Te miraré fijamente, aunque ni por obra de la casualidad me cruce en tu periferia, pasarás caminando como cualquier otro día, sonriéndole a la luz del sol mientras cruzas por la feria;
Para mi vista irás modelando por la vía de las flores; pasará la tarde y te marcharás, por el mismo camino a casa que todas las tardes recorres;
No me quedará más que la imagen de tu pasar, y para mi inclemente pesar, no puedo dejar de pensar que no caminas sola, sino de la mano de aquel que con más compromiso que pasión, sin emoción, suele tus labios besar;
Los mismos labios que en el más penoso de mis delirios logro siquiera rozar.
Penoso que sea delirio pero...
¡Qué glorioso es delirar!
Dime;
¿Qué ves en los ojos de quién te ama?
E Intenta mirar mis pupilas cuando con pena lo hagas; trata de apartar tu vista de aquel a quien llamas amado y, toma un momento corto para juzgar mi mirada; dime la verdad que entre susurros cuentan tus sentimientos guardados, la misma que escondo yo entre palabras de cuentos, entre diálogos de hadas y entre cánticos de aventureros osados.
De distintos mundos, desconocidos y distantes;
Conversaría contigo aun si luego quedo mudo, y temeroso viviría sólo para que me espantes.
Materia similar, aplicación diferenciada;
Ambos somos de agua y tierra,
Sentimos el frío del hielo,
También calor de la lava;
Y por designios del cielo
Ambos somos barro en barras,
Yo esculpido soy jarrón
Y tú, loza decorada;
Tú aroma la de un jabón,
La mía de rosas cortadas.
Te muestras, tan delicada y tan hermosa como una muñeca de cera;
Tu expresión, es un diseño de sueños y de fantasías que crean un entramado,
¿Se podría acaso dejar en el tiempo algo como eso plasmado?
Porque difícil de esculpir tu rostro será,
Incluso para el escultor más experimentado.
Yo ni siquiera tocarlo puedo
¿Cómo lo voy a moldear?
No puedo transformar cera en luna, estrellas o cometas,
Ni tu dulzura dibujar,
Ni tu magia adivinar,
No debe haber persona que se entrometa en tu cara de astros repleta,
Apenas posible mirarla,
Imposible de recrear.
Eso claro, si no eres tú quien la presenta.
Descifrarte sería un misterio aún si ello no has tramado, privado seré del sueño y no podré hallar armonía, calma mía y alma mía; de mí mismo han escapado,
De nadie buscan interés y a nadie han interesado, vagan por calles de gritos cuando el amor es un rito; se esconden y se escabullen... Aún nadie les ha atrapado.
Tú, que de lo común eres intrusa,
A mi mente has desesperado;
Tu verdad es inconclusa,
Y mis mentiras te han traumado.
A ti, nunca te he pedido,
Y a ti nunca te he esperado,
En mi trama, he sido herido...
De muerte, por mi drama envenenado.
Hablando solo estoy hoy, dictando una y otra vez la misma historia que mis paredes han escuchado más de un centenar de veces, tal parece que, normal sea su silencio, pues al igual que tú, ninguna me ha contestado.
El mensaje de mi amor muy rápido lo he mandado, pero el corresponder... ya mucho que se ha tardado.
Parece ser que aún no me has escrito;
Tú, aquella a quien mis sentimientos he suscrito en aquel ansioso manuscrito que bajo nervios he logrado.
La correspondencia a tiempo siempre llegó, pero la respuesta asumiré que en el tiempo se perdió;
Pues el cartero sigue buscando y buscando, esta mañana buscó y buscó,
Y a mi buzón nada ha llegado.
Comentan que llegan muchas cartas a tu dirección, algunos te escriben poemas, otros te dedican la letra de alguna canción.
¿Será que aún no me lees?
¿Será que responderás?
Y si acaso no me has leído,
¿Será que algún día lo harás?
Me pregunto a cuántos habrás leído o a cuántos otros has respondido;
Si acaso a mí me leíste, tu letra yo no la he visto, pero he visto mi nombre en el espejo, en letra color tristeza y con la tipografía del amor no correspondido.
