El Frío De La Baldosa

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El frío de la baldosa me congela las piernas

El silencio de la noche me recuerda mis penas

Mi garganta duele

Mi pecho quema

Mis ojos arden

Mi fuerza tiembla

Pero nada de eso importa, porque mí corazón duele, y quema como diez mil infiernos, porque las lágrimas salen dejando un rastro de dolor en mi rostro, porque nunca fuí algo bueno.

Dime
¿Qué fue lo que hice? ¿En qué fallé? Si lo único que quise fue hacerte sentir bien

Dime
¿Qué te dio ella que yo no? ¿Es acaso su cuerpo, o talvez su actitud? Porque si no fue así,  explícamelo tú.

Fue estúpido y no lo niego, Me enamoré de ti, pero ya no estás aquí. Ahora, de nada sirve admitir lo que siento, cuando ya estás en otros brazos mientras yo aún te espero.

¿Fue muy tarde?
Lo siento. Siento mucho no haberte abierto mi corazón con anterioridad, talvez si lo hubiera hecho estarías conmigo.  Siento mucho no haberme atrevido a besarte, talvez si lo hubiera hecho estarías a mí lado. Siento mucho ser imperfecta, muchos problemas y muchos vacíos. Siento mucho no ser suficiente, y no ser lo que tú mereces.

Espero que ella te haga reír cómo lo hice yo, que disfrute de tu voz como lo hice yo, que se enamore de esas llamadas en la madrugada, que se obsesione por sentir tu roce en su cintura, que ame el color de tus ojos, o cómo te arreglabas para salir conmigo, que se vuelva loca por no poder probar tus besos, que le falte el aire cuando bromees con eso, que comprenda tú sarcasmo como lo hacía yo, que sueñen juntos sobre historias ficticias, o que le expliques porqué amas tú serie, que le cantes todas tus canciones, que le pongas retos tontos, que ames cómo llora con la películas que pones, que sea necia, indecisa, tímida y divertida, que pelees con ella todo el tiempo, porque sabes que le encanta hacerlo. Espero que tomes su mano al cruzar la calle porque sabes lo torpe que es al hacerlo. Realmente espero que la enamores, y que la correspondas porque el tiempo pasa, y la vida es corta.

Cuánto quisiera que leyeras este texto, pero de nada sirve cuando tus ojos brillan al hablar con ella. Cuando yo sigo sentada en mi ducha con lágrimas y mi corazón en la mano, esperando que la luna te recuerde lo que fue en el pasado.

Mis EscritosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora