Pocos son los recuerdos felices que tengo de mi niñez, refiriéndome con felices a aquellos que puedo recordar sin sentir un nudo en mi garganta.
Mis padres discutían muy seguido, papá era un alcohólico y llegaba muy tarde a la casa, además de ser mujeriego, nunca entendí por qué mi mamá lo perdonó tantas veces, nació mi hermana cuando yo tenía ocho años y mi hermano un año después.
Él nunca golpeó a mi mamá y eso lo agradezco, las discusiones llegaban a veces al grado que mamá se escondía conmigo en una habitación o me llevaba con ella lejos.
