Capítulo treinta y nueve.

1.4K 119 22
                                        

–¿Dónde está Shawn? –preguntó Calvin después de contarnos a todos. Se veía realmente preocupado.

–No sé. Yo me había preguntado lo mismo. –dije yo.

Entonces entró Jack corriendo junto con Peter. Mis dos hermanos estaban un poco golpeados.

Oh no, se pelearon. Fué lo primero que pensé.

–¿Porqué gritan? ¿Todo bien? –dijo Jack algo agitado.

Pude notar que Peter ya no estaba borracho, para nada. Se veía enojado pero... ¿Porqué?

–Es que... No encontramos a Shawn, ¿ustedes lo han visto? –pregunté.

–No, pero ha de estar afuera, ya vengo. –me dijo Jack y salió. Pero antes de salir por completo se miró con Peter y asintieron con la cabeza.

Oh, no. Lenguaje de hermanos... Algo anda mal.

Y , así era.

–Tengo que hablar contigo Laureen –me dijo Peter.

–Claro, ¿de qué? –pregunté.

–Es de... De Chris. –soltó–. Cuando salí con Jack se estaba besando con una pelirroja cerca de su auto. –dijo muy rápido que mi cerebro a penas reaccionaba.

–Yo... Él... ¡No! –grité.

–Shh... Tranquila, es un imbécil. Le di lo que se merece. –me dijo.

–¿Lo golpeaste? –pregunté.

–Laureen tú sabes como soy. Más aún contigo. –dijo. Y por alguna estúpida razón me preocupé por Chris.

Salí corriendo de ahí pero sin soltar una sola lágrima. Sé fuerte Laureen. Sé fuerte. Me repetía a mi misma una y otra vez.

Cuando llegué al estacionamiento donde casi toda la gente se estaba yendo ya. Lo vi.

Estaba tirado en el suelo y escupía sangre mientras se movía de dolor.

Ahora todo tenía sentido. Menos el que él se haya besado con "una pelirroja".

Pero esperen. Yo sólo conozco dos pelirrojas. A Cassie y a Eleanor. Pero se supone que con Eleanor ya estaba todo bien y todo olvidado. Es más. Ni siquiera la he visto.

Me acerqué lentamente hacia Chris y cuando llegué me agaché para poder verlo a los ojos.

Esos hermosos ojos que no podía distinguir su color nunca pero que para mí siempre se veían verdes. Esos hermosos ojos... que tanto me habían dañado.

–La-Laureen –pronunció en cuanto me miró.

–¿Qué ha pasado? –dije en tono duro y seco.

–Yo... Perdóname. –pronunció.

–¿Qué? ¿Porqué lo haría? –dije seca de nuevo.

–Por... Todo, y porque soy un completo idiota y no te merezco. –me dijo.

–En eso estoy de a cuerdo. Pero no me puedo pasar toda la vida perdonándote. –le dije indiferente y dolida.

–Es que... Tú siempre me amaste. Aunque nunca fuimos nada. Siempre lo hiciste. –me dijo.

–¿Y hasta ahora te das cuenta de que si te amé? –le pregunté.

Pero sus últimas palabras retumbaban por mi cabeza.

"Aunque nunca fuimos nada".

Mierda. Tenía razón.

Nuestro Comienzo (Chris Collins)®Where stories live. Discover now