La cabeza le punzaba, el cuerpo le dolía y el molesto olor a alcohol, cigarro, perfumes y sudor lo mareaban. Todo le daba vueltas, varias voces sonaban en su cabeza. "Mírate. Toda una puta." "¿Te gusta así?" "No eres tan inocente después de todo, puta." "¿Dónde está tu estúpido perro guardián ahora? ¿Eh?"
Asustado, abrió los ojos de golpe moviendo su cabeza a todos lados y a todas direcciones sin reconocer absolutamente nada a su alrededor. No era su habitación. No era una habitación que conociera. Se reincorporó. Se sentó rápidamente causando que un gran dolor se hiciera presente en su parte baja. Su cabeza dio vueltas y quería vomitar. Se sentía aturdido, asustado y desorientado.
Nada llegaba a su cabeza. El pánico no lo dejaba pensar ni darse cuenta de qué estaba sucediendo. Se sentía pequeño y desprotegido, necesitaba hacer algo. Pensar y salir de esa habitación. Pero su cuerpo no reaccionó como a él le hubiera gustado.
El dolor volvió a hacerse presente. Con miedo, Baekhyun quitó la lisa sábana que cubría sus piernas.
-No... No, no, no.-
El colchón bajo su cuerpo estaba manchado de sangre. Sus piernas estaban al descubierto, siendo solo cubiertas por moretones y restos de sangre seca. El corazón de Baekhyun comenzó a latir a una velocidad peligrosa. El miedo volvió a apoderarse de él. El olor lo estaba asqueando. Lo que veía frente a sus ojos también.
Preso del pánico comenzó a llorar. No recordaba absolutamente nada, no sabía qué estaba haciendo ahí. Todo le daba vueltas, todo le dolía y estaba asustado.
Pasaron lo minutos. Baekhyun no sabía qué hacer, jamás había estado en una situación parecida. ¿Y si había alguien más? ¿Y si lo habían secuestrado? ¿Qué había pasado? ¿Lo habían... violado? Su cuerpo se quedó helado ante la pregunta en su cabeza. Los temblores se hicieron presentes al igual que las arcadas. El mundo le daba vueltas una vez más. Trató de recordar. Solo venía a su cabeza a él saliendo de la escuela, luego a casa y por último a él caminado hacia el centro comercial.
Todo regresó de golpe. Las manos sobre su cuerpo, el olor en su nariz que lo hizo desmayarse. Las voces y risas. Las manos sobre su cuerpo. Las luces de un auto, las luces de la calle. Las manos sobre su cuerpo. La pastilla que le hicieron tomar. El calor de su cuerpo. Las manos sobre su cuerpo. Las marcas sobre su suave piel. Los movimientos bruscos. La intromisión en su cuerpo. El fuerte dolor de su recto. La intromisión de su cuerpo. La intromisión de su cuerpo.
El sonido conocido se hizo presente. Era su teléfono. Lo escuchaba, pero no podía verlo. Sin importarle el dolor se levantó en busca del artefacto.
No fue fácil. Sus cosas estaban regadas por todos lados junto a botellas de alcohol, colillas de cigarro y cosas que lo hicieron temblar del miedo. Eran juguetes sexuales. Trató de ignorarlo, trató de no pensar en ello. Trató, no lo logró.
Encontró su teléfono y lloró al ver el nombre del contacto que se quería poner en contacto con él. "Yeol" Contestó rápidamente. Necesitaba escuchar su voz. Lo necesitaba a él.
-¡Baek! Mierda, ¡¿dónde estás?!- La voz de su guarda espaldas le dio un golpe de tranquilidad. Escucharlo le hizo bien, aunque la voz de Chanyeol se escuchara asustada y ansiosa. -Baek, por favor responde.-
-Chanyeol... Yo, yo... No sé donde estoy. Ayúdame, por favor, por favor.- Baekhyun se aferró a su teléfono. Era lo único que tenía ahí para aferrarse.
-¿Hay alguien más?- Baekhyun negó. No podía escuchar a nadie más, no veía cosas de otra persona y no quería ponerse a buscar a nadie. Chanyeol se desesperó más. -¿Estás bien? Mierda, dime que estás bien.- Su voz sonaba como si estuviera a nada de tener un ataque de pánico. Tan alterada como el pulso de quien esperaba respuestas.
-Sí, yo... Tengo miedo, por favor ven.-
-¡Mierda, mierda! Tranquilo. Escúchame. - Chanyeol trató de pensar con claridad. Entrar en pánico no era una opción. -Enciérrate en cualquier lugar. No salgas en ningún momento. Envíame la dirección y iré por ti. Tranquilo, tranquilo.-
-No cuelgues.- Rogó con miedo. El pánico de perder la única voz que lo hacía sentir seguro se apoderó de él.
-No lo haré. Todo estará bien, iré por ti.-
