Joseph pasó mucho tiempo junto a aquel rubio arrogante y obstinado al cual le fue tomando cariño o quizás, un poco más que eso...

Puede que Caesar y él hayan tenido un comienzo un poco desastroso, pues ninguno de los dos soportaba al otro, pero debido a los acontecimientos se vieron obligados a siquiera tolerarse un poco, pues se encontraban en medio de una batalla a la que solo podían salir victoriosos si ambos trabajan juntos.

Haciendo memoria de todo lo vivido con Joseph, puesto que ya llevaban un año casados, Suzi recordó algo crucial, Joseph jamás le veía el rostro en la intimidad, además de que prefería que todo el cuarto estuviera en completa obscuridad, puesto que decía que no le gustara que lo vieran, cuando en realidad era a él a quien no le gustaba verla, de pronto, un recuerdo más vino a su cabeza, aquel maldito recuerdo.

Luego de terminar todos los acontecimientos Joseph y Suzi Q decidieron celebrar una gran fiesta para celebrar su boda y el hecho de que todo mal había acabado, aquella fiesta fue totalmente exitosa, Joseph decidió que esa noche bebería un poco más alcohol de la cuenta, terrible decisión.

Dadas ya altas horas de la madrugada, Suzi decidió que ya era hora de que su esposo fuera a la cama, pues ya estaba fuera de si riendo y gritando, bastante animado, aunque ella sabía bien que se debía al alcohol que había en su cuerpo, la joven mujer decidió que sería ella misma quien acompañase a su esposo a su habitación, pues quería asegurarse que éste se quedara ahí y no intentara huir de nuevo a la fiesta.

Después de recostar a Joseph en su amplia cama Suzie decidió quitarle la ropa para que así éste duerma más cómodo, pero mientras ella removia cuidadosamente su pantalón Joseph le tomo de su rubia cabellera mientras le veía fijamente a los ojos.

-¿te he dicho que ese cabello tuyo me tiene vuelto loco?- decía Joseph mientras le miraba fijamente a los ojos-.

-Cariño para, éstas ebrio, deberías dormir- respondió la rubia mientras desviaba la vista, era raro que su esposo se pusiera romántico con ella, sin embargo ella sabía que se debía al alcohol-.

-"Cariño, cariño", adoro cuando me llamas así- decía el chico sin dejar de verla- ven aquí, quiero sentirte.

Suzi Q, casi por inercia, obedeció la petición de su esposo y se recostó a su lado, Joseph comenzó a besarle lentamente mientras le desabrochaba su lindo vestido celeste.

-El celeste siempre te ha quedado increíble- decía el castaño mientras besaba su cuello-.

Al cabo de unos minutos ambos estaban completamente desnudos acariciándose y besándose sin más, Joseph se posicionó encima de Suzi para comenzar a penetrarla pero en ese momento, justo cuando la joven chica estaba comenzando a reafirmar lo muy feliz que sentía con él, Joseph dijo esas palabras, aquellas palabras que quedaran grabadas en su memoria hasta el día que muera.

-Te amo tanto, Caesar- dijo el chico entre suspiros mientras le veía fijamente a los ojos-.

Suzi entendió entonces que ninguno de aquellos cumplidos eran realmente para ella, que todo aquel romanticismo se debía a que Joseph había tomado tanto que la confundió con él, con aquel chico Italiano que, evidentemente, Joseph no iba a olvidar nunca.

En aquel momento ella cayó en cuenta de que aquel hecho siempre lo había sabido, pero quizás solo se había estado negado a aceptarlo, pues justo en ese momento, mientras Joseph la penetraba y seguía susurrando el nombre de Caesar, Suzi Q recordó que cuando toda aquella batalla terminó y Joseph estuvo a su cuidado en su recuperación éste se lamentaba cada noche y lloraba hasta que se quedaba dormido, él siempre trató de tener el cuidado de que ella no le escuchara, pero no fue así, ella fue testigo de todos y cada unos de sus lamentos...

-Él nunca me amó- finalizaba su relato la joven chica con lagrimas amenazando a salir de sus preciosos ojos- sé que él no me lo dirá jamas, pero él se casó conmigo solo porque el joven Caesar murió... realmente él solo amó una vez en su vida y ese amor no soy yo.

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⏰ Última actualización: Mar 27, 2020 ⏰

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Los Joestar solo aman una vez/ Joseph x CaesarHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora