Narra Carolina
Habían pasado tres años desde que pisamos Nueva York por primera vez, desde que, lo que en principio iban a ser unas simples vacaciones, nos cambiaron la vida al completo.
Fue un periodo de tiempo en el que experimentamos mil cosas, tanto buenas como malas.
Aprendimos a lidiar con los focos y los fans, a no darle importancia a aquellos comentarios en las redes intentando hundirnos y a ser agradecidos con las personas que nos apoyaban siempre.
Conocimos el amor, tanto en amistades como en relaciones personales.
Nos arriesgamos, lo celebramos, nos arrepentimos...
Nos guiamos por nuestros instintos.
Perdimos la fe junto a personas preciadas y sí, también nos deprimimos.
Pero supimos salir de todo aquello para seguir viviendo al máximo.
Porque lo que nosotros teníamos era único y no, no íbamos a desperdiciarlo.
Valeria: -¿Estás ansiosa por los Grammys? -preguntó con una sonrisa en su rostro tirada en el sofá de mi casa-.
-Meh -respondí encogiéndome de hombros-. Ni siquiera estoy nominada.
Valeria: -¡Pero yo sí! -exclamó-. Y te he elegido de acompañante, podrías darle un poco de emoción al asunto.
Y es que era cierto, la pelirroja había tenido un año increíble en cuanto a la música y por fin estaba obteniendo el reconocimiento que se merecía.
Estaba feliz por ella pero, sin embargo, no podía evitar que me doliese el hecho de no ser ni nombrada.
En cualquier caso, ¿qué me esperaba?
No había sacado apenas música y no estaba del todo centrada.
Mi ruptura con Lauren me había afectado mucho en todos los factores de mi vida.
Era algo de lo que me estaba costando salir a pesar de que ya hacían unos tres meses de ello.
-Cómprame un vestido bonito y entonces, puede que me anime -vacilé sentándome a su lado-.
Valeria: -Te pongas lo que te pongas, irás guapa -respondió-. Puede que incluso alguna chica guapa te eche el ojo.
-Sabes que eso no me interesa ahora mismo... -murmuré-.
Valeria: -¡Venga ya! -exclamó-. No puedes seguir toda tu vida así.
-Créeme, sí puedo -respondí entre risas-.
Valeria: -Bueno, pues no me parece justo -refunfuñó-. Necesitas salir, divertirte, conocer gente...
-¡Pero si yo me divierto! -me quejé-. ¿No...?
Ella me miró frunciendo el ceño y tras unos segundos en silencio, se dispuso a hablar.
Valeria: -Antes nos íbamos de fiesta y nos lo pasábamos en grande -comenzó-. Y ahora, me toca ir sóla porque te has vuelto una señora mayor que prefiere quedarse en casa viendo programas de cocina. Además, sólo piensas en estar tirada en el sofá y te recuerdo que, la música ya no es un hobbie, ahora es tu trabajo.
-Si querías hundirme, lo has conseguido, muchas gracias, AMIGA -respondí levantándome del sofá-.
Valeria: -¡Espera! -exclamó entre risas-. A la única conclusión a la que quiero llegar con todo ésto es a que esta noche salimos.
