Era una tarde hermosa, estábamos los dos sentados en aquel pastal viendo las hermosas nubes que se abrían paso por el cielo, estas se tornaban cada vez más oscuras, cuando derrepente empeso a lloviznar, los dos nos pusimos de pie lo más rápido posible, la fuerza con la que me levante me mareo y sin poderme mantener de pie, caí golpeándome la cabeza con una roca.
Me desperté en lo que parecia ser su habitacion, la cabeza me dolía como el demonio
Ese día antes de que la lluvia nos arrebatara nuestro plan de estar juntos, quería confirmar si me amaba, si sus sentimientos hacia mi eran mas que los de una amistad.
-¿Hidiaki tu me amas?- La pregunta le tomo por sorpresa, Hidiaki poso sus ojos en los mios con un toque de nerviosismo
-Yo... Yo no lo se- Por un instante mis ojos amenazaron con derramar lágrimas, luego recordé que no le puedo obligar a que me ame tal y como yo lo hago.
Me incorpore en la cama, cubrí todo mi cuerpo con el edredón, y di un fuerte suspiro, ¿que tengo que hacer para que me ames? Mi mente se cuestiono así misma.
Segundos después pude sentir el cuerpo de Hidiaki acostarse junto al mio, en un intento de silenciar mis pensamientos, me dormí profundamente con los brazos de Hidiaki acurrucandome.
Continuara...
