CAPITULO 1

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Como todos los días, Sofía tenía que ir a la escuela y a ella le costaba levantarse de la cama, porque era muy dormilona. Cuando se levantó esa misma mañana, se cambió el pijama y se puso su uniforme del instituto, era un uniforme con muy poco color, pero muy sencillo y a la vez hermoso, cuando terminó de cambiarse, bajó por las escaleras y se tomó el desayuno con sus padres, cogió su mochila y se fue directa al instituto.

Cuando ya estaba entrando en su clase se encontró con su mejor amigo de la infancia, Lucas:

-Hola Sofía.-dijo él con alegría.

-Hola Lucas, me alegro de verte.-decía ella con entusiasmo.

-Te he echado de menos este verano, he pensado todas las noches en ti.-decía Lucas con una gran sonrisa y a la vez un poco nervioso.

-Yo también te he echado mucho de menos.-le contestaba un poco sonrojada.

Al acabar Sofía de hablar, sonó el timbre.

-Será mejor que entremos.- dijo Sofía.

-Luego si quieres seguimos hablando en la hora del recreo.-decía Lucas.

-Me parece bien.-le contestaba Sofía.

Entraron en la clase, pasaron las horas y Sofía tenia ya ganas de que fuera la hora del recreo para poder hablar con Lucas.

Lucas y ella habían pasado momentos inolvidables, como el primer día que se conocieron, ella estaba empezando parvulitos y no tenía todavía amigos, se sentía triste porque aún no tenía a nadie con quién jugar y saltar, hasta que de repente se acercó un niño muy amable, que estaba llorando porque se habían metido con él, entonces ella le preguntó:

-¿Estas bien? ¿Qué te han hecho esos niños?- preguntaba Sofía.

-No estoy bien, esos niños quería quitarme mi merienda y yo al negarme, me han pegado y me he hecho daño.-le contaba el pequeño.

-Vamos a cubriste esa herida con mi pañuelo.-decía la pequeña.

-Muchas gracias, ¿cómo te llamas?- le preguntó el niño.

-Yo.... Yo me llamo Sofía y tu, ¿cómo te llamas?-preguntó Sofía.

-Yo me llamo Lucas, y una pregunta, ¿dónde están tus amigas?-preguntó Lucas.

-No tengo amigas, ni tampoco amigos, es más nadie quiere ser mi amigo, estaré sola por toda la eternidad.-decía Sofía con mucha tristeza.

-Pues me temo que no vas a estar sola para la eternidad.-le decía Lucas.

-¡Claro que sí me voy a quedar sola, no tengo ningún amigo!-gritaba.

-No te vas a quedar sola, porque yo quiero que seas mi amiga.-le decía con entusiasmo.

-De verdad que quieres ser mi amigo.-le decía con una mirada sospechosa.

-Por supuesto que quiero ser tu amigo, te lo he repetido y te lo volveré a repetir, quiero que seas mi amiga, amiga para toda la eternidad.-le dijo de nuevo Lucas.

Desde ese día, Lucas y Sofía no se separaron nunca, jugaban juntos, reían y lloraban juntos, incluso a veces dormían juntos, por supuesto en camas separadas.

Y cuando solo quedaban cinco minutos para que se acabara la clase y que fuera la hora del recreo apareció una chica:

-Hola me llamo Sofí, soy nueva.-nos contó.

Pero no le hicieron mucho caso, porque cuando dijo su nombre sonó el timbre, aunque Sofía vio algo extraño, esa chica se parecía un poco a ella, no en lo interior sino en el físico, pero no le dio mucha importancia.

Una aventura paralelaStories to obsess over. Discover now