Lejos tan lejos, te encuentras tan lejos, imagino la figura que tras esa voz dulce y melódica se esconde, esculco en tus facciones, ilusionado y triste, me disuelvo en cada subida de tono y algún que otro cotilleo de tus palabras. Solo puedo por ahora, memorizar el rasgueo de tu sonoridad al reír, la enérgica que te pones cuando hablas de lo que te emociona que irradias sentimiento a hogar y lo opaca que suenas, cariño, cuando vas de bajón en bajón de camino al lúgubre lugar, donde no te puedo abrazar. Permíteme soñar despierto, hoy que no te tengo, maldito el espacio y el tiempo, maldito yo mismo por ser lo que soy, maldito el destino por lo lejana que te coloca en mi instante de vida, maltrecha y desolada, maldito el mundo, malditos sean todos. Pero sobre todo, maldita tú, por no borrarte de este infame corazón herido, maldita tu luz onírica que brinda tu voz, maldita mil veces por ser solo tu. Soy loco perdido, tonto y pecador por amar desesperadamente desde tu llegada, las cosas malditas con gran devoción.
