Rubén abrió lentamente los ojos y se sobresalto al ver la luz que se filtraba tras las pesadas cortinas.
Si estaba tan iluminado significaba que una vez más se le había hecho tarde para llegar al trabajo, se frotó el rostro con fuerza y soltó un sonoro suspiro.
Se levantó y arrastrando los pies se dirigió hacia la ducha.
Una vez cambiado y con su mochila sobre el hombro cerró la puerta de su departamento y se dirigió a su automóvil, sus ojos se abrieron en grande mientras un "¡hijos de puta!" se formó en sus labios.
Su auto tenía un tremendo golpe y un rayón amarillo.
Bufo molesto buscando a su alrededor algún auto con ese color de pintura pero no lo encontró, se alejo a grandes zancadas maldiciendo y soltando improperios por lo bajo rumbo a la estación del tren.
Por hoy dejaría el auto donde estaba.
"Tren a Santa Catalina arribando favor de acercarse a la línea B
Tren a Santa Catalina arribando favor de acercarse a la línea B"
Rubén se amontono junto a un grupo de personas que esperabana que el tren parara y abriera sus puertas.
Miro a su alrededor y noto que la mayoría llevaba paquetes de regalos, flores,osos de peluche y cajas con forma de corazón.
Había olvidado que ese día era 14 de febrero, a él le tenía sin cuidado, hacia bastante que no prestaba atención a las celebraciones del calendario (incluyendo su cumpleaños que había sido un día anterior)
Tenia una teoría y está era que el día del amor era una mera estrategia de mercadotecnia conspirada tanto por los floristas,vendedores de dulces y de tarjetas solo para crear un consumismo desenfrenado.
Una parejita se besaba a su lado y una señora con bastantes bolsas no cesaba de golpearlo con ellas, su célula sonó y vio que era su jefe Jose Arca, el rechinar de los frenos lo hizo hacer una mueca ante el estruendo, el murmullo incesable y los bocinazos lo estremecieron y sin pensarlo se comenzó a echar hacia atrás y su cuerpo giro por si solo. Comenzó a caminar en dirección opuesta y pronto se encontró corriendo y esquivando a las personas.
Llegó a una vía diferente, un tren cerraba sus puertas y con agilidad se escabulló antes de que lo hicieran, se dejó caer pesadamente en el primer asiento junto a la ventana que encontró con la respiración agitada y un poco sorprendido del impulso que acababa de tener.
El no solía hacer ese tipo de cosas, solo faltaba por enfermedad a su trabajo, sintió su bolsillo vibrar y emitir su tono de llamada y se puso algo inquieto pero una vez el tren se puso en marcha respiró hondo y decidió relajarse.
Tenía algunos días deprimido y lo del auto termino por desanimarlo más pero una vez contempló el paisaje tras su ventana se hundió en su asiento y se puso comodo ya se ocuparía de lo demás más tarde.
Bajo hasta la la última parada la cuál era en una playa.
Camino en la arena sintiendo la brisa helada calandole bajo el delgado suéter que vestía al ser febrero el invierno aún estaba presente, saco su móvil y al ver las llamadas perdidas decidió llamar a Cindy la secretaria y avisar que no se presentaría por un dolor de estómago. Era la excusa perfecta, no hacían muchas preguntas cuando uno decía eso ( para ahorrarse los turbios detalles) una vez Cindy le deseo se recuperará pronto colgó y se sentó en la arena, guardo su móvil y se dedicó a hacer líneas con un palo sobre la arena, arrojar guijarros y desenterrar conchas.
Después se dedicó a contemplar el paisaje, no muy lejos de el un chico jugueteaba a acercarse a la orilla del mar y corría antes de que la marea subiera y le mojara las zapatillas.
Rubén sonrió y más que nunca deseo conocer a alguien.
Alguien nuevo con quién empezar de cero. Su última relación: Irina.
Era linda y buena ,la amaba y ella a él pero no funcionó, terminaron alejándose y tomando rumbos diferentes.
Se pregunto cómo siempre si no sería lo mejor buscarla y tratar de arreglar todo con ella, se sentía solo desde que terminaron. Soltó un suspiro y se puso en pie sacudiéndose la arena del pantalón, anduvo sin rumbo hasta que se topo con una pequeña cafetería, el olor a tocino le hizo rugir el estómago así que se metió al local decidido a tomar un abundante almuerzo.
Después de comer saco una libreta de su mochila y comenzó a garabatear .
La mesa frente a el se ocupó y Rubén noto que era el chico que jugueteaba en la playa , tenía cabello negro y despeinado por la brisa, llevaba gafas y una chamarra negra.
El chico ordenó un café y cuando lo tuvo en sus manos saco una botellita de uno de sus bolsillos y vacío un líquido blancuzco en la taza, noto que Rubén lo observaba y con una semisonrisa levanto la taza y pronunció un quedó "salud".
Rubén desvió la mirada y sonrió , regreso la vista a su libreta.
Una línea aquí otra allá, el chico de las gafas era interesante.
Uno de sus más grandes defectos según Rubén era encariñarse de las personas inmediatamente,trataría de trabajar en mejorar eso y procurar no ocurriera más.
Se hacía tarde asi que fue de regreso a tomar el tren , "de regreso a su monotoneidad"
Echaba un vistazo para ver si el tren se acercaba y de reojo vio que alguien se acercaba, chamarra negra, gafas de montura y cabello negro alborotado, parecía que el chico de la marea y el tenían el mismo itinerario.
Rubén nunca ha sido extrovertido de hecho es bastante tímido así que se giro dándole la espalda y trato de esconderse entre un anuncio espectacular para pasar desapercibido.
El chico de gafas lo miro con curiosidad y al ver lo que hacía sonrió y decidio jugar un poco con el, también se metió entre los barrotes del anuncio y una vez que estuvo Rubén a su vista agitó la mano para llamar su atención.
Rubén hizo una sonrisa nerviosa y mantuvo su vista en el piso, volvió a meterse entre los barrotes y regreso a las vías , el chico de gafas hizo lo mismo y volvió a saludarlo agitando ambos brazos, Rubén río por lo bajo y le devolvió torpemente el saludo.
El tren apareció y Rubén se las arreglo para meterse rápidamente e ir hasta el asiento más alejado que hubiera.
El chico de gafas se acomodo unos asientos hacia adelante.
Rubén saco de nueva cuenta su libreta y comenzó a dibujarlo, había sido un día diferente y lo plasmaba dibujando el tren y al chico de gafas, estaba retocando con lápiz el cabello negro del dibujo mirándolo de soslayo de vez en cuando.
Hubo un segundo donde sus miradas chocaron y Rubén se sobresalto al escuchar un fuerte "Holaaa"
-H-ola-a- tartamudeo.
El chico de gafas se levantó y comenzo a acercarse a el .
Rubén se apresuró a esconder la libreta y se enderezó en el asiento poniéndose muy tieso y nervioso.
Una vez el pelinegro estuvo cerca se situo en el asiento de enfrente de Rubén.
-¿A donde vas? - preguntó con una desenvoltura que Rubén envidio.
Jamás había sido bueno para hacer amigos y Cuando lo abordaban solía sonrojarse justo como lo hacia en ese momento.
-Ah voy a Barcelona al centro-
-¿En serio? Yo tambien-
El pelinegro se veía bastante confianzudo y eso hacía que Rubén no pudiera verlo a los ojos.
-creo que te he visto en algún lado-
Rubén está vez si lo miro fijamente, a él también le había parecido conocido.
-¿De casualidad has ido a play games and cards? -
-Si- respondió Rubén -Si suelo ir ahí con frecuencia -
-Ah pues yo trabajo ahí, seguro no me reconociste por las gafas, por lo general uso lentillas- se quito los lentes y sonrió.
Rubén sonrió a su vez.
-Sabes acaba de llegar una nueva edición del counter strikes que ¡uff! Vas a flipar tío, debes ver los gráficos, yo ya lo probé buenoo privilegió de empleado-
-Eso suena asombroso - contestó Rubén - creo que trabajar con videojuegos suena increíble -
-Bueno es lo que hay sabes, de algún modo debo ganarme la vida-
-Creo que va con tu personalidad, es justo tu trabajo perfecto - la sonrisa de Rubén se fue borrando al notar que el chico se puso serio de pronto.
-¿Eso crees? Sabes no me conoces de nada- se giro de lado y se puso en silencio.
Rubén trago saliva, de algún modo la había liado y todo por tratar de seguir la conversación "bien hecho Rubén" se felicito agriamente.
Pasaron unos minutos en un incómodo silencio y Rubén se planteo cambiarse de asiento, lanzaba nerviosas miradas hacia el chico que rebuscaba en su mochila pero para su sorpresa este se levantó de un salto con la mano extendida.
-Me llamó Miguel por cierto-
-Y-yo R-Ruben- este le estrecho la mano y el otro se la apretó con fuerza.
-Puedes decirme Mangel así me llaman desde niño, es una combinación por Miguel Ángel ¿entiendes? Mangel.
Se sentó muy cerca pasando el brazo por el respaldo del asiento de Rubén este no hallaba para donde hacerse, se recargo totalmente en la ventana y abrió los ojos asustado por qué "Mangel" no le despegaba la mirada.
-¿sabes? Eres agradable, me agrada que seas agradable--Miguel ladeo la cabeza sonriendo y noto la incomodidad de Rubén, se alejo poco a poco.
-Lo lamento suelo ser algo impulsivo, perdón -
Rubén iba a replicar pero justo en ese instante su móvil sono salvando el momento incómodo, le hizo hizo la seña de que debía atender, Miguel pronunció un quedó "vale, vale" para acto seguido propinar un juguetón puñetazo en el hombro de Rubén seguido de un ¡cuidate! Y se alejo por el pasillo.
Rubén se quedó boquiabierto.
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Eterno resplandor de una mente sin recuerdos
FanfictionSu primer encuentro fue mágico parecían la pareja ideal pero después de un tiempo Miguel deseo nunca haberlo conocido. su anhelo se hace realidad gracias a un polémico y radical invento. sin embargo descubrirán que el destino no se puede controlar...
