-Tanta belleza en un hombre resulta asquerosa.- Decía hirientemente su progenitor.- Solamente nos traes problemas a mí y a tu pobre madre.
-Realmente lo siento.- Hablo en voz baja un muchacho de facciones finas, piel lechosa y cuerpo esbelto.
-Maldita sea SungMin con un lo "siento "no cambias nuestra situación.- Gritaba furioso aquel viejo señor.- Tu madre se está volviendo loca con todo esto.- Se levanto del sofá donde se encontraba sentado.- !Tú!.- Lo señalo acusadoramente.-Y tu Maldita feminidad la está volviendo loca, tú tienes toda la jodida culpa.- Alzaba la voz desesperadamente.
-Perdóneme padre, yo no quiero causarles problemas.- Decía entre sollozos aquella delicada figura.
-Tu perdón ya no sirve de nada ahora.- Grito mientras estampaba fuertemente su mano sobre la mejilla del chico, dejando una prominente marca rojiza sobre la zona golpeada-
-Perdóneme.- SungMin se arrodillo frente a su padre y dejo que sus lagrimas corrieran por su rostro.
-Te he dicho que dejes de pedir perdón maldito.- Su padre lo pateo en el estomago, lo que provoco que el cuerpo de SungMin cayera completamente al piso.- Tanto te costaba moverle el culo al hermano de mi jefe.- Lo levanto del piso sosteniéndolo bruscamente del cuello de la camisa y lo abofeteo fuertemente, para después tirarlo de nueva cuenta al frió piso.
-Lo siento... Yo... Lo siento muu.- Pero antes de que terminara si quiera de hablar, su padre ya se encontraba pateándolo con suma fuerza en el estomago.
-Joder SungMin! Te pudiste haber abierto de piernas y dejado que el joven Cho te la metiera.- Decía aquel viejo mientras continuaba golpeando a su hijo.- ¡Pero no! ¡El joven se tenía que hacer el digno!.- Grito, dando una última patada en el estomago al rubio.
-Yo jamás voy a dejar que ese hombre me toque.- Dijo el rubio, en un tono que apenas y alcanzo a escuchar su padre.
-Claro que te vas a dejar.- Se acerco de nuevo a él y lo levanto.- Por qué no voy a dejar que todos mis años de trabajo se vayan a la mierda y mucho menos que mi familia sufra, solamente porque la nenita no quiere que se la metan.
-Yo... soy tu hijo.- La voz del rubio era entrecortada y en ella se podía oír el dolor.
-Desde el momento en que te negaste a acostarte con el joven Cho tu dejaste de ser mi hijo.- Soltó el agarre que tenia sobre SungMin y se dio media vuelta.- Ahora te vas a joder tu solo.
Y después de esas últimas palabras por parte de su padre, entraron a la casa tres hombres vestidos con trajes de color negro, entrando después apareció un hombre con un pulcro y a simple vista traje gris.
-¿Ya se ha despedido de su hijo señor Lee?.- Pregunto aquel hombre alto y guapo mientras caminaba en dirección a SungMin.
-Si ya se lo puede llevar de una buena vez jefe.- Hablo frívolamente su progenitor.
-Bien... Tiene su trabajo de vuelta y la suma que acordamos ya ha sido depositada en su cuenta.- Dijo mientras se agachaba a la altura del rubio.- Ya saben que hacer.- Se dirigió a sus acompañantes mientras se levantaba y sin decir nada mas salió de la casa. Por su parte SungMin no se negó, no protesto, no hizo nada, que mas podía hacer si su propio padre lo acabada de vender.
Los hombres siguieron las instrucciones de su jefe y tomaron al rubio para después salir de la casa, y caminar hacia el lujoso auto negro que se encontraba frente a esta. Una vez frente a este ingresaron al rubio dentro y cerraron, dentro, el rubio recargo su cara en el ventanal y una fina lagrima recorrió su hermoso rostro.
-SungMin ¿no?.- Una voz autoritaria lo hizo estremecer, y lentamente giro su rostro ver al emisor de esta, al ver que se trataba del jefe de su padre un miedo inmenso lo recorrió desde la cabeza hasta la punta de los pies.-Te he hecho una pregunta contesta!.- Le alzo la voz.
-Si- Mascullo tembloroso el rubio.
-¿A que le temes?.- Le pregunto con una sonrisa ladina que hizo que a SungMin se le enchinara la piel.Con el solo hecho de tenerlo cerca el rubio sentía un miedo terrible que lo paralizaba y le impedía hablar.
-Mira pequeño.- Se acerco a él y poso una mano sobre su cabeza acariciando esa sedosa y rubia cabellera.- Si te portas bien y cumples los deseos, caprichos y todo lo que te solicite mi hermano vivirás como un rey.- Se inclino hasta quedar a la altura del rostro del menor. La forma en la que vivirás de ahora en adelante esta en tus manos, o mas bien en tu cuerpo.
-Señor yo...
-¿Sabes mi nombre?.- SungMin negó levemente con su cabeza si atreverse a decir palabra alguna.
-Soy Cho Siwon.- Estas aquí por tus propios méritos querido, y por mano propia puedes salir de este embrollo, complace a KyuHyun, dale todo lo requiera de ti hasta que se aburra y decida jubilarte del nuevo empleo de prostituto que acabas de adquirir - SungMin solo comenzó a llorar, lo que se aproximaba no sería nada bueno.
Cuando el auto arranco, sentí como si se estuviera dirigiendo al mismísimo infierno, y de seguro lo era, porque la persona a su lado lo había intimidado e insultado sin que el pudiera hacer o decir algo conocido, este hombre lo atemorizo a sobre manera, pero no sabía que iba a hacer cuando se encontrara con ese acosador, con la persona que mas lo atemorizaba en el mundo, el culpable de su desdicha CHO KYUHYUN....
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¡Hey! Espero que sigan esta historia, estaba originalmente en el foro de HatoFamily, no la había finalizado, pero decidí terminarla y corregir ciertas partes. Espero que les guste y sigan esta historia.
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Sexo y lagrimas
FanfictionSungMin es un chico que por su apariencia se ve envuelto en muchos problemas. ¿Que pasara cuando el hermano del jefe de su padre quiera tener relaciones con el, pero este se niegue?
