~Piloto~

889 52 9
                                        

Milán Italia, 1895

La familia Sciotti era una reconocida familia de Milán, el cabecilla de la familia el señor Murray que era el médico predilecto de casi todo el pueblo poseía grandes hectáreas de tierra, una mansión enorme perfectamente cuidada y su familia únicamente se reducía a dos herederos, Enola y Harrison.
Después de una dura enfermedad renal el señor Sciotti falleció dejando todo su legado a sus hijos.
Harrison se dedico también a la medicina, siendo el sucesor de su padre, mientras que Enola siendo menor seguía con sus estudios en casa, la medicina no la atraía mucho pero tenía los conocimientos básicos. Varios jóvenes que su padre describiría como <<Buenos prospectos>> la cortejaban pues ella era la mejor opción que existía en el pueblo, su dote era bastante tentadora, pero ninguno llenaba sus expectativas de modo que los alejaba siendo descortés y evasiva.

Era una mañana tranquila, el sol era clemente y el cantar de los pajarillos alegraba el ambiente, como todas las mañanas Enola desayunaba en compañía de su hermano, café, jugo y huevos eran lo ideal, mientras él releía viejas investigaciones de su padre, ella absorbía las letras de el periódico con las noticias nuevas de la ciudad.
-Harrison ¿Cuéntame qué tal te ha ido en el consultorio? - pronunció mientras daba un sorbo a su café
-Los pacientes de nuestro padre han sido muy gentiles, saben que aún estoy aprendiendo y no son muy exigentes
-Eso me alegra bastante, se que serás un excelente médico... Igual de bueno que nuestro padre
Al terminar con su desayuno el joven se retiro para ir a atender el negocio familiar no sin antes depositar un cálido beso en la frente de su hermana. Ella permaneció en el comedor viendo como la Señora Minerva quien era la encargada de la limpieza, sacudía las estanterías repletas de libros con hojas avejentadas.
Decidió que ya era tiempo suficiente y se levantó agradeciendo la comida, puso un pie en el escalón para dirigirse a su habitación pero antes de que pudiera dar el siguiente vio que Minerva se tambaleaba, corrió a su lado sosteniendola y evitando su caída.
-Por dios Minerva ¿Se encuentra bien?
-Si, estoy bien señorita Sciotti no debe preocuparse
-Pero si está temblando, por favor permitame llevarla con mi hermano para que la revise
-No es necesario, en verdad señorita
-Debo insistir
Llamó al carruaje y fueron llevadas de inmediato al consultorio, durante todo el camino sostuvo su mano y estuvo pendiente de los síntomas que presentaba para informarle a su hermano en cuanto llegarán.
El edificio donde yacía el consultorio era viejo pero de estructura y molduras firmes, a pesar de los años era un lugar confiable, ambas mujeres bajaron del coche con ayuda del conductor, primero Enola y después Minerva, al entrar no había absolutamente nadie.
Enola se concentró y tocó la puerta para anunciar su llegada.
Del consultorio salió un hombre inquietantemente atractivo, su tez era pálida, increíble figura, esbelto y más alto que los hombres en general, vestía un traje negro a la medida perfectamente confeccionado pero desgastado, su mirada primero se posó en la mujer y después en la joven Enola, quien se percató de los hermosos ojos color azul que poseía aquel hombre del que sin duda emanaba misterio. Acto seguido sale su hermano quien era ligeramente más bajo que su acompañante.
-Hermana querida - se acerca a darle un beso en la mejilla- ¿Qué haces aquí? ¿Qué ha pasado? ¿Te sientes bien?
-Yo estoy bien, por desgracia - se gira a mirar a Minerva - la Sra no lo está, se tambaleó en medio de la casa e insistí en que debías revisarla
-Desde luego, Sra. Minerva por favor entre
Mientras Harrison revisaba a la Sra Minerva, Enola esperaba pacientemente en uno de los asientos, alternando su mirada discretamente entre el hombre y la puerta del consultorio.
Pasó cerca de un cuarto de hora y salieron del consultorio
-Me temo que la Sra. Minerva sufre de la presión, de ahora en adente debe cuidar mucho más su alimentación y tomar algunos medicamentos- se dirige a su hermana quien escuchó atentamente, abrió la puerta y llamó al conductor.
-Sería tan gentil de ayudarla a subir al carruaje, mi hermana irá en unos instantes- el hombre sujetó a Minerva de manera firme y la sacó del lugar.
-Te robo un poco más de tu tiempo--musita Harrison- permiteme presentarte a Sir Thomas Sharpe Baronet - lo señaló y el se posó frente a ella otorgándole una reverencia. -Ella es mi pequeña hermana, Enola Sciotti
-Es un placer- respondió ella de manera sonriente

-El placer es todo mío Srta. Sciotti
Al oírlo su piel se estremeció, la voz de ese hombre realmente es varonil, no pudo evitar sentirse cautivada, jamás había visto a un hombre tan atractivo y misterioso. Realmente nunca había sentido una atracción así por ningún hombre.
-Enola, me tomé el atrevimiento de invitar a cenar al Sr. Sharpe está noche, también nos acompañara su hermana Lady Lucille Sharpe.
-Desde luego será un honor tenerlos en nuestra casa. - hizo una pausa- Me despido, fue verdaderamente un placer Sr. Sharpe.
-Le suplico llameme Thomas - le regaló una sonrisa
Ella la respondió y salió inmediatamente, dio varias bocanadas de aire, ya que la impresión era mucha, subió al coche y se dirijieron rumbo a casa. Al llegar le dio la tarde libre a Minerva y la cocinera preparó un exquisito majar para la cena que sería más tarde. Cuando empezó a atardecer Enola se dispuso a cambiarse y se esmero un poco más de lo normal, haciendo resaltar un poco más sus facciones.
El sonido de la puerta la hizo salir de sus pensamientos que está ves le pertenecían a Thomas.
-¿Si?
-Soy yo pequeña - pronunció Harrison desde el umbral de la puerta - los Sharpe llegarán en cualquier momento, debes apresurate.
-Por supuesto- se gira para mirar a su hermano - ¿De dónde conoces a los Sharpe?
-El joven llegó a mi consultorio solicitando una audiencia, especialmente quiere que invierta en un negocio que pertenece a su familia, lo discutimos un poco y quizá lo apoye, si funciona tendremos un aumento monetario considerable.
-¿Y como sabe que tenemos dinero para hacer una inversión?
-Es un pueblo pequeño, todos saben que posición tenemos
-¿Y qué negocio es?
-Algo sobre un mineral... arcilla, en la cena hablaremos más a fondo de esto y te enterarás.
-Disculpen- la voz de Jane nuestra otra ayudante nos hizo voltear a ambos - Hay unas personas en la entrada, se anunciaron como los hermanos Sharpe
-Por favor hágalos pasar e informe que pronto estaremos con ellos, gracias--musito Harrison -Soy yo... ¿O estas un poco más arreglada que de costumbre?
-Definitivamente eres tú - soltó una risita nerviosa
Bueno vamos debemos ser buenos anfitriones - extendió su brazo y bajaron al encuentro.
Inmediatamente saltó a su vista la increíble belleza de la hermana de Thomas, era de tez pálida, cabellos negros perfectamente peinados, facciones finas y hermosas, una figura verdaderamente envidiable, tenía puesto un vestido negro hermoso que resaltaba aún más su tono de piel, al igual que el joven ella inspiraba misterio, pero había algo diferente algo más siniestro.

Enola notó que su hermano Harrison había quedado maravillado con Lady Lucille, al estar junto a ellos y hacer las presentaciones pertinentes Lucille se engancho del brazo de la joven y comentó lo hermosa que era la mansión, mientras que los caballeros discutían cosas más importantes.
Llegaron hasta el comedor y se les sirvió la cena, Thomas alavó varias veces el sazón de la comida, mientras la mujer permanecía callada.
-Dígame Thomas ¿de dónde vienen ustedes? - preguntó de manera muy general el joven Harrison
-Venimos desde Cumberland Inglaterra Señor, nuestra finca está en Allerdale Hall
Continuaron cenando y de ves en cuando diciendo algunas palabras, Enola trató de ser discreta pero no podía parar de mirar a Thomas y él de igual manera la veía en repetidas ocasiones.
Terminaron la deliciosa cena y se dirijieron al salón de entretenimiento donde sacaron la mesa de juegos.
-Bueno, a lo que nos compete Señor Sharpe. Expliqueme a detalle el negocio de su familia
Enola presto especial atención a esta parte ya que estaba deseosa de saber más sobre los Sharpe.

Sangre y Sacrificio (Crimson Peak) Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora