En realidad, todo siempre está tranquilo en este pueblo, desde los niños en sus casas, hasta las mascotas, sin omitir el más mínimo ruido u otro tipo de escándalo.
Tal vez esta noche corte toda tranquilidad que ha permanecido durante 19 años, desde la fundación del pueblo de Cansas.
Se le ve a Roller sacar bolsas negras de un cajón, bolsas jardineras. Luego se dirije hacia un cuarto que al parecer no está moblado, solo yace el cuerpo sin vida de Joseline, una niña de 10 años, rubia y de piel tan blanca como la misma nieve.
-- Solo los maricas lloran, los cobardes sensibles y estúpidos--. Dijo dirigiéndose a las dos personas que estaban amarradas a una silla. El señor Eliot, y la señora Deborah, padres de Joseline.
-- Mátame, pero deja ir a mi esposa, te lo ruego, deja ir a mi esposa. La deuda es entre tú y yo, no la metas a ella en esto.
Roller levantó un dedo e hizo una mueca de disgusto--. Mataste a mi esposa, me convertiste en asesino, naciste. Dime porque debo privarme de mi deseo de cobrarte el doble de lo que me hiciste.
La señora Débora no podía sesar su llanto y ocultar su miedo que quizá la mataría primero.
El tipo con dos pistolas en mano que había amarrado a sus contrarios, se dirigió hacia la señora Débora y la miró a los ojos--. Si usted grita, se muere, si usted sigue llorando y termina de colmar mi paciencia, se muere. Pero si usted, señorita... se queda callada y quieta, igual se muere pero menos rápido. ¿Trato?.
-- La mayoría de seres humanos se ha cuestionado alguna vez cuando morirá, o como, y si ustedes no, ahora les pregunto ¿Cuando creen que van a morir?.
Bien, yo soy fabuloso, un dios, que puedo resolver esa duda fácilmente.
En tres días... -- dijo sin rodeos fríamente.
Los dos cuerpos amarrados lo miraban con tristeza, deseando por dentro que aquella pesadilla fuese en verdad una pesadilla.
--El juego es fácil, van a vivir conmigo tres días, o más bien, les daré tres días más de vida, claro... si ustedes así lo quieren-- levantó una ceja--. Así que calla a tu puta esposa y tal vez se me quitan las ganas de revanarle la garganta en este mismo momento hasta que desangre como un pollo en matadero.
Sí, Roller trabajaba en un matadero, el mundo de los psicópatas...
El señor Eliot no hacía nada, solo estaba cabisbajo, sabía que no había nada que hacer, así como sabía lo que le había echo a Roller.
