En una gran ciudad, cae una fuerte tormenta, pese al mal clima, un ambiente triste se puede sentir pareciendo que el cielo llorase por algo. Aun con la lluvia, los pasos apresurados, casi corriendo, de un caballero con botas de metal se hacen notan. Se dirige apresurado hacia una mansión de mármol y madera, grandes jardines adornados con arbustos de rosales blancos y rojos, unas verjas de hierro con un dragón alado de cuatro patas en cada puerta de hierro, dan paso a los terrenos de esa mansión.
Dentro de la mansión, algunos nobles, guardias y un obispo, lloran lamentándose viendo un ataúd rodeado por rosas blancas y negras. Dentro del ataúd forrado de un acolchonado blanco, una hermosa mujer joven de pelo castaño, vistiendo un vestido largo con armadura blanca y una tela con un dragón bordado en medio del vestido, sostiene una espada delgada y un pequeño escudo blanco con forma de rosa, en una de sus manos, un anillo de oro se logra apreciar. De pronto las dos puertas de madera, que dan salida al jardín se abren, de ella aparece dicho caballero de cabello negro y ojos azules. Porta una armadura mayormente blanca, con algunas zonas doradas y rojas que la adornan, una capa roja con bordados dorados y una espada enfundada en su cintura del lado izquierdo. Aun con las manos en la puerta y mojado, el caballero agitado y casi llorando grita:
-¡Lucia!
Todos los nobles voltean a ver al caballero, este intenta acercarse al ataúd, pero es detenido pero un noble que levanta su mano hacia él, porta una espada enfundada. Con enfado y aun con lágrimas en sus ojos, le dice:
-¡¿Qué haces aquí?!
El obispo, se le acerca al noble, coloca una de sus manos en hombro derecho del hombre noble y le dice:
-¡Este no es el momento para tus arranques de ira! ¡Déjalo pasar!
Con un movimiento de su hombro, el noble quita la mano del obispo y cierra sus ojos, el caballero voltea a ver al obispo y enseguida se acerca al Ataúd. Cuando está enfrente de él, sus ojos empiezan a inundarse de lágrimas, entonces cae al suelo arrodillado, golpeando el suelo y llorando comenta:
-¿Por qué...? ¿Por qué te tuviste que ir...? ¿Por qué no pudiste esperarme...?
Enseguida el caballero da un grito de dolor, por ver a la hermosa mujer muerta.
Los nobles de la sala empiezan a murmurar. Con enojo, el noble que detuvo al caballero se le acerca entonces grita:
-¡Guardias! ¡Sáquenlo de aquí! ¡No es bienvenido!
Un par de guardias colocan su mano en el pecho al momento que se paran firmemente, aceptando las órdenes del hombre. Se acercan al caballero y lo toman de los brazos levantándolo mientras el sigue derramando lagrimas sin decir nada. Arrastrando al caballero, ambos guardias lo sacan de la sala y cierran la puerta. Al ver esto el obispo enojado le dice:
-¡Debemos hablar en un sitio más privado! ¡Ahora!
El noble ve enojado al obispo y ambos se van de la saca hacia un salón de a lado, cierran las puertas de madera oscura y comenta con enojo:
-¡Que te hayas convertido en el líder del Santuario no te da derecho de decidir lo que yo haga!
-¡No te estoy ordenando nada! ¡Él fue el amor de tu hija Lucia! ¡No puedes sacarlo del funeral de tu hija! –responde el obispo
-¡Ese tipo solo se aprovechó de mi hija! ¡Por su culpa, Lucia murió! –comenta el noble levantando su voz
-¡Eso no es cierto y lo sabes! ¡El no tuvo nada que ver por la muerte de Lucia! –Comenta el obispo
-¡Solo te doy permiso de estar aquí, es porque Lucia te consideraba como parte de la familia! ¡Pero sabes muy bien que sigo sin perdonarte que me hayas ocultado lo que hicieron! –le responde el noble, con una mirada de desafío al obispo
-¡Sabes muy bien que lo hice porque Lucia me lo pidió! ¡También lo hice porque quería ver a tu hija ser feliz con el hombre que amo el tiempo que le quedara de vida! –contesta el obispo
El sonido de un cristal rompiéndose, se escucha desde la habitación del funeral, esto hace que ambos hombres dejen de discutir. Abren las puertas del salón, y ven que todos los nobles y guardias se encontraban en el suelo desmayados, un relámpago ilumina momentáneamente la sala, tras atenuarse la luz, el obispo y el noble ven al caballero cargando entre sus brazos el cuerpo de la mujer, este seguía derramando lagrimas viendo inmóvil a la mujer, con enojo el noble le grita:
-¡Maldito! ¡¿Qué haces con el cuerpo de mi hija?!
Con tristeza el caballero responde:
-Hay una forma de revivirla...
Al oír esto, el noble y el obispo se sorprenden. Con terror el obispo comenta:
-¡No-no me digas que... buscaras ese libro!
-Sí... eso haré... -Responde el caballero
-¡No puedes hacer eso! ¡Sabes lo peligroso que es intentarlo! –le grita impactado el obispo
Un portal mágico rodea al caballero, haciendo que tanto el como la mujer empiecen a desaparecer dentro de él. Mientras desaparecen el caballero comenta:
-Eh de correr el riesgo... por Lucia... ella no merece morir de esta forma...
-¡Insensato! ¡No lo hagas! –grita el obispo mientras corre intentando detener al caballero
Cuando llega, era demasiado tarde, ya habían desaparecido. El obispo, aun impactado por el asunto, voltea a ver al noble, este se encontraba parado sin decir palabra por lo que había escuchado... una forma de poder revivir a su hija...
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Fronteras a la fantasía
FanfictionBoey, un chico procedente de un pequeño puerto pesquero, se adentra a una gran aventura en busca de alguna solución para separar su alma de un niño dragón que aparece un día en su vida. Durante sus aventuras, conoce a grandes amigos que le ayudan p...
