Pocos sabían que la creación de la Tierra no solo conllevó la aparición del ser humano, sino que allá en lo alto, por encima de las nubes y casi rozando el universo, aparecieron seres gigantes que desprendían luces de todos los colores.
Durante siglos el hombre, cegado por la soberbia, intentó continuamente alcanzar dicho paraíso, que por muchos años se hizo llamar Olimpo.
Tras tantos intentos fallidos y tantas derrotas, el ser humano comenzó a rezar a esos seres, que denominaron dioses.
Pocos sabían allá en lo alto, que la creación de la Tierra no solo conllevó la aparición del Olimpo, sino que allí en la superficie, donde nacen los ríos y cerca del centro del mundo, aparecieron seres diminutos que desprendían luces de todos los colores.
Los gigantes, movidos por la curiosidad, intentaron bajar más de mil veces a lo largo de la historia, bajar, a lo que ellos denominaron Pangea.
Asumiendo la imposibilidad de lograrlo, los gigantes comenzaron a rezar a esos seres, que denominaron dioses.
Desde entonces, el hombre reza al Dios y el Dios al hombre.
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Relatos Breves para un instante
FantasyEscribo lo que me nace del cuerpo. Y muchas veces me nacen historias. Historias de todos los colores, tamaños y formas. Entiendo poco de la vida, pero sé que de alguna manera, todo encuentra su lugar y su razón de ser. Espero de corazón entretener...
