Die for you, Starset

8 0 0
                                        

Pienso. Pienso en lo que pudimos ser, pienso en lo que pudimos llegar a crear, en lo que pudimos llegar a vivir, en lo que pudimos llegar a conquistar... fantasías que pasan por mi cabeza desde de aquel día... Sigo recordándote. Ya no te lloro pero sigo acordándome de tus risas, tus palabras tiernas, tus manos entrelazándose con las mías como si fuéramos un puzzle perfectamente diseñado. Éramos aquello, éramos perfectos, perfectos el uno para el otro, odiosamente perfectos, tal vez demasiado...
La vida continúa pero es difícil imaginármela sin ti, sin tu voz, sin tu presencia. Siento soledad, la soledad es mi amante ahora, un amante que me atormenta, se apodera de mí y me hace pensar cosas inimaginables que nunca hubiera pensado cuando aún poseía cordura. , sólo me hiciste perder la cordura, la poca que me quedaba.
¿Por qué la vida es tan terriblemente indigna y cruel? ¿Por qué, por qué apareciste en mi vida? ¿Qué demonio te envió, que ángel te guió hasta mí, qué dios me maldijo con tu aparición? Tantas preguntas para una sola respuesta: el destino, cruel e injusto, bondadoso y justo, una antítesis en si mismo. Antes no creía en el y aquello me costó perderte. Ahora el destino es mi único amo, es la única luz que sigo, es el único camino por que ando...
Sé cual es mi destino...
———————————————————————-
Íbamos en una misión de reconocimiento. Nos mandaba la Nueva Era (NE) para ir a patrullar un sector. Se suponía que era eso, un reconocimiento del territorio, nada más, pero se equivocaron.
Dentro de la nave íbamos los de siempre, nuestro escuadrón de siempre. aquella mañana estabas especialmente espléndida, como una aparición, con tu típica tez pálida y tus ojos brillantes. Estabas emocionada por aquella misión a pesar de que se consideraba que iba a ser aburrida pero, igualmente, estabas feliz de estar allí. A pesar de la desesperación en la que se había sumergido el mundo cuando los portales se abrieron y las bestias rugieron por primera vez, a pesar de todas las muertes, de todos los compañeros caídos, los familiares que nunca volverían, los sueños rotos, quebrados y pisoteados... a pesar de todo aquello seguías sonriendo. Para ser más exactos seguías sonriéndome. Eras así con todos pero, en el fondo de mi propio ser creía profundamente que a mi me mirabas de una forma diferente. Me mirabas de una forma distinta, lo sé, de verdad, es la puta verdad, JODER...
En fin...
La nave iba en un silencio sepulcral, demasiado ensordecedor que hasta me pitaban los oídos. Me ponía de los nervios, me ponía los pelos de punta que, a pesar de ser un equipo a penas nos conocíamos. No hablábamos mucho entre unos y otros, nos limitábamos a hacer nuestro trabajo, sencillamente eso. El fin de la era nos marcó. Nos marcó tanto que nuestras mentes y corazones cambiaron; era mejor no querer que querer y perder. Nadie quería seguir sintiendo más, queríamos terminar con ese dolor y era la única forma. Ya teníamos a suficiente gente para llorar como para tener a más.
Todo aquello a ti te daba igual, seguías sonriendo, seguías viviendo, seguías hablando, pero parecía que a nadie les importabas, parecía que todo el mundo te ignoraba, ni siquiera te prestaban atención, pero insistías, no te dabas por vencida, no querías admitirlo. No querías admitir que todos preferíamos morir solos que llorar a alguien más, no lo entendías pero eso era lo más bonito de ti. Tu capacidad para creer en la gente aunque ellos no lo hicieran era indignante, me indignaba hasta hacerme enfurecer, pero no hacía nada. Nunca decía nada aunque siempre me sentía observado por todos excepto por ti. Sólo cuando te llamaba me mirabas y era entonces cuando mi corazón se sumergía en una espiral de locura, una locura que se apoderaba de mí y me hacía desear y soñar cosas impensables, me hacía querer vivir, querer vivir por ti...
El aire era pesado, la atmósfera estaba cargada, era demasiado espeso que hasta me costaba respirar, pero ahí seguías , tan feliz y hablando y hablando y hablando. No parabas, pero era tierno, era tierno ver aquella ilusión infantil en un mundo en el que las ilusiones habían muerto.
Sonó una voz en la nave. Retumbaba, avisándonos que llegábamos a nuestro destino. Muchos dijeron que aquel lugar estaba maldito por las almas de personas errantes que ansiaban volver a la vida y para aquello se llevaban almas aun retenidas en los frascos que eran sus cuerpos y, que, como sirenas, les atraían hasta su perdición. Lo llamaban "The siren abyss". Nunca había estado allí pero decían que era especialmente bello. Todas esas leyendas eran eso, leyendas, pero, ¿acaso no era bastante aterradora? Tal vez no fuera del todo una leyenda...
Sonó otro sonido pero este fue errático y no procedía de la cabina, sino de fuera. Todos nos levantamos para ver que ocurría. no hiciste ni el amago de levantarte, seguiste ahí sentada, pero ahora en silencio, mirándote tus propios pies. Todos corrimos a la ventanilla más cercana y observamos el paraje: todo oscuro, como si la noche se hubiera cernido y extendido su reinado a aquella tierra. La tierra parecía mar, pero era tierra, tierra ondulante y serpenteante que invitaba a sumergirte en ella. Pequeñas ondas azules fluorescentes sobresalían de aquellas mareas oscuras, tiñendo nuestras caras de un foco azul brillante. El cielo estaba más oscuro que la tierra, parecía que estábamos observando la tierra al revés.
Sonó otro ruido, pero esta vez fue un estruendo. Un estruendo ensordecedor, como si acabara de estallar una bomba a nuestro lado. Te busqué con la mirada rápidamente y vi que ahora me mirabas. Estabas de pie y sin decir nada pero tus ojos dijeron más que un millón de palabras. Llorabas, llorabas pero seguías sonriendo, era una sonrisa amarga, mostrabas dolor y soledad. Se me encogió el corazón y traté de correr hacia ti pero me gritaron que no lo hiciera y entonces sucedió. Una luz me cegó y me empujó hacia atrás haciendo impactar mi cuerpo contra la pared. Grité de dolor. Mis tímpanos pitaban, el estallido fue demasiado ensordecedor. Entonces te vi, mirando al vacío, mirando al mar fluorescente y vi como me volvías a mirar, alzando tus brazos. Entonces caiste.
Mi corazón se hizo añicos. No salía nada de mi garganta pero supe que hacer: rápidamente me levanté y corrí, corrí hacia ti. Alguien gritó que parara y algo que no logré entender. No pensé, no escuché, solo me precipité al vacío al igual que tú. Me daba igual morir, me daba igual morir por ti.
El viento arañaba mi cara, los truenos sonaban de fondo y el mar ondulante empezó a girar sobre sí mismo, girando de una forma concéntrica y velozmente, en un ritmo aterrador. caías mientras me mirabas. Seguías sonriendo amargamente cuando te alcance y traté de agarrarte pero no pude, mi mano atravesó a la tuya. Brillabas, brillabas demasiado y ahora pude ver que ese brillo era demasiado irreal, era demasiado bello para este mundo. Pusiste tus manos en mi cara y susurraste algo. No llegué a entenderlo pero, en el momento en el que se alzó la espiral y me engulló desapareciste. Entonces solo sentí paz, sentí paz mientras mi piel se deshacían, mientras mis músculos se contorsionaban en una danza frenética, mientras desaparecía...
Pero, ¿acaso no lo dije ya? Me enamoré de ti, de tu voz, de tu bella voz de sirena, de tu ilusión de ensueño... lo sabes perfectamente; sabes que moriría por ti.
—————————————————————
Sé cual es mi destino... hermano, cuando te vi lo supe, cuando te vi en la nave, cuando te vi llamarme, cuando te vi después de que murieras aquí mismo también, cuando sentí el golpe y vi como la sangre carmín teñía el suelo y presencié como alzabas tus brazos para después caer al vacío lo supe... me precipité contigo porque ya lo sabía...
Sabía que fuera como fuese te traería de nuevo a casa... sabía que fuera como fuese moriría por ti...

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Nov 25, 2019 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

『Memorias de un Phoenix』Stories to obsess over. Discover now