Un chico.

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Mis únicas preocupaciones eran tener Chocomilk en la alacena, no perderme ni un capítulo de mi serie favorita y jugar un rato con mis millones de Barbies. Sí, tenía la vida "perfecta", la tuve por unos 11 años, pero eso cambió. Aunque yo pensara que la vida sería genial para siempre, no fue así.

Primer año de secundaria llegó. Todo parecía un mal chiste en aquel entonces. Uno de mis antiguos compañeros, con quién jamás llegué a entablar una amistad, me empezó a enviar textos, lo cual era algo ilógico ya que en seis miserables años no se molestó en hablarme. Tal vez solo soy paranoica.
No negare que me sentí halagada cuando me dijiste que te gustaba, aunque no te creí. Pero en secundaria la mayoría de las chicas buscamos presumir un romance de novela, así que acepte estar contigo. Una de mis mejores amigas y yo siempre hablábamos de ti, no eran cosas agradables puedes creerme, nos reíamos y hacíamos chistes sobre el pésimo novio que eras, lo que ella no sabía era que tu por las noches siempre me pedías esas asquerosas fotos y yo siempre las enviaba porque creía que estaba bien, ella no lo supo porque no
Pensaba que era algo normal entre parejas. Aunque yo jamás te quise, ni tú a mí.
Un mes pasó para darme cuenta de lo idiota que fue todo; me di valor y lo último que dijiste fue "Siempre me gustó otra". Vaya forma de terminar con alguien.
Pero no te bastó con joderme una vez, quisiste volver a hacerlo.
Mis padres nunca entendieron el porqué odiaba tanto esa escuela, en la que estaban todos mis "amigos" (idiotas), entre los que estabas tú, al final se decidieron por llevarme de nuevo a ustedes. A ti.
Todo iba aparentemente bien, todos eramos casi buenos amigos, hasta las vacaciones de invierno, cuando entré a trabajar a esa tienda, a la que casualmente tú también entraste (gracias, jefe), ahí fue donde todo empezó otra vez. Buscabas los lugares en los que no había cámaras para aprovechar y besarme y meter tu asquerosa lengua en mi boca, no me pude quitar tu maldito sabor por días, tal vez semanas, pero no fue suficiente para ti, también tus manos querían jugar conmigo, ¿Era necesario hacerlo durante el trabajo? Dime, ¿Era necesario arriesgarnos a que alguien nos viera? Supongo que no te importaba si mi reputación quedaba más arruinada. Pedí ayuda a nuestra jefa, pero no hizo nada más que decir un viejo refrán y sonreír. Pedí ayuda a mi hermano, que estupidez, yo de verdad confiaba en él. ¡A la mierda los chicos!
En cuanto pude salir de ahí lo hice y traté de alejarme de ti, pero la escuela nos seguía uniendo. Me sentía una sucia y asquerosa basura, pero esta vez no me dejaría vencer; busqué ayuda escolar. Primero fui con la profesora de inglés, ella siempre me apoyó y me envió con la psicóloga escolar (¡Error!) Ella también se mostraba de mi lado, hasta que tú las convenciste de que yo era la mala de la historia. Fue gracias a ella que me enteré que mi hermano me había traicionado. No entiendo la obsesión de los hombres al alardear sobre lo que hacen con las chicas, solo dan asco y pena, entiendan eso.
Ahora dime algo, ¿De verdad creíste que te acompañaría a un lugar "más privado"? ¿En serio creíste que, teniendo novia, me acostaría contigo? Sí, tú y ellas lo creyeron. Luego les lavaste la cabeza con que estabas enamorado de mi y yo quedé como la mala de nuevo por jugar con tus estúpidos sentimientos que probablemente ni siquiera existan, ahí fue cuando de verdad me jodiste. ¡Y aún así me odiabas! Durante un largo tiempo me odiaste por meterte en problemas cuando la única jodida fui yo. En fin, sigues estudiando conmigo y yo sigo preparada por si tú o algún otro chico intenta joderme de nuevo. Mi silencio ya no lo van a tener.

En fin, el tema está olvidado para nosotros, al menos eso piensas, pero para mi siempre serás el idiota que comenzó a joderme la vida.

Mi SilencioOù les histoires vivent. Découvrez maintenant