Un joven bicolor se encontraba caminando con inquietud en el cuarto de su novia, una joven de diecisiete años que estaba al borde de llorar mientras abrazaba sus piernas.
- ¿Estás segura? - se calmó un poco.
- Sí, lo lamento - el bicolor vio como ella estaba casi llorando, así se que sentó junto a ella.
- Tranquila... - quitó un mechón del cabello azabache de su rostro y lo puso atrás de la oreja de cierta chica.
- Arruiné tu sueño Shouto, incluyendo el mío.
- Descuida, podremos ser héroes, pero no ahora, debo cuidarte después de esto tan inesperado.
- Pero no era mi intención hacerte esto.
- Momo - dijo mientras entrelazaba su mano con la de ella - no estoy molesto ni nada, sólo estoy sorprendido, la verdad es que me siento un poco feliz.
- ¿Así?
- Sí... oye - la azabache levantó su mirada hacia él - ¿Puedo ver las pruebas?
- Este... - se ruborizó un poco - de acuerdo - sacó de su ropero dos pruebas de embarazo que daban positivo, el joven las tomó en sus manos.
- Sigo sin poder creerlo.
- Shouto - el mencionado dirigió su mirada a la azabache - tengo un poco de miedo, no se que van a decir nuestros padres.
- También tengo un poco de miedo, después de todo somos muy jóvenes para tomar responsabilidad de un niño - la azabache empezó a llorar en silencio, el muchacho no lo dejó pasar y la abrazó, ella se aferró a la camisa de él y éste acariciaba su cabello.
- No se que hacer.
- No eres la única, pero... podemos afrontar esto, además no te pienso abandonar, porque fuimos ambos, nuestras acciones nos dieron un resultado.
- ¿Cuándo se lo diremos a nuestros padres?
- Ellos ni siquiera saben de nuestra relación, y siendo sincero no quiero que lo sepan nunca - dijo con una risa nerviosa.
- Entonces... - el bicolor supo que iba a decir la azabache.
- No, estoy en contra del aborto Momo, no quiero que hagas eso, sería peor.
- Esta bien. - ambos se separaron del abrazo y el bicolor besó la frente de ella.
- Debo ir a mi dormitorio, descansa por favor, mañana veremos que hacemos ¿De acuerdo?
- De acuerdo - el mitad albino la volvió a abrazar y se retiró del cuarto de ella, estando lejos de allí suspiró pesadamente y revolvió su cabello con su mano.
- ¿Qué hemos hecho? - la azabache volvió a recostarse en su cama acariciando su vientre plano.
- Arruiné nuestros sueños, Shouto.
Ambos no podían dormir, estaban tan metidos en sus pensamientos, el bicolor tenía su antebrazo en su frente, recordó cuando había tomado demasiado alcohol debido a la fiesta de cumpleaños de Mina, no supo ni porque estaba tomando ya que no era ningún aficionado a las bebidas alcohólicas, en ese momento lo recordó con claridad, había tenido una discusión con su novia y lo llevó a tratar de olvidar esa pequeña pelea, así agarrando una botella de vodka sólo para él, luego de eso no recordó nada, por otro lado estaba la azabache recordando como ella se encontraba sola en los pasillos de la residencia cuando de repente él la besó sorprendiéndola, rápidamente la abrazó y cargo aún sin despegar sus labios.
- Perdóname Momo - jadeo en medio del beso.
- Yo... - volvió a sentir los labios de él y éste aprovechó para llevarla a su dormitorio, ambos cayeron en el suelo, o mejor dicho en el tatami de él ella le pidió que se detuvieran, sin embargo él le dijo que todo iba a estar bien, iniciando así su cometido.
El bicolor recordó como había despertado junto con su novia y lo peor es que estaban desnudos, sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar su teléfono sonar, vio que eran unos mensajes de su padre, y como todo el tiempo los ignoró, suspiró de nuevo y frotó sus ojos con su mano derecha, pensó en su novia de nuevo, no llevaban ni el año de noviazgo y ya la había embarazado, no sabía que hacer, las manos le empezaron a sudar al darse cuenta que tenía que dar la cara a los padres de Momo, además debía explicar de qué ella no podía seguir con el estudio a ser una heroína, empezó a sentir culpa, pues siempre la escuchaba decir que quería ser alguien de mucha ayuda, una gran heroína con quien contar, pero sus sueños se vinieron a bajo con lo que parecía ser un imprevisto, su teléfono volvió a sonar, está vez era un mensaje de ella.
- Mañana iré con Aizawa-sensei a decirle que me retire del curso, me iré de la residencia también - Momo.
La culpa aumentó, ella no se tenía que disculpar con él, era el quien debía disculparse con ella.
Continuará...
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No es un error
RandomA veces algo inesperado no lo tomamos enserio o simplemente huimos de esto, algo así tuvo que pasar una joven pareja, sin embargo afrontaron la realidad y lucharon contra todo lo negativo que surgió en su camino.
