Me extinguí, como ceniza esparcida en su extraña mirada, que ardía dentro de mis puños, melancólicamente hablando, producía por mi cuerpo, extrañamente helado, un fuerte calor, haciéndome sentir que por fin estaba en casa.
Me desperté en un sueño haciéndome pasar por su melodía, cuando sólo fui una canción, que duró tres minutos, hasta quitarnos la vista del alcance del otro, sabiendo así, que nos volveríamos a ver en otras vidas, quien sabe cómo, quizá tú ya me habías visto antes y yo ya había temblado al saber que tu corazón apuntaba aquí, al mío, justo donde se ama tanta debilidad.
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El edén del pensamiento
PoesiaDel gran sentimiento surgen los versos. Del amor y del dolor. Del boli y el papel.
