Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
Después de tantos años...
...No puedo creer que después de tantos años este de vuelta en Nueva York .
Por el gran ventanal del aeropuerto puedo ver a lo lejos los grandes rascacielos que se pierden entre las nubes grises y la lluvia de este día, digamos que no elegí un buen día para viajar, pero en estos tiempos es cuando uno mejor aprecia la vista. Según lo que escuche en el avión la tormenta será más fuerte en unas horas.
Luego de que mi guardaespaldas me dijera que el auto estaba listo, camino junto a él hasta la salida donde una ola de periodistas y fotógrafos me toman fotos y me hacen preguntas como; ¿ que se siente volver después de tanto tiempo?¿ porque no asistió al funeral de su padre? ¿Se quedara o volvera a España?. Por suerte ya es una costumbre lidiar con ellos, a pesar que me marché de esta ciudad hace años, los periodistas simepre me han seguido. No respondí a nada y caminé hasta subirme al carro para que podamos irnos.
Extrañada estas calles, en donde te puedes sentir protegida o asustada por tantas personas, la ciudad que nunca duerme, esa que es como una jungla de concreto, en donde miles de carteles iluminan las calles en noches de invierno. La ciudad en donde los sueños se acen realidad.
Recorrer las calles nuevamente causaron una emoción que no supe descifrar, pero es una de esas en las que puedes pensar que todo estará bien. Pasamos por delante de uno de los teatros más conocidos de la ciudad y luego rodeamos Central Park para estacionar frente a un edificio que ni estirando el cuello como una jirafa podrías ver el final de la torre.
Baje del coche mientras Luke, el guardaespadas, bajaba las maletas, entre por la gran puerta de vidrio para después ver la decoración del Sum; todo es marrón y negro, hay un juego de sillones negros y una mesa ratona en el centro, en la pared que hay en la derecha hay dos elevadores y a su lado una escalera marrón, está muy bonita para que nadie la use. Unas cuantas masetas con plantas de verdad lo que sorprende ya que en estos lugares tan lujosos suelen ser artificiales para que no ensucien, por último detrás de una gran barra que parece ser madera hay un hombre de unos cincuenta y tantos años.
Antes de llegar, él levanta la mirada para dirigirme una sonrisa amable, que le correpondo de igual manera.
- Buenos Días señorita, en que puedo ayudarla?.
-Buenos días soy Renata Loyman y hace unos días compre un departamento en este edificio.
-Claro que si señorita, en un momento le entrego sus llaves.
El busca algo en su computadora y después se da la vuelta para tomar una llave.
-La acompañare y le explicaré los servicios del edificio.
Tomamos el ascensor hasta el piso diez en donde solo hay cuatro puertas con numeros, la mía es la numero 40.
Abro la puerta para que Luke entre primero, el hombre me informa que todos los lunes, miércoles y viernes unas seoras se encargan de sacar la basura si yo quiero, o puedo contratar a alguien por mi cuenta, le agradezco y se retira junto con mi guardaespalda