Y allí estábamos sentados los dos,
en el gris sillón, de la gris estación.
Y no sabría decirte adiós,
al fin y al cabo siempre dolió.
En tu tren habían muchos acompañantes y eso nunca me gustó,
prefería los viajes donde estábamos tú y yo.
Así que por bien mío y quizá mal tuyo, cambié de destino y abandoné el tren.
Y aunque este viaje me costó una fortuna,
Al fin me encontraba donde quería.
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Que el amor nos salve (de esta vida)
Poetry¿Podrá el amor salvar a aquellos que ya están tan sumergidos en la tristeza como para volver a la realidad? ¿A aquellas personas que son ruinas en vida, que se derrumban cada día y nadie parece notar? • Poemas cortos, epigramas y fragmentos pero má...
