A la comedia

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Salta con alegría,
aquel nuevo día,
nuestra protagonista,
va a un restaurante,
quiere mostrar su vestido.

Tiene aquella humilde estrategia,
quiera dar una sorpresa,
se pone el perfume regalado,
en su vestido alegre,
su vestido pagado,
su vestido logrado,
su vestido encantado.

La primera de sus sorpresas,
es que se nota más el perfume,
que su hermoso traje,
la habitación huele a perfume,
se ahoga con aquel perfume,
¡se pasó!
aún así ella piensa,
se darán cuenta,
y me dirán:
oh! que hermoso gesto,
hueles a nuestro perfume regalado.

Con ímpetu se dirige,
aquel hermoso lugar,
con sus queridos amigos,
sus amigos se lo dirán,
con alegría se lo imagina,
he aquí viene su segunda sorpresa.

Un amigo del alma,
lleva un vestido mejor,
todos se lo dicen a él,
ella piensa:
pero si es oscuro,
pero si es gris,
pero si no es nada,
pero,¿y mi prenda?

Así que su sorpresa,
queda oculta por,
el vestido de su amigo,
a ella le es igual,
en el fondo se ríe,
aquella habitación,
llena de perfume,
tendrá que desinfectar.

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