Esta es una nueva version de como niego que soy adicto al placer, porque a una droga jamás.
Ya que cuento con tu atención inpaciente lector, te cuento que ahora, justo ahora, entiendo lo que dicen sobre un adicto. Tu tendrás tu propio prejuicio asi que no te cuelgues del mío. Ya lo has oído, que no tuvo fuerza de voluntad, que su familia no lo apoyaba, que estaba solo en la vida, que como alguien no puede negarse a consumir algo, que dios lo abandono por algun motivo que cambia según quien te lo diga y viene acompañado de unos brazos cruzados y moviendo la cabeza de un lado a otro mientras hacen esa mueca apretando los labios como diciendo pobresito. Pero aqui va la parte interesante, el prejuicio es por lo que vemos pero alguna vez le consultaron a un zombie (aclaro, aqui en mi ciudad le llaman así a cualquier persona con indicios de adicción) lo que realmente lo llevó a tomar esta decisión porque aunque no lo crean sí lo decidió.
Aquí es donde mi relato se vuelca a mi vida completamente.
Señoras y señores, bienvenidos a mi mente.
No voy a negar ni explicar el siguiente punto pero diganlo ya, todos llevamos una vida de mierda. Fin del comentario, no quiero explicar un porque de la frase, porque probablemente van a refutarlo con un sin fin de justificaciones a sus propias desgracias que obviamente los mantienen felices (temporalmente). El punto es que todos pasamos por un momento malo y pensamos como saldremos de eso de la mejor forma y sin llamar la atención aunque un porcentaje necesita que todos lo sepan y aqui las redes sociales son fundamentales, pero no hablare de eso tampoco. Un gran numero de individuos logra superar obstáculos grandes, pequeños o del tamaño que sean, pero unos cuantos, todos identificados... sucumbieron.
Como dije la vida es una mierda y ellos, ambos grupos lo saben. Pero ninguno jamás te lo reconocerá o tal vez una diminuta parte sí y creo rotundamente que soy un nuevo miembro de ellos.
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No soy un adicto (o tal vez sí)
RandomHábito de conductas peligrosas o de consumo de determinados productos, en especial drogas, y del que no se puede prescindir o resulta muy difícil hacerlo por razones de dependencia psicológica o incluso fisiológica. En pocas palabras... Felicidad.
