Llego el día donde todos querían trabajar en el estadio. Ese mismo estadio donde Arctic Monkeys tocaría en 3 horas. Y yo estaba allí... trabajando.
Me parecía una locura pensar que Alex Turner, el amor de mi vida y mitad de mi corazón estaba en mismo lugar que yo.
Pasaba a pasos lentos por el frente de su camerino y se escuchaba al agua correr por la canilla.
¿Se estará lavando los dientes? - Pensé para mis adentros- lo que daría por besar su cepillo de dientes.
Me reí de mi propio comentario y apoye mi oreja contra la puerta.
-Señorita Torres! - me llamo la atención mi jefe viendo mi comportamiento de niña.
-Disculpe jefe, le quería preguntar si había alguien en la habitación así pasaba a acomodarla un poco...
-Hay querida- me dice moviendo las manos- hace ya 2 años que trabajas con ESENOGRAFÍA no limpiando camerinos, dios, Charlie, si quieres verlo, espera a que se valla, y le pides una foto.
-Esteban- le digo susurrando su nombre en tono de súplica- sabes que él es mi vida, no es cierto? Déjame entrar, tender su cama, sacar el polvo de su estante. Déjame verlo, por favor...
-No, lo siento Charlie, pero no.
Puse los ojos en blanco y fui al escenario a ver que todo anduviera en orden. Corregí el fondo, corrí los instrumentos y le di los toques finales a aquello que sería uno de los días más importantes de mi vida.
Salí algo frustrada del escenario y mire nuevamente el pasillo de los camerinos.
-Hay Alex, si supieras que salvaste mi vida con tus letras... - digo con tono cansado.
El tiempo era eterno, no había dos minutos que se me pasaran como mil horas.
Nadie sabía que realmente el trabajo lo había buscado para tenerlos cerca. Alex era el azúcar de mi café, sin el mi vida sería amargada. Una chica de 20 años, bastante sociable, con muchos secretos, un novio estúpido, una vida a la ligera. Rubia de ojos claros y de tez más blanca que la nieve.
Tenía tanta furia dentro de mí, sentía que me ardía la sangre. Odio. Lo único que quería era matar de un tiro a Esteban, entrar al camerino de Alex y besarlo. Pero no, soy una chica bastante educada, no puedo hacer lo que quiera.
Ese 9 de noviembre el calor me hacía transpirar estando sentada. Me recogí el pelo en una coleta alta dejando ver mi cuello, y mi tatuaje, "stop the world i wanna get off with you". Un tema bastante conocido y romántico.
Las letras de Alex me llegaban al alma, me tocaban en lo más profundo, acariciaban mi cabello, olían mi perfume. Sentía que todas aquellas palabras que salían de su boca, iban solo para mis oídos y mi corazón. Necesitaba pensar que solo yo era la única a quien dedicaba esas canciones tan profundas.
Mi celular comenzó a sonar y vi la foto de él, Joe, mi "novio"
-buen día Joe- lo salude sin ganas
-hola mi corazón, ya estás en el camerino de Alex?
-no me dejaron entrar
-Uhhhh... pues que lastima -me dice en tono burlón
Tomo mi celular y corto aquella llamada. Porque seguía con ese imbécil? Simplemente la estúpida idea de quedarme sola. En un mundo sin retorno, donde la soledad me tomara de las manos y me metiera en su celda.
-10 minutos para el recital- oí el grito de la producción.
Corrí hacia un costado del escenario, donde me tendría que quedar en silencio, sentada, viendo que todo saliera a la perfección.
YOU ARE READING
Telepathic -Alex Turner
RomanceTRAILER: https://www.youtube.com/watch?v=uURUG4cl3nI Charlie Torres, una chica de 20 años algo callada, carismatica y una enamorada incurable. Un 9 de noviembre, ella conoce a su ídolo, el creador de todas esas canciones que la habían echo feliz en...
